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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Tribunales / Violencia machista

El acusado de asesinar a su exmujer en La Matula, a juicio cuatro años después

Ángel Montesdeoca clavó una cuchillada mortal a Soledad Álvarez al no aceptar la ruptura y después intentó suicidarse al causar una explosión en la vivienda

Traslado del cadáver de la mujer asesinada Tony Hernández

Ángel Montesdeoca acusado de asesinar a su exmujer Soledad Álvarez en La Matula se sienta en el banquillo desde hoy y durante toda la semana. La Fiscalía le pide una condena de 23 años de cárcel, así como la privación de la patria potestad del hijo que tuvo en común con la víctima.

En el escrito de conclusiones provisionales de la fiscal María Luisa Ordóñez detalla que el investigado Ángel Montesdeoca de 63 años mantuvo una relación con Soledad Álvarez desde el 2001, futo de ese matrimonio nacieron dos hijos. Todos vivían en la vivienda de los exsuegros del procesado. Sobre el mes de octubre de 2017, la víctima puso fin a su relación sentimental con el acusado aunque continuó residiendo con él tras considerar que era lo más apropiado para los niños.

Montesdeoca, según el ministerio público, no aceptaba la ruptura. Sin embargo, los meses pasaron y Álvarez «retomó una antigua amistad» con un hombre que sufría de cáncer terminal, por lo que le quería ayudar, así que salían a menudo, algo que a ella le «hacía feliz». La víctima había decidido no dormir en la misma habitación que el encausado y divorciarse de él.

El procesado no aceptaba, según refleja el escrito de acusación, la relación que Soledad Álvarez tenía con su amigo y «sentía celos de él». 

El 8 de junio de 2018 en la calle Felicidad de La Matula, donde residía el investigado con la víctima, se encontraba Soledad Álvarez despierta hasta las 5.30 de la mañana. Ángel Montesdeoca, por su parte, pasó la noche con su hijo en la cama matrimonial y por la mañana llevó a sus hijos al colegio.

El procesado regresó a la casa sobre las 9.20 horas y, tras «comprobar que su exmujer dormía, entró a la cocina, cogió un cuchillo y se dirigió a la habitación -«con el propósito de arrebatarle la vida»-.

La víctima se hallaba tumbada cuando este entró al dormitorio y, sin que ella pudiese reaccionar, se abalanzó sobre Soledad Álvarez. Primero le puso el arma en el cuello, por lo que ella intentó apartarlo sin éxito, con lo que el acusado le realizó pequeñas incisiones hasta que finalmente logró clavárselo en el pecho.

Una vez que le arrebató la vida, Montesdeoca intentó suicidarse, así que cortó una manguera, activó el gas, encendió una llama y prendió fuego a la vivienda. Así, se originó una explosión que alertó a los vecinos. Estos últimos tumbaron la puerta, sacaron el cuerpo de la víctima y al procesado a quien las llamas ya habían alcanzado.

Soledad Álvarez no pudo defenderse de la agresión que ocurrió a primeras horas de la mañana

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El investigado fue trasladado en primer lugar al Hospital Insular debido a las quemaduras que presentó, al día siguiente fue trasladado al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, para después regresar el 12 de septiembre al Insular.

El 19 de septiembre de 2018 el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Las Palmas de Gran Canaria acordó la prisión provisional para Ángel Montesdeoca, el cual primero cumplió en el recinto hospitalario y al recuperarse fue trasladado a un centro penitenciario.

Acto de dominación

La fiscal es contundente en que el procesado actuó «como acto de dominación sobre ella» al considerarla suya y «no aceptar la ruptura» de la relación sentimental.

La víctima falleció a causa de las heridas por arma blanca «con afectación cardiaca y pulmonar». Al encausado «no le importó la estabilidad emocional ni el desarrollo de la personalidad de sus hijos a quienes les arrebató a su madre», señala la Fiscalía.

Así, el ministerio público interesa una pena privativa de libertad de 23 años por el delito de asesinato con las agravantes de parentesco y razones de género, la privación de la patria potestad de su hijo menor.

Además, requiere una indemnización de 150.000 euros para cada uno de los descendientes de la víctima, 15.000 a los hermanos de ella, 1.145 euros para la comunidad de propietarios por los daños ocasionados por la explosión y 62.50 euros al Ayuntamiento capitalino por el servicio de bomberos.

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