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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El crimen que conmocionó al barrio de San Roque

Se cumple una semana del presunto homicidio de Angelines, vecina de San Roque de 90 años, por parte de su sobrino Francisco, de 79 años

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Crimen en el barrio de San Roque Guayre Mayor

Hace justo una semana la presencia de policías, sanitarios y forenses quebrantaron la tradicional tranquilidad del risco de San Roque. Angelines, una mujer de 90 años vecina de toda la vida este barrio de Las Palmas de Gran Canaria, llevaba días sin responderle el teléfono a una de sus familiares, por lo que esta decidió ir a su domicilio, situado en la calle Florinda, y ver qué estaba pasando. Fue entonces cuando el sobrino de la anciana, de 79 años, le negó pasar. Ante una segunda negativa tomó la iniciativa y llamó a la Policía Nacional. El peor de los escenarios se confirmó poco después, Angelines había sido asesinada y luego Francisco intentó incinerar su cuerpo en un horno improvisado. Un crimen que ha conmocionado al barrio de San Roque.

Hasta la semana pasada, Angelines estuvo haciendo su rutina diaria con total normalidad. Barrer y regar la entrada de su casa terrera en San Roque, según relatan sus propios vecinos, quienes describen y recuerdan a la señora como «una buenísima persona» que «era muy querida en el barrio». Nada hacía presagiar lo que ocurriría después. Todo indica a que, tras una discusión, Francisco presuntamente acabaría con la vida de la anciana con golpes reiterados.

Aunque la policía encontró huellas de quemaduras en su cuerpo, la pira no la convirtió en cenizas

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Se desconoce cuándo ocurrió el crimen, aunque todo apunta a que fue entre el viernes y el sábado. Posteriormente, Francisco, su sobrino al que la anciana había acogido tras su separación sentimental, intentó hacer desaparecer el cadáver. De esta manera, intentó fabricar una especie de horno crematorio improvisado con bloques. Un propósito frustrado, puesto que, aunque la policía encontró huellas de quemaduras en su cuerpo, la pira no la convirtió en cenizas como pretendía el presunto homicida.

El familiar de la señora, que fue quien alertó a las fuerzas de seguridad, acudió a la casa ante las llamadas reiteradas. Allí el sobrino le negó la entrada, tal y como pudieron constatar los vecinos, y tras amenazarle con traer a la policía le dijo «estás loca».

Sería al día siguiente, el domingo por la tarde, hace justo una semana, cuando policías y sanitarios irrumpieron en la calle Florinda, una vía empinada en el corazón de este barrio tradicional. Los vecinos quedaron estupefactos al ver a los forenses sacar el cuerpo de Angelines del interior de su vivienda, que desde entonces ha permanecido precintada.

Francisco, su sobrino, fue detenido esa misma tarde después de entregarse y admitir los hechos ante los funcionarios. El caso trascendió a los medios en la noche del día siguiente y el presunto homicida no pasaría a disposición judicial hasta el miércoles. La magistrada el Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria ordenó entonces el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza. Mientras, en San Roque ha quedado la huella de un crimen que ha conmocionado al barrio por su brutalidad.

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