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Juan Avello Formoso Juez Decano de Las Palmas de Gran Canaria

Juan Avello Formoso: «La Justicia es la gran olvidada por los poderes públicos»

Juan Avello Formoso, nuevo juez decano de Las Palmas de Gran Canaria. | | JUAN CASTRO

¿Quién es Juan Avello?

Una persona completamente normal. Que le gusta hacer las mismas cosas que a todo el mundo. Quedar con los amigos, tomar una cerveza y disfrutar de la familia. Y que, puntualmente, eligió el trabajo de juez por vocación y por hacer algo en beneficio de los demás, por intentar ayudar a la gente.

Juan Avello Formoso, nuevo juez decano de Las Palmas de Gran Canaria. | | JUAN CASTRO Mary Suárez Jaspe

¿Cuándo se dio cuenta de que quería ser juez?

Mi padre también lo es y eso ayuda a decidirlo al ser algo que ves en casa desde pequeño. Él trabajó muchísimo toda la vida y yo lo veía siempre en su despacho, que estaba en la casa. Me acuerdo que cuando era un niño iba al juzgado y lo veía ejerciendo durante las guardias, con los detenidos, etcétera. Con el tiempo esos recuerdos empezaron a aparecer y me expliqué que por eso decidí ir por ese camino. De todas formas, nosotros somos cuatro hermanos (dos mujeres y dos hombres) y el único que eligió ser juez fui yo. Y durante la carrera de abogado se incrementó...Durante la carrera noté que me gustaba ese trabajo, que tenía la vocación. Porque el derecho según lo utilices por un lado o por otro, tienes que interpretarlo y retorcerlo un poco en tu beneficio. Sin embargo, la postura del juez es como la más pura, tiene que estar justo a la mitad. Es una interpretación del derecho en beneficio del más débil muchas veces y es un poco más neutral. Tampoco es que sea un sacerdocio esto, pero sí que fue durante la carrera que me llamó más la atención y descubrí mi vocación.

¿Qué se siente ser el sucesor de Óscar González Prieto?

Yo tengo la gran suerte de ser amigo de él y también la gran fortuna de que me ayudó mucho. Vinimos los dos en el mismo momento a la capital, ambos recibimos el ascenso a magistrado al mismo tiempo. Él empezó a trabajar en el Juzgado de lo Social número 9 de Las Palmas de Gran Canaria y yo en el de Primera Instancia número 2 de Las Palmas de Gran Canaria y éramos compañeros puerta con puerta por lo que, desde entonces, tenemos una magnífica relación. Óscar fue una de las personas que me animó a presentarme a decano y después me dejó el listón muy alto con lo que tendré que intentar no bajarlo y de seguir la línea iniciada por él e intentar mejorarla de ser posible.

¿Cómo llega al Juzgado de Primera Instancia número 2 de Las Palmas de Gran Canaria?

Yo estaba de juez en Extremadura (como Miembro electo de la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia). Después estuve en Asturias en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Pola de Lena -con competencias de Registro Civil- y en 2007 me dan el ascenso por antigüedad. Iban quedando plazas vacantes en la categoría de magistrado y entonces los que estaban en la parte de abajo les mandaban a ascender. Era el ascenso forzoso -que ahora se suprimió por temas de conciliación familiar- pero antes estabas en un juzgado de pueblo, por así decirlo, y cuando te tocaba ascender te daban unas opciones. No solían ser muy llamativas como Cataluña, Ceuta y Melilla. Además, en su momento, la gente no quería venir a Canarias por la lejanía y la insularidad.

Pero aún así eligió este partido judicial...

Yo tuve como cierto palpito de que iba a estar bien en Las Palmas de Gran Canaria y entonces me decidí, sobre todo por el tipo de juzgado que era ya que siempre me ha gustado más el civil que el penal u otras jurisdicciones y entonces salía el de Primera Instancia número 2 de Las Palmas de Gran Canaria y me lo pedí entre las primeras elecciones.

