El turismo redescubre Vegueta

Los visitantes acuden al casco histórico en busca de cultura y de un trato más cercano v Una decena de hoteles y casas emblemáticas abren en cinco años

Casa Montesdeoca. El turismo redescubre Vegueta.

Casa Montesdeoca. El turismo redescubre Vegueta. / ANDRES CRUZ

A comienzos de 2008 las habitaciones del ya desaparecido hotel Santa Ana -situado en la calle El Progreso, antes Calvo Sotelo- se vendían o alquilaban de manera individual. La primera inversión turística en décadas en el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria se había convertido en un auténtico fracaso. Por aquel entonces, el centenario hotel Madrid de la plaza Cairasco era el único de la zona. Una situación muy diferente a la actual. El número de establecimientos turísticos en Triana y Vegueta no ha parado de crecer en este último lustro. Un tipo de negocio que se ha desarrollado gracias a los viajeros que llegan en busca de cultura y de un trato más cercano, lejos del concepto tradicional de sol y playa.

«Había un nicho pendiente por cubrir y los empresarios vieron ahí la oportunidad de apostar por algo diferente», indica Rosy Mujica, secretaria de la Asociación de Hoteles y Establecimientos Extrahoteleros de Las Palmas de Gran Canaria (Ahelpa), «es una zona que vale la pena y que no tiene nada que envidiar a los cascos históricos de otras ciudades». Esta es una opinión generalizada entre quienes han decidido abrir un hotel, casa emblemática o vivienda vacacional en el ámbito de Triana y Vegueta en la última década. Y es que el cambio en unos pocos años salta a la vista. Desde 2015 el área de Urbanismo ha otorgado más de una veintena de licencias en los dos barrios fundacionales, de las cuales han abierto la mitad. A estas habría que sumarles las 130 viviendas vacacionales registradas por el Cabildo a mediados de 2021 -ahora son más-.

El turismo ha redescubierto Vegueta. «Nos gusta el arte y la historia, queríamos un alojamiento que se ajustara a eso», explica Paula Tvovinen junto a su esposo Juha-Rekka Hotinen, bailarina profesional y director de teatro respectivamente. Esta pareja de Finlandia visitó la Isla por primera vez la pasada Navidad para alejarse del frío nórdico. Ahora han regresado. «Nos encantó la ciudad, por su combinación de buen clima y cultura», apunta ella mientras pasa la mañana en un pasillo de la Casa Montesdeoca, donde está pasando sus vacaciones. Situada en la calle homónima en el corazón fundacional de la capital grancanaria, se trata de un edificio de los siglos XVI y XVII convertido en Casa Emblemática.

Paula Tvovinen junto a su esposo Juha-Rekka Hotinen en la Casa Montesdeoca.

Paula Tvovinen junto a su esposo Juha-Rekka Hotinen en la Casa Montesdeoca. / ANDRES CRUZ

Sirkkus Holter, finlandesa y decoradora profesional, comenzó a regentar el negocio hará 10 años. Fue de las pioneras en fomentar la actividad turística en Vegueta. «Aquí viene gente de muchas nacionalidades, ingleses, alemanes, escandinavos, pero no son el turista que viene en busca de fiesta», detalla su hijo, Tyko Westermarck. «La vivienda la compraron unos ingleses en los años 80, estaba entonces en ruinas y la reformaron», señala la interiorista, «después en 2012 vimos que había una oportunidad para gestionarla como apartamentos». Actualmente la casa está formada por dos apartamentos.

Los empresarios señalan que lo habitual es que el turista reparta su estancia con el Sur

La vivienda cuenta con un amplio patio tradicional canario de madera -pozo incluido- y conserva buena parte de los elementos originales de la mansión señorial, con sus techos de hasta cuatro metros de alto. «En la web del apartamento tenemos fotos, pero cuando llegan los huéspedes... a todos se les abren los ojos y les impactan lo que ven», señala Holter. Una atmósfera «mágica», que fue lo que les enamoró a sus últimos huéspedes, «hemos ido a pasar al día a Maspalomas, pero esto nos gusta más», indica Tvovinen.

No obstante, los empresarios señalan que «lo más habitual» es que el turista que se aloja en Vegueta divida su estancia en la Isla con unos días en la capital y otros en el Sur. Es el caso de Sophia Vlachou y Antigoni Constantinou, dos amigas de Chipre que llegaron a Gran Canaria previa escala en Viena y quienes pasaron su estancia en la capital en el hotel Suites 1478, en la calle Doctor Chil. «Pasamos una noche en Maspalomas y ahora pasaremos otra aquí antes de irnos a Tenerife», explican. 

