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Gabriel Betancor Técnico de los fondos audiovisuales de la FEDAC

«Las primeras postales eran reclamo de turistas e inversores»

Gabriel Betancor en la Casa de Colón, donde tendrán lugar las jornadas y una exposición de fotografía. | | ANDRÉS CRUZ

La Fedac organiza las quintas jornadas de fotografía histórica de Canarias. Un encuentro en el que participarán ponentes de diversos países y regiones. Gabriel Betancor, quien custodia el archivo de imágenes de la institución, habla en esta entrevista sobre fotografía, su conexto en la Historia y su conservación.

¿Existen similitudes entre los retratos de Canarias, Madeira o Cabo Verde?

La fotografía vino al mundo con la primera globalización capitalista; un tiempo en el que Europa se extendió a diversos territorios y Canarias fue un punto de apoyo en esa expansión; la fotografía fue una herramienta más. Sirvió a esas gentes para aprehender las nuevas realidades políticas, sociales y económicas con las que se iban encontrando conforme colonizaban los territorios del Atlántico. Eso dio lugar a una iconografía colonial, que en los distintos archipiélagos tienen puntos en común: los puertos, cultivo, mejoras en obras públicas; así como los avances en la sociabilidad homologable a la europea, colegios, iglesias, carreteras. Una serie de características que son nexo de unión de las iconografías coloniales en el Atlántico, incluyendo Cuba o Guinea Ecuatorial. 

Habla principalmente de la fotografía entorno a 1900.

Esa iconografía evolucionó en la segunda mitad del siglo XX ante la diversidad de situaciones políticas que se dieron. La Revolución Cubana en el 59, luego las independencias de Guinea Ecuatorial o Cabo Verde, generaron unas características poscoloniales. Mientras, los territorios que no llegamos a constituirnos en Estados desarrollamos sistemas de gobierno autónomos con respecto a sus metrópolis, que es el caso de Azores, Madeira y Canarias; actualmente definidas como regiones ultraperiféricas. La evolución en estas islas tienen un nexo común que se ha centrado en la generación de iconos turísticos destinados a atraer a los millones que nos visitan cada año.

Ana Salgueiro, de la Universidad de Madeira, hablará sobre la fotografía como souvenir en la historia, ¿es esto algo común desde el origen de la imagen?

Desde el principio, desde el siglo XIX. Pregunta a un canario, una imagen que represente a Gran Canaria y en el 90% te dirán el Roque Nublo, el Faro y dunas de Maspalomas o en todo caso Las Canteras. Son lugares que forman parte del relicario de souvenires.

Crear una imagen de postal. ¿Qué papel han jugado en la difusión de las Islas?

Ha sido muy importante. Las primeras postales eran imágenes fotográficas con formato postales, ya después pasaron a ser imágenes fotomecánicas, impresas. Desde finales del siglo XIX se vendían postales de Gran Canaria o álbumes con 10 o 15 con distintos iconos. La calle Real de Teror, por ejemplo, lleva saliendo en postales desde finales del siglo XIX o los Riscos de Las Palmas. En Estados Unidos ya se editaban postales con imágenes de Canarias en el siglo XIX.

La historia de los archipiélagos de la Macaronesia han ido de la mano. ¿Canarias y Madeira unidas por la fotografía?

Sí, las fotos en ambos Archipiélagos son muy similares. De hecho aquí hubo un fotógrafo madeirense. Jordao da Luz Perestrelho, que se vino hasta acá y se instaló en Las Palmas. Hasta el siglo XIX estaban las islas de arriba y las de abajo, Madeira y Cabo Verde respectivamente. Hay una historia compartida en el Atlántico que las generaciones actuales desconocemos.

Y esa simbiosis histórica se refleja en la fotografía.

Muchísimo, el tipo de foto; qué es lo que mira el fotógrafo. Por ejemplo, the washing day, el día de la limpieza, imágenes de mujeres lavando en acequias, las hay iguales en Madeira y en Canarias. El patrón de construcción de la iconografía fue el mismo en la época. Compartimos mucho y eso se refleja en la fotografía.

La fotografía se ha convertido en fuente histórica. Hasta hace no tanto no se tenía tan en cuenta en este aspecto.