¿Y le gustó?

Tenía el palpito y no me equivoqué. Ya me instalé aquí y estoy muy feliz. Me siento muy identificado con la Isla, con la ciudad, con la gente. Tengo tres hijos canarios y mi mujer también es canaria por lo tanto ya prácticamente me considero como uno más. Es más cuando voy a Asturias, es curioso, pero allí es donde me siento forastero (ríe).

¿Por qué decide postularse a este cargo?

El motivo fundamental es que tenía las ganas y sobre todo me notaba con la energía suficiente para afrontar algún nuevo reto. El trabajo en el juzgado es muy bonito pero hay veces que se vuelve un poco rutinario, como en todas la profesiones, me imagino, pero el decanato te da otra perspectiva. Además, sigo siendo el titular del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Las Palmas de Gran Canaria. Te permite mirar la justicia desde otro punto de vista un poco más gubernativo, de gestión, organización y de divisar los problemas. Entre eso, y que me animaron compañeros y amigos más las ganas, la fuerza y el interés de trabajar por los compañeros que al fin y al cabo es un poco en lo que consiste ser decano. Me sentía con energía y con la determinación de buscar una nueva experiencia profesional.

¿Qué considera que se puede mejorar en la Administración de Justicia?

La Justicia, a fuerza de decirlo y de recordarlo en todos los campos y en todos los ámbitos, es la gran olvidada por los poderes públicos. Yo creo que es así por desconocimiento en relación a los beneficios que para la sociedad reporta que una justicia funcione bien. Es decir, está claro que la Agencia Estatal de Administración Tributaria tiene que funcionar correctamente porque se ven los resultados, se evita el fraude y se ingresa más dinero. Por eso está tan bien dotada. En la Justicia ese provecho no se ve, no es fácil de comprobarlo y no reporta beneficios políticos. Inaugurar una carretera o un hospital, sí lo hace. Sin embargo, la Justicia no reporta rédito político, no interesa por así decirlo y además, se desconocen la importancia que genera para la sociedad. Es decir, que para una persona a la que se le debe un importe de dinero lo pueda cobrar rápidamente, eso reporta beneficio a la población porque se reinvierte. Si a una persona que alquila su casa para obtener un complemento y vivir bien no le pagan, no consume.

La mejora principal es presupuestaria, entonces...

Está claro. Es un servicio público esencial. Hay que invertir en Justicia, cuando los magistrados decimos esto no es para pedir para nosotros -que en otras ocasiones sí-, pero todas las reivindicaciones que hacen todos los jueces decanos en sus reuniones anuales son para una mejora del servicio y no personales. Aquí por ejemplo, a nivel de Canarias, que es la que tiene la mayor litigiosidad de España. Está 11 puntos por encima de la media nacional porque tiene una población muy amplia más otra flotante. Y, a mayor litigiosidad, menor número de jueces pues está claro cuál es el resultado evidente.

Justicia tardía...

Sí, que se llega tarde y se da una respuesta tardía. Y la justicia lenta, no es justicia. No puede ser que en la jurisdicción Social se esté señalando para dentro de dos años como por ejemplo un despido. Eso es como si tienes que operarte de urgencia y te dan cita para dentro de tres años. Aquí en Las Palmas de Gran Canaria no pasa por la extraordinaria labor de los compañeros que señalan para dentro de tres o cuatro meses. Por lo que primero es el incremento de la dotación presupuestaria y más dinero. Y segundo el aumento de la plantilla judicial, no hay otra solución. Si cada año incrementan los números de asuntos y se mantienen los mismos jueces significa que, haces el doble de trabajo al mismo tiempo o se te dilata el procedimiento y en Canarias eso se nota un poco más a lo mejor por la gran litigiosidad. Pero vamos los dos puntos o aspectos más importantes provienen del poderoso caballero es don dinero. Más dotación, más dinero, pero no por vicio, sino porque el sistema puede mejorar y de hecho, mejoraría así. España está a la cola en cuanto a jueces por número de habitantes.

