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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La cripta, el espacio más desconocido de la Casa de Colón

Esta zona del museo alberga dos lápidas sepulcrales, un pasadizo secreto y objetos de la colección de arqueología precolombina | Está a siete metros de profundidad

Imagen de la cripta, con una de las lápidas en el suelo. | | LP/DLP

Realizar un recorrido entre lápidas, escudos heráldicos e incluso un pasadizo secreto es posible en la Casa Colón. La cripta del museo americanista alberga todos esos tesoros, además de una amplia colección de objetos de arqueología precolombiana con los que puede hacerse un repaso de las poblaciones de numerosos países de Latinoamérica antes del descubrimiento del continente por Cristóbal Colón.

La cripta de la Casa de Colón, unos de los espacios más singulares y admirados del emblemático edificio enclavado en Vegueta, permite hacer un recorrido por lápidas, escudos heráldicos, un pasadizo secreto y multitud de objetos de la colección de arqueología precolombina para hacer un repaso de las poblaciones que vivían en la zona de México, Ecuador, Guatemala, Honduras y Nicaragua antes del descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón.

Este sótano es un ejemplo perfecto de la singular arquitectura de la Casa de Colón, ideada por Néstor Alamo, ideólogo y primer director de esta institución en la década de los cincuenta. Álamo abandonó en parte el proyecto arquitectónico de Secundino Suazo Ugalde, encargado en los años 40 del pasado siglo de la remodelación de la Casa de Colón para unir varias casas. Pero la cripta no era el sótano original de la Casa del Gobernador, que se encuentra en el Patio de Armas, por donde se entra al museo, sino que fue excavado de manera exprofesa siguiendo la idea de Álamo.

Este sótano es un ejemplo perfecto de la singular arquitectura ideada por Néstor Alamo

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Para acceder a este lugar, donde está ubicada la sala 7, hay que bajar siete metros por unas estrechas escaleras desde el Patio del Pozo. Junto a estas escaleras, al inicio del descenso, da la bienvenida a los visitantes un cañón original que estuvo sumergido y que se utilizaba para defender la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria de los ataques de piratas y corsarios. Al llegar al final del recorrido se puede admirar el cuerpo del pozo, uno de los signos de identidad de este inmueble, pero también muchos otros tesoros variopintos. Además, en este sótano se esconden los enigmáticos y escurridizos Jiribillas, esos pequeños duendes que habitan la Casa de Colón y que adoran los niños y niñas cuando la visitan.

Dos lápidas y un escudo real

Entre las múltiples curiosidades que alberga la cripta se pueden encontrar dos lápidas sepulcrales en el suelo, trasladadas de otros lugares, y que albergan diversos escudos. Juan Ramón Gómez-Pamo explica en su trabajo de investigación El programa heráldico de Néstor Álamo para la Casa de Colón que en una de las lápidas figura el nombre de Juan Antonio de Béthencourt Franchi y Westerling, coronel del regimiento provincial de Las Palmas y patrono del convento de San Antonio Abad en Gáldar, que falleció en 1749. La segunda de las lápidas tiene inscrito el nombre de Beatriz Ventura Lorenzo de Béthencourt, hija del capitán Antonio Lorenzo de Acosta Béthencourt, regidor perpetuo preeminente de Gran Canaria y Alcaide Mayor del castillo que había levantado en Santa Cruz del Romeral para la defensa de sus salinas, y de Lorenza de Ayala Rojas del Castillo y Heredia.

Bajada que conduce a este enclave del museo. La Provincia

Además de las lápidas, en la pared de la cripta se puede encontrar un escudo ovalado con un cuartelado de Castilla y León, el escusón con las flores de lis borbónicas, corona real y collar del toisón. Debajo hay una inscripción con una fecha, 1789, que se corresponde con el principio del reinado de Carlos IV. Se trata de una representación de las armas simplificadas que usaron los borbones en España, desde Felipe V hasta Isabel II.

El pasadizo secreto

El pasadizo secreto es uno de los lugares de la cripta que más interés despierta a los visitantes. Este pasadizo, estrecho y oscuro, en realidad no conduce a ningún sitio, pero antiguamente se decía que existía uno que conectaba la Casa del Gobernador con la Catedral. En concreto, este fue ideado por Néstor Alamo porque no era extraño que antiguamente hubiera pasadizos que conectaban unas casas con otras para escapar en caso de ataques.

La cripta acoge también una variada exposición dedicada a la arqueología precolombina. La gran variedad geográfica, orográfica y climática que existe en el territorio americano dio lugar a diferentes asentamientos humanos con características heterogéneas, lo que derivó en una extraordinaria diversidad cultural.

La muestra de la cultura suramericana cuanta con figurillas, sellos y objetos del ajuar funerario

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La colección se agrupa geográficamente en torno a las culturas radicadas en el área suramericana, principalmente Ecuador, en la costa del océano Pacífico, así como un grupo de culturas del área mesoamericana, fundamentalmente de México, Guatemala, Honduras y Nicaragua.

El museo dispone de un significativo fondo de arqueología precolombina de la cultura Tolita, además de cerámica de las culturas Bahía, Jama-Coaque y Atacames. La colección, compuesta por un centenar de piezas, fue adquirida por el Cabildo de Gran Canaria en 1975 y forma un heterogéneo conjunto integrado por tres grupos principales: figurillas, zoomorfas y antropomorfas; sellos de diversa tipología formal y objetos propios del ajuar funerario.

Algunos visitantes a punto de entrar en el pasadizo secreto de la cripta del museo. La Provincia

A ellas se suma la colección arqueológica de Manuel Solá, que está integrada por casi cincuenta piezas de diversa filiación cultural y cronológica. Entre ellas, destacan las adscritas a las culturas Valdivia, Milagro Quevedo, Chorrera, Bahía o Chancai. Aquí destacan las Venus de Valdivia, que constituyen un grupo de pequeñas figuritas femeninas de barro de la cultura Valdivia.

Por otro lado, el área mesoamericana comprende gran parte del actual México, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Las piezas expuestas de esta colección son reproducciones del Museo Nacional de Antropología de México, donadas a la Casa de Colón por el Presidente López Portillo en 1977.

En la cripta también está instalada una exposición del amplio territorio del Amazonas, que está habitado por alrededor de 390 pueblos conocidos. La muestra de artesanía que se puede contemplar Colón da la oportunidad de admirar, entre otros útiles, la cuidada elaboración de la cestería de estos pueblos.

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