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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La Avenida Marítima corre el riesgo de hundirse por el deterioro de la escollera

Hidalgo reclama al Gobierno que obligue a actuar a la institución insular. El agua del mar se colaba por debajo de la calzada en el socavón que se rellenó en marzo

Escollera de la Avenida Marítima ANDRES CRUZ

El carril más cercano al mar de la calzada de la GC-1, entre el hospital Insular y la Guardia Civil, corre el riesgo de hundirse si no se refuerza de manera urgente la escollera de la Avenida Marítima.

Así lo advierten los técnicos del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria en el último informe que han realizado, tras el relleno del socavón abierto en el paseo el pasado año, una incidencia ya resuelta  a la que se ha añadido hace unos días la aparición de una grieta varios metros más al sur. Los ingenieros concluyen que «es necesaria la ejecución, de manera urgente, de una defensa costera que proteja el paseo y la plataforma de la GC-1 del efecto del oleaje».

La conclusión de los especialistas municipales coincide en líneas generales con lo que ya plantearon en 2017 otros expertos en un informe encargado por el Cabildo de Gran Canaria.

Los técnicos municipales tampoco descartan que existan zonas huecas debajo del paseo marítimo, tras la realización de un estudio geofísico.

El deterioro del malecón y de los bloques de hormigón que lo protegen es lo que está provocando el deslizamiento del paseo y la aparición de la última grieta observada de 30 metros de longitud, que ha obligado a vallar parte de la zona peatonal.

La erosión de la escollera y el mal estado del muro soterrado de contención de la GC-1 provocó también que el agua del mar se colara por debajo del paseo y del carril derecho de la calzada a cinco metros de profundidad, una incidencia que se arregló en la intervención ordenada por el ayuntamiento en marzo pasado, cuando se rellenó el socavón abierto unos 150 metros más al norte del lugar donde se ha detectado ahora un agrietamiento del paseo, situado justo al lado del barrio marinero de San Cristóbal.

Los técnicos ven urgente crear una defensa costera que proteja el paseo marítimo y la GC-1

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En estos momentos se desconoce qué institución va a actuar para resolver el problema, porque el Ayuntamiento asegura que la obra es responsabilidad del Cabildo, algo que niega la institución insular.

El concejal de Urbanismo Javier Doreste envió una carta el pasado 8 de junio a la Consejería de Obras Públicas del Gobierno canario, que dirige Sebastián Franquis, en la que le solicita , como titular de la GC-1, que requiera al Cabildo de Gran Canaria, institución encargada de la gestión de la autovía, para que «a la mayor brevedad posible acometa las obras de restitución de la escollera para la protección del muro de sostenimiento de la GC-1 Avenida Marítima».

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Zona vallada en el paseo de la avenida marítima frente Hospital Insular Andrés Cruz

Disminución de la escollera

En las conclusiones del informe realizado por los técnicos de la empresa municipal Geursa, que se le ha enviado al Gobierno, estos explican que la causa del socavón está provocada por la «disminución de la escollera» debido al embate de las olas. «El oleaje ha ido erosionando y colándose por el muro de piedra exterior, provocando un agresivo y rápido lavado del material de relleno de la plataforma del paseo y de la GC-1, con el posterior vaciado del mismo», señalan los ingenieros, quienes advierten que «si ese constante impacto no se detiene a la mayor brevedad posible, el resultado inexorable es que el bateo continúe con el vaciado, provocando el hundimiento del paseo y con mucha probabilidad afecte a la calzada de la GC-1». Dicho desplome se produciría en un plazo de tiempo que «dependerá de la intensidad y dirección de los temporales».

Otro riesgo al que apuntan los técnicos está relacionado con la gran tubería de 800 milímetros que abastece a la ciudad con el agua de la desaladora, ya que esta carece de apoyo durante un tramo de seis metros, según se detectó en la inspección realizada.

El informe alerta de un desplome del paseo que, con mucha probabilidad, afectará a la autovía

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«Al tratarse de una tubería principal de abastecimiento a la ciudad con alta presión, si debido al vaciado quedase sin apoyo, podría acabar colapsando por su propio peso. Si esto llegase a ocurrir, no solo arruinaría parte de la calzada de la GC-1, con todo lo que ello puede llegar a suponer», como accidentes o atascos, sino que provocaría un «grave problema de abastecimiento de agua a la ciudad».

Los especialistas han observado también que, a 157 metros al sur de donde se produjo el socavón, «el voladizo que amplía la acera del paseo no consta de apoyo, ya que el bateo del mar ha erosionado las zapatas de la cimentación, por lo que en cualquier momento esta zona también podría verse afectada por deformaciones en la estructura» del saliente.

Durante los trabajos de arreglo del socavón, que se contrató de emergencia el pasado mes de marzo a la empresa Lopesan, se localizó una entrada de agua de mar, que llegaba «al borde del carril derecho de la GC-1, más cercano al mar, a unos cinco metros de profundidad». Se constató, añaden, «que la entrada de aire provocada por la acción de las olas se producía de manera general por todo el fondo del socavón, teniendo especial incidencia la entrada mencionada», con un diámetro de unos 60 centímetros.

El pasado 13 de marzo se procedió a cerrar el socavón y se hormigonó la zona de entrada del agua.

Asimismo, en la inspección de la escollera, se observó que «la ola no choca con la parte inferior» de la estructura, sino que «fluye bajo la base de hormigón y se disipa bajo ellos», con lo cual no se cumple el objetivo de una defensa marítima que es «generar el choque con la ola, provocando su retroceso hacia el mar». Se detectan «cuatro grandes huecos bajo la solera sobre la que se apoyan los bloques de hormigón, de sur a norte».

El pasado 17 de abril, se procedió rellenar los huecos con trabajos de hormigonado para «obturar los huecos bajo la avenida marítima, de sur a norte, en una longitud de 24 metros. Se ha reparado en la totalidad, tanto por la parte superior como en la parte inferior», todas las incidencias que motivaron la situación de emergencia.

Una portavoz del gobierno municipal aseguró este jueves que el Ayuntamiento optó por hacerse cargo de esta obra, casi un año después de que el tramo de la avenida permaneciera vallado por la aparición del socavón, «en vista de que el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias se pasaban la pelota entre ellos sobre quién lo arreglaba, porque esa obra no le tocaba al Ayuntamiento». Preguntada por qué entonces en el expediente se reconocía que era responsabilidad municipal, indicó que se «buscó la fórmula de urgen cia para poder actuar arriba, con el fin de poder abrir ese paseo que llevaba un año cerrado, pero para resolver el problema hay que arreglar la escollera y el muro que sostiene la GC-1 y eso no nos corresponde a nosotros».

Ocho incidentes en 16 años


El pasado 13 de marzo, los operarios de la empresa Lopesan procedieron a rellenar el último socavón detectado en el paseo con cuatro cubas de hormigón de 25 metros cúbicos en total, lo que no deja de ser un parche más, como el resto de actuaciones que se han realizado en los hundimientos de la calzada o del paseo que se han producido desde 2006.

En los últimos 16 años ha habido un total de ocho incidentes, incluyendo en ellos el último socavón del pasado año y la grieta observada a finales de mayo. El primer hundimiento de la GC-1 se produjo en 2006 y el entonces consejero insular de Obras Públicas, Miguel Jorge anunció el refuerzo de la escollera entre San Cristóbal y Lady Harimaguada, que se quedó en eso, en un anuncio. Desde entonces, los hundimientos en la calzada se suceden cada vez con mayor frecuencia, en 2012, 2014, 2018 y 2019.

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