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La Provincia - Diario de Las Palmas

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El Puerto entrega sus honores con la vista puesta en la mejora del Istmo y el desarrollo de la eólica marina

El sector se reencuentra tres años después para reconocer a las empresas, el acervo cultural, la trayectoria profesional y la relación con las administraciones

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Premio Puertos de Las Palmas José Carlos Guerra

La comunidad portuaria de la capital grancanaria se mostró orgullosa este jueves en la nave del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en La Luz. La Autoridad Portuaria de Las Palmas y la Fundación Puertos de Las Palmas entregaron los galardones a las empresas, personas e instituciones del año en una edición de premios que está de vuelta tras la pandemia. Una cita en la que el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra, miró al futuro más inmediato del recinto capitalino: «Nuestra meta a corto plazo será el proyecto Puerto-Ciudad y posicionar a Las Palmas como referente de la eólica marina».

Bajo una nave industrial reconvertida en un espacio de ceremonias -cuidada al detalle-, el Puerto entregó doce galardones a la iniciativa empresarial, el acervo cultural, la trayectoria de los profesionales del sector y la buena relación con la administración pública. Unos premios que, además, han tenido en esta ocasión un especial reconocimiento para Sanidad Exterior y el Servicio Canario de la Salud. En ambos casos por su papel fundamental a la hora de permitir a mediados de 2020 que las Islas fueran uno de los pocos lugares del mundo donde los cruceros mantuvieron su actividad pese a la pandemia.

Y es que la crisis sanitaria ha trastocado la agenda de la comunidad portuaria en estos dos últimos años. El acto de este jueves supuso el reencuentro de muchas caras conocidas, símbolo de la vuelta a la normalidad. De ahí el realce que la organización quiso dar a la celebración con un escenario hecho a medida para el evento con una torre de palés y un juego de luces.

Asociación de mujeres portuarias africanas, recogen su galardón. José Carlos Guerra

De hecho, esta cita tendría que haberse celebrado a finales del pasado año. Obviando la suspensión de la entrega de premios de 2020, el Puerto anunció en octubre los galardonados con vistas a efectuar tal reconocimiento en noviembre. En las semanas previas, la organización anunció el retraso del acto al mes de febrero para facilitar la presencia de todos los premiados. La Asociación de Mujeres Profesionales del Sector Marítimo y Portuario de la Costa Occidental y Centro Africana, Premio Especial Institucional, manifestó entonces «dificultades» para viajar a Gran Canaria por culpa de las restricciones Covid en sus países. Finalmente, el encuentro volvió a posponerse a mayo por una nueva ola de la pandemia.

Ibarra destacó el impulso a la inversión pública y nuevos edificios como el de la Guardia Civil

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Luis Ibarra aprovechó su discurso para hacer un repaso de los logros y retos que afronta en estos momentos el Puerto de Las Palmas. Unas palabras en las que destacó este reencuentro portuario a pesar de las adversidades y agradeció a todos los presentes su labor «haya ébola, covid, crisis de contenedores o guerras».

«Debemos sentirnos orgullosos de cómo ha evolucionado el Puerto en la última década», resaltó. Destacó además el papel del recinto de la capital como «sinónimo» de creación de empleo y de salud empresarial, algo que bajo su punto de vista «da medida de cómo evoluciona la economía canaria», en referencia a esa eterna búsqueda de la diversificación más allá del turismo.

Jesús Alarcón durante su discurso en la entrega de los Premios Puertos de Las Palmas. José Carlos Guerra

De hecho, en cuanto a diversificación se refiere, Ibarra resaltó el impulso de la inversión pública con la construcción de los últimos muelles en la dársena de África o la ampliación del Reina Sofía. Además de medidas «altamente solicitadas» como son el nuevo edificio de la Guardia Civil -que estará en el muelle Pesquero- y el futuro Punto de Inspección Fronteriza localizado en La Esfinge, ambas con el objetivo de «mejorar la eficiencia de nuestro puerto».

Otro de esos objetivos principales han sido los de control horario en las terminales de contenedores y el levante sin papeles a la salida del recinto, algo «prioritario» para agilizar la labor de los transportistas. Ibarra, además, puso en valor dos medidas que, a su juicio, son «menos visibles, pero que inyectan liquidez a nuestras empresas y les dan capacidad de negociación». Estas serían la bajada de los coeficientes reductores y la nueva valoración del suelo.

