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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Comercios históricos de la capital

Una de las primeras librerías de Tamaraceite, reconvertida en bazar

Isor acumula 50 años de historia en la calle San Gabriel e incorpora material de oficina, bebidas y lotería a sus habituales lecturas

Rosa Rodríguez, actual propietaria del Bazar Isor, en el interior de la tienda. Juan Castro

La librería Eneida es una de las primeras que abrieron sus puertas en el barrio de Tamaraceite, hace cerca de 50 años. Sin embargo, los cambios en el consumo de lectura les han hecho diversificar sus productos en los últimos años y ahora continúa su actividad rebautizada como Bazar Isor.

La lectura es un hábito que con el paso de los años ha vivido una evolución importante en la sociedad canaria. El auge de los libros electrónicos y las compras por internet han llevado a la Librería Eneida, una de las primeras que abrieron sus puertas en el barrio de Tamaraceite, a diversificar su actividad e incorporar, además de su tradicional puesto de lotería, elementos de papelería, material escolar y bebidas, entre otras cosas, que le han permitido mantener sus ventas en los últimos años. Su transformación va acompañada de un reciente cambio de nombre a Bazar Isor, en referencia al nombre de su actual propietaria, Rosa Rodríguez.

Los cambios que ha vivido el local de la calle San Gabriel se han concentrado en especial en los últimos seis años, desde que Rodríguez se puso al frente de la tienda. El Isor conserva algunas de sus lecturas, que le hicieron darse a conocer en la zona, pero "ya no se venden mucho los libros que teníamos antes, tanto de lectura como de novelas, porque la gente o no lee o ya está más digitalizada y lo hace con el libro electrónico, aunque aún persiste un pequeño sector al que le gusta el papel", incidió su dueña. Sin embargo, la mayor parte de las ventas que recibe ahora el local se corresponden con el material escolar, que se demanda especialmente en las épocas de vuelta a clase, las fotocopias y, especialmente, con su puesto de lotería

La librería abrió sus puertas hace 50 años, de la mano de Pepe Germán Ramírez, uno de los tíos de su dueña actual, que, impulsado por el tránsito que existía en esa zona del barrio, se animó a abrir el establecimiento. La mayor parte de las personas se movían en aquella época por la calle principal y venían muchos residentes de otros pueblos colindantes como Teror o Tenoya, ya que aún no existía la circunvalación ni la zona comercial que se puede visitar hoy en día en Tamaraceite. 

El reconvertido en Bazar Isor fue uno de los primeros sitios de la isla que incorporó las máquinas de lotería

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"Desde que empecé a trabajar aquí todo el mundo me dice que cuando eran pequeños acudía gente de toda la zona a comprar los libros del colegio y cualquier material que necesitaran a este sitio", aclaró Rodríguez. Sin ir más lejos, una de las personas que se convirtió en cliente habitual del local durante la década de los ochenta fue Carmen Martínez-Bordiú, nieta del dictador Francisco Franco, que en esa época vivía en San Lorenzo

A los pocos años de abrir el local, su dueño decidió incorporar el puesto de lotería, lo que lo convirtió en uno de los primeros lugares de la isla en contar con máquinas de este tipo. A día de hoy, esta parte de la tienda es una de las que más ganancias generan porque cada día los vecinos del barrio y aquellos que se acercan a visitarlo van al Eneida para comprar y consultar sus boletos. 

"El primer año di un quinto de Navidad y después los otros seis premios que repartí son de la lotería del jueves, además de otros pequeños. Muchos clientes vienen aquí y me dicen: ¡Mira, gané 3.000 euros! o ¡Gané 5.000 euros! La verdad es que me da mucha ilusión oírlo porque siempre ha sido gente del barrio, personas que vienen de forma constante a este lugar", aseguró la dueña actual.

Ejemplares por encargo

La tienda abarca ahora la mitad de espacio que tenía cuando comenzó, pues ha pasado de unos 80 metros cuadrados a 40 cuando se dividió la superficie en dos locales distintos. Pese a todo, Rodríguez ha buscado mantener intacta la esencia del local abierto por su familia y no ha dejado de vender libros, aunque la escasez de demanda y la limitación del espacio ha llevado a que la mayoría se adquieran ahora por encargos de los clientes.

Rosa Rodríguez empezó a venir a la tienda con su abuela para comprar cualquier material que necesitara desde que era pequeña. Cuando su tío se jubiló hace seis años, todo apuntaba a que el negocio familiar cerraría sus puertas y su padre le propuso a la actual propietaria la idea de continuar con la tienda. En ese momento, Rodríguez estaba en el paro y se encontraba estudiando Administración y Finanzas, pero cuando vio que la librería desaparecería, se decidió a abandonar sus estudios para tomar las riendas del local porque "quien no arriesga no gana", manifestó.

"Empecé yo sola y la verdad es que tener un negocio propio y ser autónomo es muy duro. Hago un pequeño llamamiento a que la gente compre en el comercio menor de barrio de toda la vida para que no se pierda, porque es muy difícil sobrevivir compitiendo contra los grandes almacenes, las multinacionales y las ventas por internet", afirmó la dueña del Isor.

"Es muy difícil sobrevivir compitiendo contra los grandes almacenes, las multinacionales y las ventas por internet", aseguró la propietaria

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El bazar ha logrado asentarse poco a poco entre los vecinos del barrio y "antes de que abra la puerta ya hay gente esperando", añadió Rodríguez. Por la mañana, el perfil de clientes que acuden al local son principalmente jubilados, que vienen a comprobar sus boletos de lotería y a comprar más, además de gente que acude después de pasar por el banco o por el Centro de Salud de Tamaraceite. Mientras, por la tarde, la mayoría de los compradores son padres que acuden al bazar después de salir del trabajo para adquirir material escolar para sus hijos ya que "a los padres no les importa pagar por los niños y es un seguro de compra total", comentó.

La tienda incorporó bebidas y golosinas con la llegada de Rodríguez, además de los elementos de oficina, libros y boletos que ya vendía. Sin embargo, la mayor transformación que ha vivido es en materia digital, pues han empezado a darse a conocer a través de las redes sociales y han incorporado nuevas herramientas de pago como el bizum. De cara a los próximos años, estudian la opción de añadir a estas novedades una página web para consultar el material de la tienda.

La expansión del barrio

La propietaria aclaró que "en los próximos años, intentaré adaptarlo al barrio, que está creciendo una barbaridad, lo que nunca. Parece Mesa y López porque la gente me dice siempre que no tiene ni dónde aparcar". La multiplicación de los comercios en la zona tiene un doble filo para los pequeños empresarios porque, a la vez que aumenta el número de visitantes, centra una buena parte de las compras en las recientes multinacionales.

Pero, frente a la creciente competencia en el barrio, la librería Eneida, reconvertida en Bazar Isor, mantiene intacto su espíritu a pesar de los cambios de consumo en lectura que les han llevado a diversificar su actividad. Los vecinos de Tamaraceite siguen teniendo en el local de la calle San Gabriel un lugar al que acudir para adquirir material de oficina y libros tras cincuenta años de actividad.

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