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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La capital despide los Carnavales entre comparsas, conciertos y voladores

Cientos de personas realizan la ruta por los cuatro espacios preparados para la última jornada festiva | La corta duración de la cabalgata generó críticas

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Carnaval de día Andrés Cruz

Y llegó el fin del Carnaval. La capital puso ayer el punto final a la edición veraniega de esta popular fiesta, que no se celebraba desde hacía dos años por las condiciones de la pandemia. Pocas quejas se recogieron este fin de semana, salvo la duración de la cabalgata, que tacharon de «demasiado corta».

Para concluir el fin de semana por todo lo alto, el Ayuntamiento preparó cuatro localizaciones en donde se organizaron conciertos, espectáculos de comparsa y charangas, entre otras actividades. La intención fue crear ambientes diversos para que la ciudadanía pudiera escoger según sus preferencias dónde disfrutar los populares Carnavales de Día. 

Sin embargo, cientos de personas optaron por realizar una ruta a lo largo de la tarde y disfrutar de todos los ambientes. Santa Catalina, la Plaza de la Música, el antiguo Estado Insular y la Plaza de la España fueron los entornos en los que transcurrió la jornada diurna, que se alargó hasta las 20.00 horas, momento en el que empezó el tramo final de las fiestas con el Entierro de la Sardina. 

El día comenzó en la Plaza de España. La Banda de Agaete efectuó durante el mediodía un recorrido a lo largo de la avenida de Mesa y López y, como si del flautista de Hamelín se tratase, a su paso iban uniéndose las familias que llegaban a la zona sintiéndose atraídas por la música.

Niños de apenas uno o dos años agachándose y estirándose como un muelle, intentando adaptarse al ritmo de la charanga, disfrutaron del ambiente tanto como sus padres. A pesar de que ninguno había vivido nunca unas fiestas similares por su edad y la situación pandémica que se ha sufrido en los dos últimos años. 

«Nosotras queríamos que la pequeña conociese por fin este año cómo son los carnavales», expresó Antoinette Lazo, vestida como su hija de Minnie Mouse. La pequeña bailó con su tía nada más llegar, aunque con una expresión fija de asombro. «Está un poco impresionada aún», sostuvo entre risas su madre. No fue el caso de los hijos de Jennifer Quintana, que ya tienen cuatro y ocho años y esperaban con ansias poder salir a la calle con sus disfraz de vikingos. «Estaban deseándolo, han estado mucho tiempo sin una juerga de este tipo», concretó la progenitora. 

La mayoría de familias optaron por la Plaza de España por su enfoque hacia el público infantil

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Esta fue sin ninguna duda la localización que más escogieron las familias con niños. La administración preparó en el espacio central un escenario en donde se instaló una mesa de mezclas para dinamizar la zona con música. El dj encargado animaba a los asistentes a efectuar coreografías sencillas. Las manos arriba, la cadera suelta, un pasito a la derecha, uno hacia atrás y luego todos haciendo un corro. Quizá algunos podían acabar mareados, pero aburridos era imposible. 

Tampoco lo estuvieron en Santa Catalina, donde numerosos grupos de amigos se agolparon frente al escenario en el que tocaron durante la tarde bandas como Los Lola, Los Salvapantallas o Leyenda Joven, entre muchos otros. En esta ubicación la masa se dividió en otros dos espacios de forma improvisada: la sombra, para aquellos que preferían disfrutar del baile sin pasar calor, y el sol, para los más arriesgados. 

La realidad es que a pesar de que durante las primeras horas de la mañana la panza de burro volvió a inundar la ciudad, durante el mediodía las nubes se despejaron y los aficionados al carnaval pudieron disfrutar de algunas horas de calufa. Eso sí, en esta última jornada muchos decidieron desprenderse de los ropajes extravagantes que componen los disfraces y optaron por la ropa de calle. 

No fue el caso para Eugenia Rodríguez, que quiso currárselo y preparó para ella y sus familiares vestidos con motivos relacionados con la alegoría de esta edición del carnaval: La Tierra. Juntos saltan, bailan y cantan las versiones de las míticas canciones de la movida madrileña. 

