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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Historia

El misterio del grafiti en verso de Vegueta

La fachada de la Casa de los Hidalgos esconde una inscripción pintada que data de 1771, y que puede ser la más antigua de la ciudad

Inscripción dedicada posiblemente a Miguel Tomás Machado, designado en 1771 Primer Cura del Sagrario Catedral, en la antigua Casa de los Hidalgos. ANDRES CRUZ

Pasear por las calles de Vegueta siempre depara sorpresas. Mucha gente pasa por las empedradas vías del casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria como rutina, o sin mirar realmente los secretos que esconde, y esos detalles pasan desapercibidos para la mayoría de los mortales. Uno de ellos es una curiosa inscripción en la fachada sur de la Casa de Colón, en la antigua Casa de los Hidalgos, sita en el número 2 de la calle Herrería. Unos versos laudatorios escritos en 1771 podrían ser uno de los grafitis más antiguos de la ciudad, un precursor de arte urbano que era común en aquellos tiempos, pero del que no quedan muchos ejemplos en la actualidad

En la inscripción se puede leer lo siguiente: «Machado ya estás servido; todo el pueblo está contento; pues vuest eleción asido; hacer al mexor talento; lo de Justicia devido; 1771». Se enmarca bajo un víctor, un anagrama hecho con la palabra latina victor que tiene su origen en el Bajo Imperio Romano y es muy común en universidades. Este víctor está acompañado de un bonete sacerdotal y rodeado de dos palmas. Se trata de un escrito que parece realzar unos méritos y, por la presencia del mencionado bonete, todo parece indicar que es una oda dedicada a algún miembro del clero, de apellido Machado.

Esta inscripción ya ha sido objeto de estudio y algún que otro escrito entre algunas personas curiosas que se han percatado en ella. Lo que todo el mundo tiene claro es cuándo se descubrió. Fue entre 1919 y 1920, cuando el ingeniero José Hidalgo Navarro -de ahí que se la conozca con el nombre de Casa de los Hidalgos- la adquirió y realizó en ella unas obras de restauración en el frontis. Aparecieron entonces dos inscripciones, pero una se perdió en el intento de recuperarla, por lo que a esta en concreto se optó por dejarla intacta y blanquearla por encima. Tras adquirir el Cabildo este inmueble en los años 50, volvió a salir a la luz y en esta ocasión, el arquitecto Santiago Santana la restauró para dejarla tal y como se la encuentran ahora los transeúntes del casco histórico, aunque sin actuar sobre el bonete, el víctor, las palmas y el año, que estaban intactos. 

Hay dos teorías sobre a quién puede referirse el Víctor: Felipe Machado Spínola y Lugo o Miguel Tomás Machado

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Pero, ¿a quién se refería esta inscripción? Ahí es donde ya proliferan las teorías, aunque hay dos que han cobrado más peso. Una de ellas la explicó en un trabajo periodístico de hace más de 70 años Sebastián Jiménez Sánchez, y es la que también defiende recientemente Eduardo Reguera en su blog de anécdotas históricas de la Isla, Retrografías. Ambos abogan por que estos versos laudatorios se dedicaron al Doctor don Felipe Machado Spínola y Lugo, natural de La Orotava, en Tenerife, y que fue racionero en 1709 y Prior en 1714. Este ilustre personaje falleció en la segunda mitad del siglo XVIII como canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Canarias e Inquisidor Apostólico del Reino de Cerdeña, quien por razón de su cargo eclesiástico pudo haber habitado esta casa en su etapa como inquisidor, momento en el que se le habrían escrito estos versos.

Sin embargo, esta teoría tiene un pequeño fallo. Según admitió el propio Jiménez Sánchez, las fechas no terminarían de coincidir con la vida del canónigo e inquisidor, por lo que puso sobre la mesa la posibilidad que, durante las tareas de raspilleo del frontis del inmueble durante las obras de la década de los 50 se haya producido un error a la hora de interpretar el año en que fue escrito y que fuera realmente 1717 en lugar de 1771. De hecho, desde la Casa de Colón, institución que utiliza el espacio del inmueble en la actualidad, hacen hincapié en que los años no coinciden, por lo que se encaminan hacia otra teoría.

Según Sabotaje al Montaje, puede considerarse como la muestra de arte urbano más antigua de la urbe

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Un artículo de Ángel V. González Rodríguez, lleva el foco a otro personaje. En su opinión, documentada además por las fechas en que se realizó la inscripción, estos versos laudatorios se dedicaron a don Miguel Tomás Machado, que fue nombrado en 1771 Primer Cura del Sagrario Catedral, después de un examen en el que participaron varios postulantes, y en el que él fue designado por el Cabildo en una segunda votación por cedulillas. Fue un aspirante de última hora, hijo del Escribano Mayor del Cabildo y el Ayuntamiento y Contador General Real de la Isla Pablo de la Cruz Machado, y que supo resolver las pruebas a las que fue sometido con maestría. Y todo parece indicar que residió en el número 2 de la calle Herrería, ya que su padre comienza la compra de un grupo de casas en la trasera de la Catedral desde 1749, adquiriendo en ese momento la primera de ellas, y no es hasta 1755 que abona el pago de la tercera, las derriba y empieza a erigir la que será su residencia, ya en el espacio en el que se encuentra la actual. 

González Rodríguez detalla en su artículo que fue el 10 de julio de 1771 cuando Miguel Tomás Machado es nombrado párroco del Sagrario Catedral, tras haberse desempeñado como cura de San Bartolomé de Tirajana y, anteriormente, de Castilblanco, en la Diócesis Sevillana, donde fue Abogado de la Real Audiencia de Sevilla. De ahí que se le haya escrito el víctor en el frontis de la que habría sido su morada, bajo su propio consentimiento, ya que el meticuloso trabajo y la cuidada grafía y la altura a la que se encuentra parecen indicar que el trabajo se hizo con calma y sobre andamio o escalera.

Una muestra de arte urbano más

La última duda que queda por despejar tiene que ver con la posibilidad de que este sea uno de los grafitis más antiguos de la ciudad que se conservan. Según el artista urbano Sabotaje al Montaje, la palabra «grafiti» viene del latín «grafito», que significa literalmente «rayar», por lo que, en su opinión, «cualquier acción del ser humano sobre una roca, una cueva, un muro se le llama grafiti». El arte urbano no deja de ser «todas aquellas manifestaciones que se han hecho en espacios públicos», por lo que una poesía como la que aparece inscrita en el número 2 de la calle Herrería puede ser considerada como tal. 

En ese sentido, el artista concluye: «Si realmente esa historia es así, si puede considerarse como el primer grafiti de la ciudad, pues se le tendría que dar más valor todavía». Por el momento, tiene el reconocimiento para la gente que pase por la calle y se pueda preguntar de dónde proviene la inscripción. 

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