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Puerto

«Los contenedores y la ZEC han frenado la huida de la inversión en el Puerto»

El ex consejero de Economía del Gobierno inaugura la serie de podcast dedicada a personajes referentes de la historia del universo portuario de La Luz

Luis Hernández, expresidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas | | La Provincia

Luis Hernández Pérez, uno de los principales impulsores de la Zona Franca de Gran Canaria, exconsejero de Economía del Gobierno de Canarias y presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas entre los años 1996-2003, inaugura la serie titulada Conversaciones Francas, una iniciativa impulsada por la Zona Franca de Gran Canaria (ZFGC) en la que personas que han sido referentes de la historia del Puerto de La Luz y Las Palmas hablan del pasado, presente y futuro del universo portuario.

La vida y el tiempo para nada han mermado la capacidad expresiva de Luis Hernández. A sus 75 años, su pro-actividad, su verbo ágil plagado de metáforas y verdades desnudas, su espíritu sincero y la claridad directa y crítica siguen tan presentes en él como hace dos décadas.

De hecho, y como aperitivo, confiesa en este testimonio que cuando se le propuso asumir el cargo como máximo responsable del Puerto «no dije ni que sí ni que no. Mi sorpresa fue cuando me lo veo publicado en los medios de comunicación antes de haber aceptado. Ya estaba fuera de la política. No obstante, fue uno de los puestos de los que me he sentido más satisfecho».

Tras asumir su etapa como consejero de Economía del Gobierno de Canarias fue cuando se produjo el cambio de modelo de los puertos con la entrada en vigor del Protocolo 2 (modelo aduanero específico para Canarias), «que fue una delicia».

Asegura que «mi idea, desde el principio, fue hacer un puerto independiente, que respetaran las libertades comerciales y hacerlo ágil al tráfico, pero nos pusieron muchas cortapisas. Entonces fui consciente de que la zona franca era una especie de vía para liberarnos de la presión del poder central y mantener las franquicias al consumo y a la exportación e importación».

«El Puerto es de la Isla»

Recuerda que fue en el año 1996 cuando visitó otras zonas francas como la de Vigo, Cádiz y Barcelona. «Vimos sus modelos y la mecánica y a partir de ahí comenzamos a crear la Zona Franca de Gran Canaria. Elaboramos unos estatutos para que el presidente de la zona fuera el presidente del Cabildo, pero por entonces el alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, José Manuel Soria, fue quien finalmente se quedó con la presidencia. Y ese fue el mal de origen que hemos pagado hasta hoy».

Hernández confía en que el actual alcalde, «que es un tipo inteligente, dé un paso atrás y ceda el puesto de la presidencia al presidente del Cabildo de Gran Canaria. El Puerto no es de la ciudad, es de la Isla».

Hace un repaso histórico de la creación de los puertos francos, remontándose a la Corona de Castilla, momento en que los canarios no pagamos impuestos al consumo y recuerda el papel de Fernando León y Castillo, quien puso orden a nuestros derechos como isleños.

Cursillo a políticos canarios

En un momento de la conversación, Hernández critica a la Agencia Tributaria, «porque quiere uniformar y su intención es diluir nuestro fuero. Son derechos no otorgados sino innatos de los canarios, ya que las franquicias, el no pagar impuestos indirectos, el no monopolio o el derecho a importar y exportar nos corresponde por justicia… Y esta situación está provocando que todo el mundo salga corriendo de Canarias… se nos va la flota coreana, la china, la europea, pero menos mal que aparecieron los contenedores y la ZEC que ha frenado esta huida de la inversión en nuestro puerto». Y de ello responsabiliza a la hacienda estatal.

Se refiere Hernández a la necesidad de «hacerles un cursillo a los políticos canarios que llevan los asuntos económicos para que entiendan, de verdad, la necesidad por derecho de defender nuestro fuero… y al propio Parlamento de Canarias, al que se va el baifo en proteger estos preceptos».

Retoma Hernández la temática de la Zona Franca como válvula de escape y herramienta que recupera, de alguna manera, nuestros derechos inalienables. «La esencia de la Zona Franca es no pagar impuestos hasta que el producto sea consumido, así como reportarlos cuando no eran consumidos o realizar pequeñas transformaciones de productos». Sin embargo, se queja de la excesiva carestía del precio del suelo de la zona franca.

