Un negocio de lo más atrevido llega a Las Palmas de Gran Canaria. Tras causar furor en el barrio madrileño de Chueca, aterriza en la ciudad La Pollería, una cadena especializada en la elaboración y venta de gofres. Pero no con cualquier forma sino que, como su propio nombre indica, todos estos dulces tienen forma de pene. A finales de 2019, el joven tinerfeño Pedro Buerbaum abrió en la citada zona de la capital española una peculiar dulcería en la que que solo se vende una especialidad: pollofres. Son los gofres de toda la vida pero con forma de pene extragrande. Tienen un tamaño XXL y los clientes pueden elegir entre diferentes coberturas y topping que añadirle.

Desde entonces, el negocio se ha extendido por toda la geografía española hasta inaugurarse en Las Palmas de Gran Canaria el pasado 18 de diciembre cuando abrió una nueva tienda en la céntrica calle Travieso, en el barrio capitalino de Triana. Desde entonces, La Pollería ofrece sus dulces todos los días en horario de tarde. "Tenemos eso que tanto merecéis", rezaba un cartel antes de su inaguración.

De hecho, su cartel ya es visible para los viandantes que pasan por esa calle. El símbolo que acompaña a su letrero no deja lugar a la imaginación.

En mayo de 2021, la franquicia abrió su primer local en Canarias. Concretamente en la calle Villalba Hervás, 1, en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife. Ya desde su apertura, el negocio tuvo largas colas.

Un triunfo en el mundo de la repostería

Bautizados como 'pollofres', estos dulces elaborados con masa de gofre pueden llevar varios recubrimientos: desde chocolate negro o blanco, hasta Petit Suisse o Kinder. También los hay de distintos tamaños.

Bauerman es del norte de Tenerife, su familia es del municipio de El Sauzal, aunque señala que "de toda la vida" se ha movido "por la zona de La Orotava y Puerto de la Cruz".

El creador cuenta que no fue la provocación la que le motivó para inaugurar su particular pollería. "¿Cómo se me ocurrió abrir La Pollería? Esta es la pregunta que más he tenido que contestar a lo largo de esta semana a amigos, familia, clientes y periodistas que se han hecho eco de la apertura del negocio". Asegura que sigue "sin saber responderla". "Simplemente se me ocurrió. Me pareció una buena idea y Chueca el mejor sitio para desarrollarla. La verdad es que está siendo un pelotazo", asegura.

El empresario desembarcó en Madrid en noviembre de 2018. "Estudié un grado internacional durante dos años en Tenerife, otro en Londres y otro más en Los Ángeles. Pensé quedarme en Estados Unidos para montar una heladería", afirma. "Tenía pensado el modelo de negocio y el local mirado, pero por problemas familiares me tuve que volver para Tenerife, sin embargo al cabo de tres meses la Isla se me quedó pequeña y me vine a Madrid, que aunque está cerca de casa, es una gran ciudad".

Además, añade que "la idea que tenía en Los Ángeles sobre la apertura de una heladería, la desarrolló en la capital de España". Así, en febrero de este mismo año abrió su heladería en el barrio de Malasaña con el nombre Ice & Dreams y funcionó muy bien". Asegura que en la heladería también servían waffels "así que la idea de hacer gofres se desarrolló a partir de aquí". "Era una heladería en la que fabricaban helados con sabores muy poco habituales y se servían rodeados con una nube de algodón de azúcar o un helado negro hecho con carbón dulce", añade.

Así que parte de la culpa de su tremendo éxito actual puede que la tenga su heladería que, con la llegada del invierno y la bajada de las temperaturas, pensó que debía diversificar el negocio", explica. "Decidí servir también gofres" y "pedí a la fábrica china a la que encargo los moldes para hacer los gofres el catálogo que tenían para ver qué formas de gofres podrían interesarme y me pasaron un librito en el que había de todo: ositos, peces, flores y todo tipo de formas que uno se pueda imaginar", comenta. Cuando llegó a la página 19- recuerda- no pudo evitar sorprenderse: "¡Joder con los chinos!, que hasta tienen en el muestrario gofreras con formas sexuales" entre las propuestas que ofrecía la compañía.

El tinerfeño admite que no tiene formación en repostería ni si quiera había trabajado con anterioridad en el mundillo de los helados, los dulces o los gofres. "Estudié administración de Empresa y nadie de mi familia ha tenido nunca un negocio relacionado con los helados, los gofres o los dulces. Solo fue una idea a la que le empecé a dar vueltas y decidí dar el paso aprendiendo sobre la marcha las recetas y los trucos. Es una cuestión de ensayo y error", reveló.