En términos de administrativos, el presidente de los Puertos de Las Palmas señaló que en estos dos años de pandemia han logrando cerrar los pliegos de remolque, marpol y tres de amarre. Además, indicó que a final de año estarán listos, previsiblemente, tres de practicaje y uno de pasaje.

En cuanto al capítulo de retos. La Autoridad Portuaria tiene la vista puesta a corto plazo en el desarrollo del proyecto Puerto-Ciudad que transformará el Istmo de Santa Catalina. Y, por otro lado, posicionar al recinto capitalino como referente de la eólica marina. Según Ibarra, la comunidad portuaria verá los frutos «de ese esfuerzo» a la hora de desarrollar este sector de las energías renovables a final de año.

«Tengo la suerte de haber coincidido con todos los premiados aquí», destacó el ingeniero Alarcón

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No obstante, Ibarra destacó que el Puerto también tiene la vista puesta en el futuro y para ello cuenta con objetivos a medio y largo plazo, con el cuidado al medio ambiente como medida «prioritaria». «Es nuestra convicción», precisó. En este sentido, hizo alusión a la electrificación de los muelles Pesquero y Grande, de tal manera que los barcos atracados allí puedan apagar sus motores y que de ese modo se logre reducir la contaminación acústica y el uso de combustibles. También resaltó la instalación de detectores autónomos de manchas oleosas en caso de vertido y agilizar así las labores de limpieza; o el campo de algas que han puesto en marcha en Santa Catalina en colaboración con el Banco Español de Algas.

Los premios fueron entregados en tres bloques. Ibarra y el delegado del Gobierno en Canarias, Anselmo Pestana, dieron los galardones al cliente distinguido y la iniciativa empresarial. A continuación, lo haría junto al presidente del Cabildo, Antonio Morales, a los distinguidos con el reconocimiento a una vida portuaria; en el último bloque lo haría con el alcalde de la capital, Augusto Hidalgo, al premio sociocultural y los reconocimientos especiales del año.

El tiempo de los grandes petroleros

Jesús Alarcón, director de VB Averías durante 25 años y premio a una vida en el entorno portuario, fue el encargado de dar un discurso en nombre de los galardonados. Unas palabras en las que este ingeniero naval se mostró visiblemente emocionado y con las que hizo un repaso a su trayectoria profesional y su vinculación con el resto de homenajeados. Su historia comenzó hace 50 años, apuntó, «en el tiempo de los grandes petroleros por los problemas que había con el yom kippur en el Canal de Suez».

«Tengo la suerte de haber coincidido con todos los premiados», destacó Alarcón. El ingeniero resaltó que «el muelle Pesquero fue una segunda universidad». Destacó aquel auge de las enseñanzas superiores en Las Palmas de Gran Canaria en la década de 1970, cuando la Politécnica todavía dependía de la Universidad de La Laguna, «aquello fue el germen», que daría «impulso» a lo que vendría después.

Alarcón subrayó ese «punto decisivo» en su carrera que supuso conocer el mundo de la inspección de buques, introduciéndose en el sector de los seguros. Destacó su relación con galardonados como Pedro Mederos o Rafael Pastor; además de los talleres navales y la llegada de los portacontenedores a mediados de los 80. Así hasta hablar de Vicente Boluda y la «aventura africana» con la que cerró el discurso, emocionado ante un público que abarrotaba la nave logística del PMA.

El PMA, «un símbolo de idiosincrasia solidaria»

La nave logística del Programa Mundial de Alimentos (PMA) fue un protagonista más en la entrega de los premios Puertos de Las Palmas. El presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Ibarra, destacó el papel de esta institución, reconocida en 2020, primer año de la pandemia, con el Premio Nobel de la Paz. «Es un símbolo de la idiosincrasia solidaria e internacionalista del Puerto de Las Palmas», apuntó Ibarra en su discurso, «un símbolo de trabajo constructivo» y, además, «de reactivación, de nueva etapa». Y es que la comunidad portuaria volvía a reunirse este jueves tres años después, un regreso a la normalidad tras la pandemia. Lo hicieron en un acto enmarcado por un gran escenario formado con palés. Pablo Yuste, ex responsable del PMA en Las Palmas, intervino además por videoconferencia, «les damos la acogida después de estos ocho años de trabajo», indicó, «desde la creación de esta base hemos enviado 300.000 toneladas de alimentos a 26 países». Yuste precisó que Las Palmas es «un puerto seguro ante situaciones dramáticas como el ébola». | A. V.

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