«Tenemos que buscar mecanismos para abaratarlo y hacerlo más atractivo para el empresariado o activar el pago aplazado». Igualmente apuesta por darle vida a la Zona Franca del puerto de Arinaga, que está vacía, e insta al Cabildo y a la propia Autoridad Portuaria a mimar a su niño… no dejes que tu niño se quede analfabeto… No se entiende cómo no tiene más demanda la Zona Franca», matiza.

Puertos francos poco francos

Aclara que los puertos francos, «en realidad, nunca fueron tan francos como se escribe en la historia oficial. Siempre aparecía el Cabildo para imponer más arbitrios y se convirtió en el recaudador. Todo ello antes de la aparición del IGIC, que se convirtió en un instrumento muy potente, pero que Madrid no ha entendido como un derecho sino como una ventaja y le encanta no cumplir con nuestro fuero». En este ámbito, abunda sobre el Régimen Económico Fiscal de Canarias (REF) y su incumplimiento permanente por parte del Estado.

Admite que para crear la Zona Franca de Gran Canaria no encontró impedimento alguno, pero hay que elevarla de rango y hacerla una especie de Zona Especial Canaria (ZEC) en toda Canarias, transformándola en un solo organismo.

Hernández expresa su contrariedad con la falta de respeto a nuestros derechos, «porque nos están engañando por todas las esquinas». Admite el letargo en el desarrollo de la Zona Franca. A este respecto, vincula este freno a la crisis de 2008 con la burbuja inmobiliaria, lo cual perjudicó al crecimiento de las Zonas Francas. Y reivindica la necesidad de imitar a los catalanes y vascos, «con los que nadie se mete» y ahí el Parlamento de Canarias tendría mucho que decir para obtener los mismos niveles de autonomía.

Considera que uno de los obstáculos para expandir la Zona Franca es la propia Autoridad Portuaria «que no cree mucho en ella para apoyar su expansión, pero la ha burocratizado… si el padre no alimenta a su hijo en su casa»… Y ahí responsabiliza también al Cabildo «para que haya una verdadera implicación en el desarrollo de la Isla».

Su mayor logro: MSC

Define que su mayor logro como presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas fue haber podido convencer a las grandes navieras internacionales de que éramos un punto de intercambio y que, a partir de ahí, se podían enviar pequeñas partidas de mercancías a los países africanos. Pero el punto de inflexión fue cuando MSC (Mediterranean Shipping Company), la naviera privada más importante del mundo,  entró de socio de OPCSA y comenzó a traer contenedores al Puerto de Las Palmas.

Hernández relata la manera tan curiosa de la llegada de MSC a nuestro puerto: «Todo sucedió tras rompérsele un barco en tres partes cerca de Madeira. Una de esas partes se hundió y decidieron traer a La Luz las otras dos partes. Por desgracia, durante la travesía se hundió otra de las dos partes del barco y solo llegó una. Pero el valor en mercancía que tenía esa sección del buque que quedó a flote era, nada menos, que de 20.000 millones de las antiguas pesetas».

Continúa su relato explicando que «los dirigentes de MSC preguntaron que a dónde habían llevado el barco. Cuando les dijeron que al Puerto de La Luz y de Las Palmas preguntaron que dónde estaba esa isla en el mapa. Entonces enviaron a un delegado que se quedó asombrado de nuestras infraestructuras». Así se inició esta relación que dura hasta hoy. Con disimulado temor, Hernánez relata que «si se nos llega a hundir esa sección del buque dentro del Puerto, habría supuesto la paralización del tráfico durante años. Pero todo salió satisfactoriamente».

El frigorífico y Germán Suárez

Cita también la construcción del gran frigorífico para la pesca pelágica como un motor de avance fundamental del Puerto de La Luz, lo cual permitió, junto a la llegada de MSC, la ampliación de la plantilla de portuarios en más de 200 trabajadores. Y no olvida que fue el desaparecido Germán Suárez, al que describe como un empresario con una visión ejemplar y de calado mundial, el que se encargó de construir ese marco frigorífico.

En relación al presente y futuro del Puerto de la Luz, Luis Hernández afirma que «hoy en día el Puerto va solo, simplemente con que no tenga enemigos y nadie que le ponga bombas, ya tiene garantizado su futuro». Recuerda la confesión que le hizo el empresario Matías Vega Guerra, por entonces máximo responsable del Puerto de La Luz y Las Palmas, «lo importante es que la gente de la Isla no se entere de lo que hace el Puerto, porque vienen solo a fastidiarnos».

