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La Luz ilumina a sus devotos tras un año sin salir a procesión por la covid

La patrona del Puerto es la primera imagen religiosa de la capital que sale a recorrer las calles tras la pandemia y con el título de alcaldesa perpetua

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Primera procesión virgen de La Luz tras la pandemia Juan Carlos Castro

La Virgen de La Luz iluminó ayer las calles de La Isleta y roció de amor y fe a todos sus devotos que desde un par de horas antes ya se apostaban en las cercanías de la Iglesia ansiosos por verla salir. 726 días han pasado desde que el 21 de octubre de 2019 cuando la patrona salió a recorrer las calles de su barrio antes de pensar si quiera que el próximo año se quedaría encerrada al igual que sus fieles.

Los creyentes vieron ayer la luz después de la oscuridad que trajo consigo la crisis sanitaria en la que, entre otras cosas, se tuvieron que suspender los actos en honor a la patrona del Puerto. Eso sí, todos los presentes tenían claro que las medidas sanitarias debían respetarse por lo que dentro de la Iglesia la organización fue primordial. Sin embargo, las cuatro misas que se ofrecen en honor a La Luz, tanto el sábado como ayer, hicieron rebosar la parroquia de personas que aún ni se creían que por fin, tras ver frustrada la celebración por la covid-19, iban a ver al paso recorrer las calles. Ha sido, además, la primera imagen religiosa de la capital que sale en procesión después del parón de la pandemia.

En el acto religioso estuvo presente el concejal del Distrito Isleta-Puerto–Guanarteme, Luis Zamorano; la concejala Inmaculada Medina ya que ha sido la pregonera de este año; su hermano Francisco Medina quien es el presidente del Club Victoria, así como la organización de las Fiestas de La Naval; el vicario de la Diócesis de Canarias Hipólito Cabrera y demás autoridades.

La patrona que da nombre al Puerto de La Luz salió por primera vez siendo la alcaldesa perpetua de Las Palmas de Gran Canaria y tras prepararse desde el pasado 9 de octubre cuando fue su festividad. La última misa antes de su salida inició a las 18.00 horas, los fieles que no pudieron entrar se apostaron en las afueras de la Iglesia hasta que a las 20.20 horas la patrona se dejó ver. Entre aplausos, fuegos artificiales y al grito de «viva la Virgen de La Luz» comenzó su procesión que este año se vio acortada por la crisis sanitaria.

Y es que la magna procesión de este 2021 -por la festividad de la Octava de La Naval- no llegó a recorrer Las Canteras como en años anteriores. Su recorrido se centró en las proximidades de la Iglesia, por lo que recorrió las calles Juan Rejón, López Socas y se regresó por la plaza Nuestra Señora de La Luz hasta llegar a la calle Pérez Muñoz donde está su parroquia. La imagen que es obra del escultor Luján Pérez y data del 1799 -y cumplió ayer 225 años- logró salir sin que tan sólo unas gotas de lluvia se apareciesen como en otras épocas. Y es que en 2019, un aguacero se hizo presente antes de la procesión lo que mantuvo en vilo a los feligreses ya que este paso no cuenta con una cubierta para soportar la lluvia.

Decenas de fieles se apostaron dos horas antes a las afueras de la Iglesia para ver a su patrona

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Las decenas de personas que se encontraban en la parroquia, echaron en falta la banda municipal y es que en esta ocasión sólo acudieron a la cita la de Telde y La Salle de Agüimes. Una situación de la que se quejó Alberto Trujillo quien es miembro de la organización y tiene años encargándose de la procesión. Al mismo tiempo añadió que espera que en los próximos años se puedan celebrar todos los actos y que su patrona pueda recorrer el Paseo de Las Canteras como es tradición.

Por otro lado, comentó que para los devotos ha sido una tristeza que durante el 2020 no se pudiese llevar a cabo la procesión. «Supuso mucho llanto. Yo recuerdo a un señor que vino a decirme con lágrimas en los ojos: Alberto, yo siempre vengo a acompañar a la Virgen en su procesión de la Octava y me han quitado ese momento en el que yo veía a mi madre pasando por Las Canteras», relató Trujillo emocionado, a la vez que añadió que le respondió que guardase ese recuerdo en su memoria «con fuerza» y que no se preocupase porque estaría seguro de que pronto lo reviviría.

El día llegó, apuntó Alberto Trujillo, «pese a que las Fiestas de la Naval han estado muy flojas por el tema de la pandemia. Le doy gracias a Inmaculada Medina por hacer que la celebración fuese lo mejor posible y ya nos dijo que espera a que el año que viene tomen la fuerza que tenían», relató.

Una de las actividades que más echaron de menos, según Trujillo, fue la tradicional Romería que en 2019, por ejemplo, concentró a cientos de personas en el parque Santa Catalina, el chapuzón nocturno y también se quejó de que no se pudiese montar la feria típica de esta festividad. «Los días grandes no se han podido celebrar», lamentó.

Durante toda la misa se estuvo recordando a los devotos que se deben mantener las medidas de sanitarias. Tras llegar el paso a la parroquia el cielo se volvió a iluminar con los fuegos artificiales. La imagen este año estuvo decorada con variedades de flores blancas como: gladiolos, liliums, astromelias, rosas, claveles, entre otras. Finalmente, Alberto Trujillo, manifestó que espera a que se puedan retomar las tradiciones del pueblo portuario y los actos religiosos en honor a la patrona.

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