Hasta ahora lo normal era que tuviera un valor de uso. Sacabas una foto en un periódico, en la administración o actos institucionales y tenía valor para un momento puntual. Pero, fotografía significa escribir con luz. Una costumbre que tiene la Humanidad desde que empezó es a conservar y transmitir la forma en la que entendemos las cosas. Aquí por ejemplo tenemos varias cuevas pintadas, no sabemos qué significan pero está claro que quien las hizo quería transmitir algo. Hace 7.000 años aprendimos a escribir con texto en Oriente Medio y hace 180 con luz en Europa. Hasta ahora no se le ha dado importancia, pero las Naciones Unidas a través de la Unesco lleva un par de décadas señalando la importancia que tiene la fotografía y los documentos audiovisuales y registros sonoros para comprender el siglo XX. Llama a los estados miembros a constituir archivos para salvaguardar el patrimonio audiovisual de la Humanidad, eso ha empezado a calar poco a poco. En Canarias el archivo de la Fedac se ha ido convirtiendo en un referente en el ámbito del Atlántico.

¿Se conserva una buena muestra de la fotografía del pasado en las Islas o hay demasiadas lagunas?

La fotografía histórica es como el Titanic, que cuando se hundió no había barquillas para tanta gente. Es un documento delicado, endeble, que se estropea con bastante facilidad. Basta con poner una foto al sol con una parte tapada y la otra expuesta y ver cada 15 días cómo se va decolorando. Además hay distintas patologías, la fotografía química se basa en una serie de reacciones y se estropean, se borran y desaparecen. Como pasó con parte del archivo de El Eco de Canarias. Hay muchas instituciones que hasta ahora no han tenido en consideración como documento de archivo; de hecho la legislación canaria no lo hace, la contempla como patrimonio mueble de variedad etnográfica, está la manta esperancera, la jaula de caña... y la fotografía.

¿No tiene la misma consideración que un libro?

En el Estado español sí. La reconoce como patrimonio bibliográfico. Pero bueno, en Gran Canaria, prácticamente todos los ayuntamientos tienen un convenio firmado con el Cabildo para recuperar sus patrimonio fotográfico.

«La fotografía dio lugar en el siglo XIX a una iconografía colonial, con puntos en común entre territorios»

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Una parte de las jornadas se centran en el proceso de digitalización fotográfica.

Es una parte más de la conservación. El trabajo completo incluye la limpieza del objeto fotoquímico, su ingreso en cámara de conservación, su digitalización, documentación y difusión vía web. La digitalización es fundamental para que la sociedad tenga acceso al contenido. Cada foto tiene un código en el mundo, eso permite que instituciones de referencia como Europeana, que es el portal digital del patrimonio cultural europeo, recopile directamente de tu propio repositorio. Eso garantiza la conservación a largo plazo.

¿Tratan las imágenes que llegan a la Fedac? ¿Las restauran?

Principalmente hacemos conservación preventiva. Analizamos el original para ver qué patologías puede tener, limpiamos y estabilizamos la imagen para que no siga deteriorándose. Restaurar no lo hacemos, porque hacerlo es una aventura, una apuesta que puede salir muy bien o muy mal.

¿Qué es lo más curioso que se ha encontrado?

Por ejemplo, una foto que tomó Luis Ojeda, un fotógrafo de Arucas, de la familia de Cho Bartolo en Guía con la montaña detrás. Una imagen de paisanaje. Eso fue en 1885. Pero resulta que en 1890 ya se vende como una postal, pero esta pone «Ico, Tenerife». Era algo habitual. Solía suceder porque los fotógrafos compraban los cartones ya impresos y ponían la foto que tenían a mano sin saber bien dónde era el sitio.

Eran fotos que no se hicieron o pensaron como postales.

La postal en realidad es una fotografía, en origen. Se convierte en postal cuando coges el negativo, lo pasas por una plancha metálica y lo imprimes.

¿Cuáles son las fotos más antiguas que hay en la Fedac?

Son de 1848. Hechas por un fotógrafo grancanario, Luis Inglot, cuya familia vino de Malta a principios del siglo XIX; en ese año se organizó la primera Exposición Industrial de Las Palmas, entonces hizo una demostración de daguerrotipos, que son la primera forma de fotografía [que nació en 1839]. Son retratos de familias acaudaladas en Santa Brígida.

¿Y cuándo nace la postal?

Aquí en Canarias desde finales de la década de 1880, aunque en Europa circulan de antes. Eran un reclamo tanto para los turistas que venían como para atraer capital e invertir. Por ejemplo, mister Leacock, que vivía en Madeira, encargó a un fotógrafo noruego, Carl Norman, un reportaje por el Archipiélago. Vino en 1893 a Gran Canaria y sacó fincas, fuentes de agua y un extraordinario retrato en los altos de Gáldar de una familia pobre. Tienes tierras, un puerto, carreteras y mano de obra barata. Mister Leacock vino justo después. La gente empezó a ver cómo eran las Islas sin tener que venir.

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