Estas turistas chipriotas reconocen que escogieron el hotel de Doctor Chil «por su decoración»; «además nos gustó la oferta de bares y restaurantes de la zona», asevera Constantinou. El Suites 1478 cuenta con nueve habitaciones y abrió en 2017. «Empieza a haber una sobreoferta de alojamientos, pero el barrio está mejorando y se nota», apunta Lucia Cortezo, directora del establecimiento. Por el momento, reconoce que la temporada de invierno que acaba de finalizar «ha sido mejor que la de 2019 [previa a la pandemia]».

La Niña de Vegueta

En la misma calle, el pasado diciembre abrió el último hotel en la zona, el Cordial La Niña de Vegueta, con 11 habitaciones. La cadena hotelera canaria es la única que ha desembarcado en el casco histórico -hasta ahora todo habían sido pequeños hoteleros- y ya tienen tres establecimientos, todos inaugurados en pandemia. Al de Doctor Chil habría que sumarle el Cordial Malteses y el Cordial Peregrina -en las calles homónimas del barrio de Triana-. Además, esperan abrir en julio el Cordial Santa Ana, que con 20 habitaciones será el primer hotel de la plaza mayor, y en otoño el Cordial Galdós -en la calle Pérez Galdós-.

«Este invierno la ocupación ha sido francamente buena», señala Nicolás Villalobos, director general de Cordial. «El turismo estaba concentrado en Las Canteras, pero veíamos que en el casco histórico podía haber hoteles con encanto, porque tiene un atractivo a reivindicar», añade. A juicio del empresario, uno de los motivos por los que el sector no había despegado en Triana y Vegueta ha sido la «ausencia» de grandes edificios donde establecerse las compañías. «Nosotros hemos conseguido suplir eso con una escala donde todos estos hotelitos funcionan como uno solo, compartiendo costes fijos», indica.

Hotel 1478. El turismo redescubre Vegueta.

Hotel 1478. El turismo redescubre Vegueta. / ANDRES CRUZ

Lo cierto es que los empresarios consultados coinciden en que a estos establecimientos acuden también muchos residentes de otras islas que se alojan en Vegueta por su cercanía a hospitales, juzgados y otros servicios básicos. Villalobos, además, destaca el papel del concepto anglosajón bleisure, que responde a aquellos viajeros que se mueven por negocios, trabajo y ocio.

Villalobos destaca la labor que el sector está haciendo a la hora de «rescatar» edificios antiguos que estaban abandonados o en ruinas -caso del de La Niña de Vegueta-. El palacete de Malteses, por ejemplo, conserva en su interior decoración de estilo modernista catalán original de principios del siglo XX. «Restauramos y además llevamos bullicio al casco histórico», precisa el empresario.

«Era cuanto menos curioso que no hubiera hoteles en el casco histórico», señala Paetow

«Uno está acostumbrado a viajar y al comparar, era cuanto menos curioso que no hubiera hoteles en Vegueta», resalta Guillermo Paetow, socio fundador del hotel The Cathedral, en la calle Espíritu Santo, «había un abanico de posibilidades». Maduraron el proyecto en 2017, cuando rehabilitaron una casona del siglo XIX, «la gente aquí viene a descansar, también por trabajo, pero sobre todo quieren un trato directo y más cercano». Una buena acogida del turismo en la zona que también se ve reflejada en nuevos proyectos como el hotel de lujo que habrá en el palacete Manrique de Lara.

En los últimos cinco años la mayoría de los anuncios inmobiliarios de edificios antiguos a la venta en Triana y Vegueta han llevado la coletilla «ideal para hotel o apartamento». Algunas con el proyecto turístico ya incluido en el precio -es el caso de la casona donde vivió la hija de Fernando Guanarteme en la calle Armas-. Alyson López Mederos adquirió junto a su pareja un inmueble de 1921 en la calle Castillo con Bedmar poco antes de la pandemia. «Estaba sin proteger [el único en toda la calle que no lo está] y aún así conservamos todo lo que pudimos», explica. Tras la reforma abrió el pasado noviembre las puertas del edificio convertido en vivienda vacacional con cuatro unidades.

«Montamos esto porque veíamos que aquí no había un tipo de oferta que en otras ciudades históricas sí hay, donde hay un trato cercano, la decoración está cuidada», apunta López, «que además es donde nos gusta alojarnos cuando viajamos». A una de sus últimas huéspedes, por ejemplo, le preguntó cómo les conocieron, «me dijo que buscaron un alojamiento de arquitectura colonial y les salió el nuestro», no en vano, se llaman La Colonial. 

El número de viviendas vacacionales dentro del ámbito delimitado por el Plan Especial de Protección (PEP) supera las 130 -a mediados de 2021-, repartidas por todo tipo de inmuebles que van desde los del siglo XVI, caso de la Casa del Canónigo en la plaza del Espíritu Santo, a principios del XX. De hecho, la parte alta de Vegueta es, según un estudio del INE la zona más tensionada de la ciudad: el 14,77% del parque total de viviendas tienen uso turístico.

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