Si bien en aquella época el ayuntamiento de la capital grancanaria «tenía un excesivo interés de protagonismo en el Puerto, por suerte en la actualidad, tanto el actual presidente Luis Ibarra como el alcalde Augusto Hidalgo son gente muy correcta y carecen de ese afán de aquel tiempo».

«Mercurio en el café»

Otro de los pasajes que, con su característica ironía, relata Luis Hernández es la polémica suscitada en la década de los años 90 con el atraque de barcos cargados con plutonio. «Yo desayunaba cada día mercurio en el café con leche y estaba tan campante. Eso fue un montaje de la prensa que difundía titulares alarmistas y el único peligro era el propio medio. Hubo gente que me paraba por la calle acusándome de poner en riesgo las aguas canarias al permitir el tráfico de mercancías peligrosas».

Durante los siete años que estuvo al frente de la autoridad del Puerto de La Luz y Las Palmas, rememora que el mayor sabor agridulce fue al final de su mandato, con la financiación para la construcción del dique Reina Sofía, aprovechando fondos de la Unión Europea en un 80% y el resto con un crédito bancario. Pero como el adjudicatario no era del agrado de alguien del país, esto generó un gran estropicio que a día de hoy aún nos sigue pasando factura.

El portuario, de La Isleta

Hernández defiende la figura y el papel del portuario con un ejemplo ciertamente original: «Si un hijo de un portuario está en la iglesia a punto de casarse y recibe el mensaje de que está llegando un barco, le dice a la novia que va primero a la carga y nos casamos mañana». «Siempre fui partidario de escoger a estibadores de La Isleta. La cultura de los portuarios de La Luz es increíble y su profesionalidad está a prueba de todo», apostilla.

Hacer una verdadera City

Sobre el posicionamiento geográfico de Canarias y su tricontinentalidad, Luis Hernández afirma que no estamos sacándole todo el partido que debiera.

«Si nos dieran la libertad para aprovechar nuestra localización, la renta de los Emiratos Árabes se nos quedaría chiquitita en apenas una década. Yo le preguntaría a Román Rodríguez, consejero de Economía del Gobierno canario y una persona muy inteligente y preparada, y al propio presidente de Canarias, por qué no pide y exige al Gobierno central hacer de Canarias una verdadera ‘City’. Y no es necesario hacer una zona libre bancaria. Basta una zona tipo ZEC con un impuesto del 4% y un tope de empleo que se obligue a que los empleados sean residentes en Canarias. Con este status aparecerían al día siguiente los grandes inversores, sin caer en un paraíso fiscal porque no queremos el dinero malo de las armas o la droga, sino el dinero bueno y lícito. Pero seguimos siendo siete cagadas de mosca», añade.

Ventajas de la Zona Franca

Preguntado si el empresariado conoce realmente las ventajas arancelarias o la posibilidad del libre comercio que ofrece una Zona Franca, Hernández asegura que «las conocen, pero el problema es que no hay una oferta concreta y definida para que se acojan».

Plantea la creación de una macro nave distribuida en secciones con diferentes productos que pudieran exportarse a distintos países emplazados en África. Considera que hay que implicar más a las cámaras de comercio, confederación de empresarios, sindicatos, cabildos, ayuntamientos grandes y sobre todo al Gobierno canario. «Cada uno está en su cuevita y no hay una visión global. Somos mayores de edad, ahora saldremos de una pandemia y es el gran momento para activar un horizonte a largo plazo para, si llega una nueva crisis, estar fortalecidos y organizados».

3.000 millones en la caja

Desvela que la gran sorpresa que se llevó el primer día que accedió al despacho de presidente de la Autoridad Portuaria (1996) fue que «al abrir la caja fuerte me encontré con tres mil millones de pesetas en metálico. Había dinero que no se gastaba. El segundo recuerdo que más grabado se le ha quedado es en el momento que planteó a los empresarios crear una terminal de contenedores, se partieron de risa. Ahora se ríen menos».

El último recuerdo como máximo responsable del Puerto de La Luz y Las Palmas, como citó anteriormente, fue triste: parar la construcción del dique Reina Sofía que tanto costó conseguir los recursos necesarios.

«Pienso que los responsables de ese parón deberían someterse a un juicio. No para que les condenen a nada, pero sí para que se sepa quienes fueron sus autores», concluye.

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