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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Las Palmas, Valencia y Gijón aseguran que los ‘planes verdes’ lastran la competitividad portuaria

Dirigentes de los tres puertos defienden la necesidad de soluciones globales para el calentamiento climático durante la clausura de las jornadas que la Conferencia de Comercio de la ONU celebra en la capital grancanaria

Aurelio Martínez, Shamika Sirimanne, Laureano Lourido y Francisco Trujillo, en la mesa de debate de las jornadas de la Unctad. LP/DLP

«Descarbonización, sí, ¿pero qué descarbonización?». La pregunta formulada por el presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, Laureano Lourido, marcó la senda por la que transcurrió la mesa redonda de transición energética que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) convocó en Las Palmas de Gran Canaria este viernes como parte de su Semana de Gestión Portuaria. Cerca de un centenar de directivos procedentes de 24 países asistieron al encuentro, en el que también intervinieron el presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia, Aurelio Martínez, y el director de la de Las Palmas, Francisco Trujillo, con la moderación de la directora de la División de Tecnología y Logística de la Unctad, Shamika Sirimanne.

Las palabras de Lourido hacían referencia, entre otros aspectos, al cierre de las centrales térmicas de carbón, que en el caso del puerto asturiano ha supuesto la desaparición de un tráfico habitual hasta hace poco. «En un año hemos perdido cinco millones métricos de toneladas sin ver otra posibilidad de energía», lamentaba al tiempo que comparaba la situación en Europa con la de las potencias industriales emergentes: «China aumentará el consumo de carbón un 1%; India, el 4%», recordó. 

El presidente del puerto gijonés, en cualquier caso, circunscribió su crítica al modelo por el que se ha optado, no al proceso en sí. «No estoy en contra de la descarbonización, lo dejo claro, pero no puedo estar a favor de cómo se está haciendo», recalcó. Para Lourido, la situación actual es de «mucha moralización y poca estrategia». Reconoció que existe un «trabajo arduo» por delante, en el que a su juicio existen dos líneas enfrentadas: por un lado, la urgencia de hacerlo; por otro, cómo casarlo con la economía para «no ahogarnos antes de 2050».

Soluciones globales

El director de la Autoridad Portuaria de Las Palmas se mostró de acuerdo con las palabras de Lourido y se preguntó si Europa puede «morir de buenismo» mientras «pierde competitividad y Asia la gana quemando lo que nosotros no quemamos». La apuesta, según defendió Trujillo, «tiene que ser global» para surtir efecto. En el plano local, puso el ejemplo del Muelle Pesquero de La Luz, que ya puede ofrecer a los buques apagar sus motores, pero recordó que en Canarias hay sistemas eléctricos insulares que limitan la capacidad de los recintos portuarios. «Si no cambia la red de fuera, tenemos un cuello de botella en el proceso de electrificación».

Desde el mayor puerto español, el de Valencia, su presidente destacó el trabajo realizado durante los últimos 20 años, en los que no solo hay objetivos de reducción de emisiones, sino herramientas de vigilancia de su cumplimiento. «Desde 2019 hemos ido reduciendo las toneladas de carbono por tonelada movida», detalló Martínez. El problema más inmediato es el salto al hidrógeno, «una energía que es cara». En este sentido, abogó por incrementar la demanda desde el sector público. 

En Valencia ya se trabaja con un vehículo y una grúa con hidrógeno, y se está construyendo una hidrogenera, pero el principal reto se encuentra en la industria intensiva. Martínez puso como ejemplo el caso de la cerámica, sector crucial en la economía de la comunidad, que debe realizar aún una adaptación en los hornos: «Hace falta mucha I+D para poder usar el hidrógeno». Una demanda elevada, agregó, permitirá reducir sus costes. Sobre el debate en torno al desarrollo de fuentes de energía alternativas como la fotovoltaica, aseguró que la Generalitat Valenciana tiene 300 proyectos pendientes de aprobación porque «los ecologistas han cambiado de enfoque» y consideran «que la fotovoltaica tiene un impacto visual muy grande».

Mecanismos de compensación

Al igual que los responsables de Gijón y Las Palmas, Martínez también reclamó una solución «global, de países, mundial», al calentamiento del planeta y afeó que hasta ahora se hayan impuesto «normas para impedir contaminar en Europa, pero no se pone problemas a que esa misma empresa contamine en otro lado. En respuesta a la pregunta formulada por el representante de un puerto ghanés, defendió la necesidad de buscar mecanismos de compensación para los países con grandes masas arbóreas que contribuyen a la captura de carbono. «Mientras eso no se resuelva, no va a funcionar», insistió en referencia a la descarbonización. 

El presidente del puerto valenciano también advirtió acerca de la situación de las navieras, que han reducido las emisiones por contenedor movido, pero que en algunos casos se encuentran «desorientadas». El gas natural licuado (GNL), que fue señalado desde Europa como el nuevo estándar del combustible marítimo por sus menores emisiones de óxidos de azufre, ha perdido fuelle como producto de cara al futuro, pero algunas compañías ya realizaron costosas inversiones de adaptación de sus motores al GNL y ahora regresan al gasóleo. «Si hay que hacer una apuesta, hay que hacerla a largo plazo», reclamó.

Las 1.000 palmeras del Puerto de Las Palmas

El centenar de directivos portuarios que ha asistido a las jornadas de la Unctad ha tenido la oportunidad de recorrer el Puerto de Las Palmas. Durante su visita, algunos se sorprendieron con las zonas verdes del recinto y lo comentaron durante la última jornada de este viernes. El director de la Autoridad Portuaria, Francisco Trujillo, destacó que en La Luz hay más de 1.000 palmeras plantadas y sacó pecho por el futuro parque que la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria levantarán en el istmo de la ciudad.

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