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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El servicio de mediación del IES Siete Palmas crea jóvenes dialogantes y abiertos al mundo

Un centenar de estudiantes del instituto forman el equipo de convivencia, con el que interceden para que el alumnado resuelva sus conflictos

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Algunas de las mediadoras del servicio de convivencia del IES Siete Palmas Juan Castro/Guayre Mayor

Doris Francisco coordina un grupo de alrededor de un centenar de mediadores en el IES Siete Palmas de la capital grancanaria. Un servicio de convivencia que es un referente en la ciudad y en el que el principal éxito es que el propio alumnado sea el que trate de resolver los conflictos que encuentra en su día a día. Una ardua tarea que les ayudará a ser jóvenes íntegros en el futuro, capaces de escuchar y actuar sin violencia.

El servicio de mediación del instituto Siete Palmas se ha convertido en un referente entre los centros educativos de la ciudad. Un centenar de estudiantes de distintas promociones forman parte de este equipo de convivencia con el que se busca arbitrar en los conflictos que puedan surgir en la comunidad educativa del IES y que les prepara para el futuro de múltiples maneras. Por un lado, les ayuda a ser dialogantes y capaces de escuchar opiniones sin interferir en ellas. Por otro, les forma como personas pacíficas y capaces de resolver problemas cotidianos sin optar por la violencia, e incluso a actuar en su vida en base a comportamientos positivos y constructivos, algo que los nuevos tiempos han relegado a un segundo lugar.

Grosso modo, se encargan de vigilar que los estudiantes no se queden solos, que no ocurra nada malo entre compañeros y contribuir a crear un ambiente óptimo para el estudio y las relaciones que se cimentan en un centro educativo. En definitiva, tal y como afirman algunas de las mediadoras, "se trata de favorecer la comunicación antes de llegar al conflicto". Uno de los aspectos que destacan del equipo de mediación del instituto es que en él no participa directamente el profesorado, salvo si el problema fuera grave y lo requiriera, sino que es el propio alumnado el que lo hace, lo que da una mayor confianza a sus compañeros y compañeras para abrirse y contar cómo se sienten y cuáles son los inconvenientes que se encuentran en su día a día escolar.

El gran mérito que han conseguido es lograr que mucha gente con problemas se abra y los cuente, y así han logrado construir un entorno escolar mucho más amigable. Muchos de estos estudiantes vienen con esas inquietudes desde casa y buscan alguien con el que poder charlar. Y, cada vez más, esa persona escogida es algún mediador que conozcan, y que saben que les va a escuchar y tratar de ayudar en todo lo posible. Y es que, como aseguran las jóvenes, "nos beneficia a todos que haya una buena convivencia".

A cada una de ellas, la mediación les ha aportado algo. Entrar en el grupo, coordinado por la profesora Doris Francisco y en el que están involucrados una decena de profesores, ha significado desde satisfacción a orgullo por lograr resolver los problemas que ven en el día a día del IES.

El principal éxito del servicio es que el propio alumnado es el que trata de arreglar los problemas del centro

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Para Laura Hernández lo que le aporta esta experiencia es, sobre todo, "satisfacción porque contribuimos a que el sitio en el que estudiamos sea más tranquilo, amigable". Su compañera Lucía Fernández añade que gracias a esta mediación consiguen "favorecer la comunicación, no solo en clase, sino en cada uno de los rincones del 'insti'", y que ello es positivo para ella porque conoce cómo afrontar este tipo de situaciones del día a día. Aisha Cazorla, en cambio, pone el acento en que aprende a escuchar "las opiniones de los demás, y eso te enriquece, porque muchas veces te abre nuevos puntos de vista que no conocías". En el caso de Nadia Galindo, lo que le reporta su labor de mediadora es "regocijo por evitar que se produzcan situaciones negativas a nuestro alrededor", por conseguir frenar potenciales conflictos. Y eso, a Paula Moreno, le hace sentir "orgullo" por lo que logran cada jornada. "Cuando vas a preguntar a la gente en problemas, ya detectas que se abre y se nota que tiene confianza con nosotros", señala.

El éxito de la convivencia

Daniel Cabrera es uno de los adolescentes a los que ha beneficiado el servicio de mediación. El chico, que actualmente cursa 3º de la ESO, tuvo un problema con una de las profesoras que le daban clase por el trato que recibía, lo que hizo que sobrepasara ciertos límites en su comportamiento en el aula, lo que frenaba las lecciones y entorpecía el aprendizaje del resto de sus compañeros. "En una charla que dio Alejandra (una de las mediadoras más veteranas) en clase, me acerqué y le pedí que me ayudara a arreglar la situación con la profesora", cuenta Cabrera, quien pensó que sería "bueno para él por aprobar la asignatura" el hecho de reconducir su relación. Ambos, profesora y alumno, fueron al aula de convivencia y, tras unas sesiones, lograron limar asperezas y ahora están mucho mejor.

También les ayudó a René Rodríguez y Nicole, dos compañeros de clase que habían sido amigos toda su vida, pero que en un momento determinado olvidaron esos lazos que les unían. El adolescente comenzó a "chivarse" a sus profesores que alguna de sus compañeras, entre las que estaba Nicole, se fugaban de clase, lo que generó un conflicto con ellas, que llegaron a amenazarle con esperarle a la salida del instituto, sin que nada grave llegara a ocurrir finalmente. Durante la mediación, ambos se emocionaron y terminaron llorando al recordar todos los buenos momentos que, en sus años de amistad, habían vivido, y encontraron que había más cosas que les unían de las que les separaban.

«Me da regocijo evitar que se produzcan situaciones negativas a nuestro alrededor», afirma Nadia Galindo

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Este tipo de casos de éxito son los que garantizan el futuro del servicio de mediación. Y es que, una parte del alumnado que forma parte de él se acerca tras haber visto las ventajas que les reportó en sus propias cuitas. Fue el caso de Aisha Cazorla, por ejemplo. Tras ser acusada de cometer bullying sobre una compañera, algo que ella entendía que no hacía, estuvo un mes en mediación para tratar de solucionar la situación con su compañera. "Casi a raíz de eso, me interesé por el servicio y ahora soy una mediadora más", comenta. Laura Hernández, sin embargo, sufrió insultos y burlas en su anterior colegio, y al llegar al IES Siete Palmas y conocer el proyecto, no dudó ni un segundo en que quería sumarse tras una conversación con la coordinadora.

Doris Francisco cree que es "fundamental" que sea el propio estudiantado el que solucione sus problemas. "De esta forma, empoderas al alumnado y es capaz de implicarse en su día a día, escucharse más allá de las pantallas y resolver los conflictos que se le presentan", explica la profesora, para quien "el mayor regalo es ver que les resulta útil". Y va mucho más allá: "Tenemos un lujo de servicio porque la comunidad del Siete Palmas se implica muchísimo y queremos ayudarles a que sean personas íntegras en el futuro".

Por eso, ve una larga vida al servicio de mediación del instituto, ya que son sus propios integrantes los mejores embajadores para mostrar lo positivo que puede llegar a ser. Y muchos de ellos, mantienen ese sentimiento que se fue forjando en su época estudiantil en su vida futura, lejos de las paredes en las que comenzó todo.

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