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Puerto

Vientos de cambio en el Puerto

La eclosión de la energía eólica en alta mar durante los próximos años supone una oportunidad para convertir las Islas en referente internacional del sector

Aerogenerador X1Wind, cuyo rotor acaba de ser ensamblado en Las Palmas de Gran Canaria. X1WIND

Los mismos vientos que hicieron de Canarias la última parada antes de cruzar el Atlántico en la era de las grandes navegaciones a vela pueden convertir el Archipiélago en un enclave tecnológico del siglo XXI. Las costas de las Islas han sido señaladas por la constancia de los alisios -más de 5.000 horas anuales- como uno de los lugares preferentes para instalar los primeros parques de aerogeneradores marinos de España, aunque el interés por la eólica en alta mar va más allá del mero deseo de introducir fuentes renovables de energía en el mix energético. Con la experiencia que aporta el sector insular de reparaciones navales, los proyectos para el litoral son vistos entre las empresas portuarias como potenciales espoletas de una transformación de calado para la economía canaria.

La CátedraMarítima de la ULPGC reúne a expertos en I+D para un seminario sobre el sector

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«Actualmente estamos en la punta de lanza mundial», avanza el director de Calidad, Medioambiente e I+D+I de Zamakona Yards, Roberto Hernández de la Iglesia, que participó ayer en un seminario sobre nuevas tecnologías en los puertos organizado por la Cátedra Marítimo-Portuaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Desde los tiempos de Cristóbal Colón, puertos como el de Las Palmas han venido ofreciendo servicios de reparaciones y sus astilleros han servido como tractores para crear «una industria más conocida a nivel internacional que local», reconoce Hernández. En ese contexto, la eólica offshore resulta una evolución natural.

La generación de energía en alta mar a partir de fuentes renovables no es algo nuevo para las empresas de reparaciones navales de Las Palmas de Gran Canaria, donde desde hace tres años funciona el único aerogenerador marino que hay en España. El prototipo está instalado en el banco de pruebas de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan) y con él se han podido probar, entre otros aspectos, la eficacia del hormigón como material para las torres, o un sistema de estabilización -Zamakona se encargó de su construcción- que permite el montaje del ingenio sin recurrir a grandes barcos grúa, uno de los factores que más eleva el coste de instalación de los parques en alta mar.

Vientos de cambio en el Puerto

No es el único ejemplo: sin salir del puerto de la capital grancanaria, Hidramar ha concluido en los últimos días el ensamblaje del rotor del aerogenerador X1Wind, que pronto será trasladado a la Plocan para testar las ventajas de un nuevo sistema flotante. También en La Luz, Astilleros Canarios (Astican) se hizo cargo el año pasado de ensamblar los dispositivos del consorcio Wave to Energy and Water, que genera energía a partir de las olas y permite la desalinización de agua.

Las empresas del Puerto disponen de conocimientos que se pueden exportar a otros territorios

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Esos proyectos son prototipos y tienen algo en común: todos recurren a elementos flotantes, algo necesario dadas las características de los fondos marinos de las Islas, que alcanzan una gran profundidad a escasas decenas de metros de la línea de costa. A la larga, lo que podía ser un contratiempo se ha convertido en una ventaja: si el futuro concurso eólico para el Archipiélago llega a buen puerto, las empresas canarias disponen de un conocimiento directo que se puede exportar a otros lugares del mundo con aguas profundas donde los sistemas de cimentación fija no resulten viables. «En Canarias hemos recurrido a la eólica flotante porque no podemos apoyarnos en el fondo; lo que tenemos que hacer es evolucionar en este campo», agrega Hernández.

El desarrollo del sector industrial vinculado a esta fuente de energía no es un proyecto de futuro para Las Palmas de Gran Canaria. En palabras del responsable de Calidad de Zamakona, «los astilleros reciben diariamente los proyectos más innovadores para evaluar y presupuestar su implementación», y «propuestas de grupos interesados» en instalar aerogeneradores en el mar de las Islas. Dado el precio de la energía de las Islas, muy subvencionado por el Estado debido a las particulares características de su sistema -desconectado, fraccionado y dependiente de la importación de combustibles fósiles-, la eólica en alta mar supone una doble oportunidad de diversificación. Por un lado, del mix energético; por otro, de la economía insular, con un tejido productivo que puede dar empleo a miles de personas y ser exportado a otros territorios. «Es imprescindible actuar, tener condiciones sin la voluntad de actuar solo nos dejará tristeza», advierte Hernández.

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