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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Arranca sin plan de futuro el derribo de la zona más degradada de La Isleta

Las casas terreras se encuentran en la manzana entre la calle La Naval y Temisas y Atindana con Andamana | Doreste asegura que van a consensuar el proyecto

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Fotos de casas en mal estado y abandonadas en La Isleta Juan Carlos Castro

Una empresa va a derribar hasta 37 viviendas en la manzana de las calles Temisas, Atindana, La Naval y Andamana, en La Isleta, sin que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria tenga todavía un plan definido para el futuro de ese espacio. Se encuentran dentro del marco de las tres unidades de actuación que prevén dar un cambio radical a la imagen del sector este del barrio portuario y que se aprobaron definitivamente en el año 2012, bajo el mandato de Juan José Cardona (PP), pero que no terminan de convencer al actual concejal de Urbanismo, Javier Doreste. En los próximos meses, se tratará de encontrar un consenso con la población residente para desarrollar el plan de actuación.

Las demoliciones las lleva a cabo Construcciones y Demoliciones Canarias, S.L. en hasta 37 inmuebles de esa manzana, según confirmaron a este periódico fuentes de la empresa, que también se encargará de la excavación del terreno para lo que en un futuro se erija ahí. Esta es una de las tres zonas de actuación de las que consta el plan urbanístico que en su momento aprobó el Consistorio capitalino para la zona. Sin embargo, Javier Doreste indicó a este periódico que la intención municipal es la de sentarse a dialogar con vecinos y expertos para modificar estos planes.

Una unidad de actuación en el área de Manuel Becerra prevé erigir tres bloques de pisos

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"Estas unidades de actuación en La Isleta son muy grandes y podían haber sido rentables en el momento en que se diseñaron, pero aquí son muchas viviendas y preferimos analizarlas y hacer modificaciones", explicó el concejal. Concretamente, los objetivos que se ponen sobre la mesa tienen que ver con dotar de una estructura reconocible y diferenciada a esta parte del barrio portuario, al entender que necesita una regeneración importante por el deterioro socioeconómico y urbanístico que sufre. Con estos tres proyectos, incorporados al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2012, pero que se comenzaron a desarrollar en el marco del anterior, de 1989, se actuaría sobre una superficie total de más de 43.500 metros cuadrados.

La unidad de actuación de estas 37 viviendas, denominada Manuel Becerra, prevé la edificación de tres nuevos bloques de viviendas, de los que un 10% del total deberían contar con algún tipo de protección pública, siendo el 90% restante de renta libre. Según detalla la unidad de actuación, en la nueva fachada de la plaza habría edificaciones de nueve plantas en el extremo de la calle Benartemi y de dieciséis plantas hacia la nueva rambla que se crearía. El tercero de los bloques se situaría en el frente de la calle Andamana y contaría con seis alturas, e incorporaría un espacio libre cubierto a través del remate del inmueble mediante una cornisa corrida a un único nivel.

Son 37 viviendas en mal estado las que se demolerán, todas ellas propiedad de una misma persona

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Con este desarrollo urbanístico, se establece un eje viario a modo de rambla desde la plaza Belén María y hasta la calle Coronel Rocha, en la parte alta de La Isleta, que se erigiría como eje vertebrador y de relación entre las diferentes zonas del barrio. La edificación propuesta adopta las alineaciones que están sobre el papel, mientras que los espacios libres se plantean como una prolongación de los ya existentes en el entorno. Con el cambio de vías, se reajustará la alineación de la calle Anzofé para hacer que coincida con Padres Palotinos y unir ambas arterias a través de Atindana.

Esta sería una de las unidades de actuación sobre el papel, pero lo cierto es que el concejal de Urbanismo manifestó que en barrios como La Isleta "agrupar esas pequeñas propiedades significa expulsar a los propietarios", y que podría contribuir a una "excesiva gentrificación". De ahí que se haya optado por la contratación, en el marco de la Agenda Urbana, de un proceso de participación con arquitectos y población residente para consensuar el futuro de esta zona, de una forma parecida al diagnóstico comunitario que se hizo en Ciudad del Campo.

Actuación en RACSA y Porto Pí

Además de en el entorno de Manuel Becerra, otras dos unidades de actuación prevén dar un lavado de cara a las parcelas en las que se encuentra la antigua fábrica de RACSA, de titularidad privada, y la zona de Porto Pí, pública. Entre ambas, se construirían cinco nuevos bloques de pisos de entre cinco y siete plantas de altura -dos en el suelo donde está la industria y otros tres en la manzana superior-, así como dotar de nuevos espacios libres a este área conjunta. En la actual zona deportiva, por su parte, se incorporaría un equipamiento cultural donde ahora se encuentran las canchas de fútbol y baloncesto.En este caso concreto, la actuación sí que dispone el realojo de los vecinos de la calle Roque Nublo que se verían afectados por la intervención urbanística. Todo ello con el reajuste viario correspondiente. | C. A. S.

Hasta el momento, aunque sí se han pedido licencias de demolición en el entorno de Manuel Becerra, no hay ninguna solicitud para la construcción de nuevos inmuebles, según señaló Doreste, quien admitió que el Consistorio estaría dispuesto "a que venga algún propietario para arreglar esto", pero que eso no se producirá hasta que se lleve a cabo el proceso participativo en el barrio. "Vivimos en un mundo que se rige por las leyes de mercado, donde la vivienda deja de ser un derecho para ser un valor de cambio, y no tenemos mecanismos suficientes para poder parar los procesos de gentrificación en determinados barrios, como ha pasado en Guanarteme", concluyó el edil.

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