Y reformar leyes...

También, una es la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) que es del 2000 y ya se ve que hay cosas en las que hay que ser más rápido. No está previsto, por ejemplo, la celebración de juicios telemáticos. Ahora con la pandemia se añadió celebrarlos por Webex. Hay comparecencias en las que no tiene sentido que venga un abogado. Hay que implantar la vídeoconferencia para las declaraciones de los testigos. Hay que implantar también un filtro previo para algunos procedimientos.

¿A qué se refiere?

A que hay cosas que no deben venir a los juzgados como la reclamación contra un seguro por 130 euros. No es razonable. Por un particular sí, porque su derecho tiene a cobrarlos y para usted y para mí, eso es mucho dinero. El ciudadano es el que viene al juzgado una vez en su vida. Lo que no puede ser es que tener asuntos de 130 euros en los que estén implicadas personas jurídicas y siempre las mismas, como entidades bancarias y compañías de seguros. No se puede celebrar un juicio entre dos aseguradoras por 130 euros porque esa vista cuesta 2.000 euros -a cifras redondas- y lo pagamos todos, usted y yo.

¿Y que propondría?

Una especie de trámite conciliatorio o soluciones alternativas de litigios que dejarían mucho tiempo y quizá sin necesidad de crear más juzgados. Es que llega ya un momento en el que los jueces no pueden dar más de sí. Tampoco sería bueno exigir poner una cantidad de sentencias porque se requiere un tiempo, algunas a lo mejor son más fáciles y otras más difíciles. No te pueden exigir productividad porque haces todo lo que puedas, la cabeza tiene un límite.

¿Qué proyectos tiene para el decanato?

Seguir la línea de Óscar y tener las puertas siempre abiertas para que cualquier problema se pueda solucionar fácilmente. El decano es el único cargo judicial que resulta elegido por sus compañeros por lo tanto, el primer compromiso es con ellos. Servir de canalizador de todas las dudas, problemas o sugerencias que tengan y buscar soluciones. Intentar mejorar, en lo posible, las condiciones laborales de los jueces. Y mejorar la Administración de Justicia en lo que se pueda. Intentar que se creen nuevos juzgados en la jurisdicción Social o de Familia, pero eso tampoco depende exclusivamente del decano.

¿Quién fue para usted César García Otero?

Desde donde esté sé que estará orgulloso de mí y seguro que me ayudó para que saliera bien esto. Mi padre sigue vivo, gracias a Dios, pero de los 15 años que llevo aquí, César prácticamente ejerció de padre conmigo. Tanto de consejos personales como profesionales. Siempre muy bueno, se caracterizaba por dos cosas: muy inteligente y muy buena persona. Estoy contento de haberle conocido y compartir tiempo con él. Le echo de menos. Le tengo afecto y cariño tanto a él como a su mujer e hijos por extensión. Ahora lo importante es ayudarles a ellos y recordarlo.

¿Cómo va el tema del ‘revolving’ por el que tanto lucha?

Ya está en el Tribunal de Justicia de la Unión de Europa a la espera de que las partes presenten sus alegaciones. El planteamiento que se hacía era si la LEC era o no compatible con el principio general de protección de los consumidores, que es el de indemnidad. Es decir, que el consumidor no le tiene que costar dinero el hecho de litigar y en este caso, en cuanto a la condena en costa pues parecía que no se podía coordinar bien la normativa estatal con la europea. Pero bueno, el revolving sigue estando y el Tribunal Supremo no varió la juridsprudencia. Cambió un poco el concepto del precio normal del dinero que hay que compararlo con operaciones más parecidas a los intereses de las tarjetas. Es cierto que estas se concede a personas con mayor riesgo de impago y parece razonable que se cobre un poco más pero hay que ir analizando caso por caso.

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