«Nosotros nos acercamos aquí porque es donde siempre ha estado la marcha», aseveraron sobre esta localización, aunque en realidad lo que querían era salir por fin de casa. «No fuimos a la cabalgata el día anterior porque preferimos el carnaval de día, tiene un ambiente mucho más sano», confesaron. 

Para Rodríguez además es más fácil pasárselo bien durante la jornada diurna, ya que hay menos personas ebrias que durante la noche. «Yo es que no tomo alcohol y soy de las que piensa que no hace falta beber para pasárselo bien», agregó. 

El Estado Insular vibró al ritmo de Armonía Show, La Trova y Los 600, entre otros

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Quizá comparta la misma opinión Francisco Macías, pero por lo menos para este concierto prefirió acompañarse de un botellín de su cerveza favorita. «A mí es que me encantan los carnavales, no me los pierdo y en estos dos años me hacían mucha falta», expresó. Tiene 71 años, así que aprecia una evolución en estas fiestas, pero no de manera positiva. «Para mí que eran mejores antes», concretó. 

Eva, Lara, Alba y Celeste, sin embargo, no tienen tanta perspectiva histórica. Este grupo de jóvenes de entre 17 y 18 años apenas llevan disfrutando unas pocas ediciones de las carnestolendas capitalinas, pero adoran el ambiente y poco tienen que criticar. «Lo único que nos ha decepcionado un poco este año fue la cabalgata, que terminó prontísimo», puntualizaron. 

Esa fue la impresión general de la multitud y la realidad, pues las carrozas apenas transitaron durante tres horas las calles de la ciudad. Tenía una razón, sin embargo. La decisión de la institución local de organizar un desfile propio de comparsas, batucadas y murgas el viernes pasado y suprimir esta comitiva de la cabalgata su celeridad. 

Perder el componente humano en el evento (en el que deben realizarse varias paradas para que los artistas puedan descansar e hidratarse) y mantener únicamente los vehículos, que además fueron menos de lo esperado, supuso que sobre las 20.30 horas aproximadamente terminase el evento más importante de estas fiestas. «Fuimos a cenar por Triana cuando llegaron las carrozas a San Telmo», expresaron las chicas. 

María, Laura e Ismara no tuvieron ni que lamentar la situación, ya que optaron por no ir. Tienen entre 24 y 26 años y no están para «toda la chiquillería que se junta en esa fiesta, preferimos el carnaval de día porque es un entorno más adulto», agregaron. 

Este grupo de chicas se reunieron con el resto de sus amigas en el antiguo Estadio Insular, la ubicación que escogieron porque «no nos queríamos perder a Armonía Show», confesaron entre risas. De hecho, así mismo pensaban muchos de los asistentes a este espacio, que fue uno de los que más se llenó a lo largo de la tarde al contar con un ambiente más festivo, preparado con food trucks y barras de cerveza. La Trova, Los 600 o Q Chimba fueron otras de las bandas que animaron el espacio. 

Marisol Pulido, vestida de abeja reina, señaló entre risas a sus zánganos , algunos de sus amigos que vestían como ella de estos curiosos insectos. «Hicimos los disfraces en una tarde, pero nos quedaron increíbles», alaba ella misma. 

Aunque la mayoría de personas que decidió disfrutar de la jornada diurna del último día del carnaval efectuó un recorrido por todas las ubicaciones preparadas, una buena cantidad de gente joven optó por quedarse en la Plaza de la Música, en donde una buena ristra de Djs (como Toni Bob, Ray Castellanos y Abián Reyes) amenizaron hasta la hora del Entierro de la Sardina

Finalmente, los carnavales concluyeron en la playa de Las Canteras, donde se procedió a quemar la figura del pescado y poner fin a las fiestas con el lanzamiento de fuegos artificiales. Y, aunque con tristeza, la fiesta llegó a su fin. 

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