Revuelo en Santa Ana: los gritos de "fariseos" y "libertad para el padre Báez" obligan a intervenir a la Policía Local

Las consignas se escuchaban desde el interior de la catedral, que cerró sus puertas hasta que la Policía Local controló a los manifestantes | El templo acoge esta mañana la ordenación episcopal del Obispo Auxiliar de Canarias, Monseñor Cristóbal Déniz

La Provincia

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Una docena de personas afines al padre Báez se concentraron en la mañana de este sábado en los exteriores de la Catedral de Santa Ana, en Las Palmas de Gran Canaria, y exigieron al grito de “fariseos” la “libertad para el padre Báez”.

La movilización obligó a cerrar las puertas del templo, donde hoy se celebraba la ordenación episcopal del Obispo Auxiliar de Canarias, Monseñor Cristóbal Déniz Hernández (Valsequillo, 1969) ya que los gritos se escuchaban desde el interior, y a intervenir a la Policía Local para controlar a los manifestantes.

Los seguidores del padre Fernando Báez acudieron con camisetas de la fundación del cura y portaban carteles en los que se leía "Libertad para el padre Báez ¡ya!".

La jornada de hoy es histórica en la Diócesis de Canarias. El valsequillense Cristóbal Déniz Hernández, era hasta ahora vicario general de la Diócesis de Canarias y el pasado 16 de febrero fue nombrado Obispo auxiliar de la diócesis concedido por el Papa Francisco I. Este nombramiento, a petición del obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, refuerza la presencia de la misma en las islas y responde a la respuesta que necesita la iglesia para afrontar los retos actuales. Con 25 años de experiencia en el sacerdocio, Déniz se suma a los 18 obispos de origen canario, 12 de ellos ejerciendo en América Latina.

Tras cursar la formación en el Seminario Diocesano de Canarias y obtener la licenciatura en Estudios Eclesiásticos en el entonces Centro Teológico de Las Palmas, afiliado a la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), recibió la ordenación sacerdotal de manos del obispo Ramón Echarren Ystúriz el 22 de septiembre de 1996 en la Parroquia de Santa Clara, en el barrio de Zárate.

Un caso archivado

El Obispado de la Diócesis de Canarias autorizó el pasado mes de octubre al polémico padre Báez a oficiar una misa diaria al religioso en la Ciudad de San Juan de Dios de Las Palmas de Gran Canaria, que estuvo investigado por un presunto delito de justificación de violencia machista por culpar de la desaparición de las niñas de Tenerife a su madre tras llevárselas su padre, de quien estaba separada.

Finalmente, el 24 de noviembre de 2021 el Juzgado de Instrucción número 1 de Las Palmas de Gran Canaria declaró el sobreseimiento provisional del procedimiento abierto al padre Báez, a raíz de una denuncia de Fiscalía por las declaraciones del sacerdote sobre la muerte de dos niñas de Tenerife, Ana y Olivia, por su padre, Tomás Gimeno, y deja sin efecto las diligencias de investigación acordadas.

Además, se dieron por terminadas las actuaciones del caso y se decretó el archivo de las mismas.

La denuncia presentada por el ministerio fiscal, y que se archivó se remitía a las declaraciones realizadas por el padre Báez el 11 de junio de este año en el programa Andresito y compañía de la emisora Radio Aventura Siglo XXI, en las que, a preguntas del entrevistador sobre el caso de las dos menores desaparecidas, dijo: "El comentario fundamentalmente es que están buscando dos niñas, que están con el padre, si el padre las mató porque lo dijo, no me volveréis a ver ni a ellas ni a mi. Ahora están buscando a las dos niñas y ¿el qué? ¿El no es persona, él no es digno también de ser buscado?, es una víctima también, de quien de maltrato, de separación de justicia, yo que coño sé."

Tres días después, el 14 de junio, en su cuenta de Facebook volvió a abordar el mismo asunto y expuso: “Si ese matrimonio hubiera sido fiel, si no se hubiese roto ese matrimonio esas niñas estarían vivas. -La falta de fidelidad... por no seguir los caminos antiguos, el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas, las mujeres aguantaban a los maridos aunque fueran borrachos o sucios, ahora no, ahora te dejas y te dejas y claro y después vienen estas consecuencias, tú me jodes a mi pues yo te jodo a ti, te mato a tus hijos que es lo que mas quieres... damos motivos para que esto suceda." 

Ese mismo día y en su muro de Facebook criticó a quienes "se despacharon a gusto" con Antonio, padre de Ana y Olivia, y lo consideró también una víctima. En otra cuenta de Facebook, Báez Santana reiteró la condición de víctima del progenitor de las dos niñas, recordando que hay dos madres que lloraban, la de las menores y la del padre.

El juez instructor indicó en su auto que el ministerio fiscal considera que las opiniones emitidas o publicadas por el denunciado justificaban la desaparición o muerte de las hijas de Tomás Gimeno y de Beatriz Zimmerman por parte del primero, porque la madre se había separado del padre de las niñas con el argumento de que, todo esto, se debe a las situaciones de separación, a que las mujeres no aguantan a los hombres, y a que estas cambian de pareja y separan a sus hijos de sus padres.

En sus razonamientos jurídicos, el juez evocó la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre la naturaleza del delito al que acusaba Fiscalía al padre Báez por justificar la conducta delictiva de Gimeno, el juez cree «que no resulta debidamente justificada la perpetración del delito [de discriminación] que haya dado motivo a la formación de la causa». 

Así, con la jurisprudencia del alto tribunal, el instructor, consideró cuestionables las declaraciones de Fernando Báez de considerar también víctima de los hechos a Tomás Gimeno, y ”tampoco resulta suficiente para continuar con el procedimiento atendidas las explicaciones ofrecidas durante su declaración [la del sacerdote] sin que aquellas manifestaciones puedan interpretarse como una justificación de la conducta del progenitor».

De hecho, el juez argumenta que Báez señaló que en sus manifestaciones distinguía entre causas y justificaciones, entre circunstancias que podrían ser detonantes de algo o explicación de alguna consecuencia, sin descartar que puedan ser otras causas, y justificación, en el sentido que ser correcto o justo la conducta del progenitor, y a lo que se refería el investigado es a las causas.