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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Medio Ambiente | Las afecciones al litoral

20.720 kilos del alga invasora japonesa acaban en La Laja y San Cristóbal

La presencia de la especie exótica dispara la concentración de sebas en el Cono Sur

Concentración de algas pardas invasoras en las piscinas de La Laja. | | ANDRÉS CRUZ

La presencia de un alga invasora originaria de Japón, que acaba de ser detectada por los científicos, es la causante de la elevada concentración de sebas que se registra desde hace algo más de un mes en el litoral de San Cristóbal y La Laja y en las playas de La Gaviota y Bocabarranco, en el Cono Sur de la capital grancanaria. Los científicos tienen constancia también de la llegada de la planta acuática al litoral de Telde, donde han identificado ejemplares hasta la playa de Melenara. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, los operarios de la Concejalía de Ciudad de Mar recogieron el pasado mes de julio 20.720 kilos de algas pardas en la costa del Cono Sur, una cantidad que multiplica por seis los 3.260 kilos que se acumularon durante el mismo mes de 2021. Los datos evidencian la arribazón o llegada masiva de esta especie, cuyo nombre científico es Rugulopteryx okamura. La llegada del alga a las costas de la capital grancanaria y Telde ha sido detectada por científicos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), que tienen previsto hace un estudio sobre sus efectos en el ecosistema y las actividades recreativas y turísticas. La especie es muy similar al alga parda que cada año protagoniza arribazones periódicas en la playa de Las Canteras, pero a diferencia de esta especie (Lobophora variegata), que forma parte del ecosistema, es bastante dañina.

El alga, cuya llegada hace siete años se ha asociado al tráfico de grandes buques, está causando graves problemas medioambientales en el litoral del Estrecho de Gibraltar, Cádiz, Málaga y Ceuta por los estragos que está produciendo en el ecosistema, el turismo y la pesca, debido a su gran capacidad reproductiva. En 2020 fue catalogada como planta invasora por el desastre que está causando en las zonas que ha ido colonizando.

El catedrático de ULPGC y director en funciones del IU-Ecoaqua Ricardo Haroum, que dirige la investigación sobre la presencia del alga invasora junto con el profesor titular Fernando Tuya, informa de que los trabajos de seguimiento de esta especie se iniciaron hace veinte días tras detectarla en La Laja, aunque se estima que la planta ha llegado antes, a principios de este año, por la biomasa que hay en la zona.

Según Haroum, todavía está pendiente de confirmar a través de un estudio genético que se trata de la Rugulopteryx okamurae, aunque subraya que existe un 99% de posibilidades de que sea la invasora, por «las características morfológicas, el tamaño y su forma de crecer. Estamos pendientes de los resultados del estudio genético para tener la certeza al 100%, pero yo pondría la mano en el fuego de que se trata» de la okamurae.

Según el especialista en Botánica Marina, en estos momentos se está estudiando la localización de la especie y está previsto emprender otro tipo de investigaciones, como «las relaciones y efectos sobre las comunidades y la actividad recreativa».

Estragos en el ecosistema

En la zona del Estrecho de Gibraltar y Cádiz, recuerda, «está causando estragos en el ecosistema porque ha sustituido a las especies locales y aquí en Canarias nos tememos que vaya a pasar lo mismo. Aunque no sabemos todavía lo que va a ocurrir».

Fernando Tuya, director del Grupo de Biodiversidad y Conservación del Instituto Ecoaqua, prefiere esperar hasta que se confirme al 100% que la especie que está protagonizando las arribazones en el Cono Sur es el alga invasora. «Es verdad que en el triángulo costero de Cádiz, Málaga y Ceuta ha generado grandes impactos, pero también es verdad que aquí en Canarias estamos en un contexto diferente a nivel oceoanográfico. Si se confirma que es el alga invasora», añade, «habría que abrir una línea de trabajo para ver qué posibles afecciones pudiera haber. En el Estrecho, como se trata de una contexto más parecido al de Japón y tiene unas condiciones oceanográficas mejores, hay muchísima cantidad que se acumulan en las playas, interactúan con artes de pesca y están causando molestias importantes al sector de la acuicultura», entre otros. «En Canarias, afortunadamente, estamos en un contexto diferente, pero no sabemos como afectaría al ecosistema», reconoce.

A juicio del investigador, es «importante advertir que esto acaba de llegar. Ya las hemos identificado a nivel morfológico, parece que pudiera ser esa y ahora la estamos identificando a nivel molecular y genético y una vez confirmado, investigaremos las implicaciones que tendría a nivel ambiental».

El algo ha ido llegando en los últimos años a los archipiélagos macaronésicos, entre ellos Canarias.

Tuya explica la presencia de la especie en el Cono Sur, y sobre todo San Cristóbal y La Laja, por la vinculación de su llegada al tráfico marítimo. Estas zonas son las más cercanas a la zona donde fondean los barcos que pasan por el Puerto de La Luz.

En opinión de Ricardo Haroum, habria que hacer prospecciones también en el entorno del puerto de Santa Cruz de Tenerife, por donde pasan muchos barcos que van y vienen de la Península.

«Y en Gran Canaria y otras islas hay que comprobar si está llegando a otras localidades y eliminarla cuando llega en pequeñas poblaciones, porque cuando se llega tarde», como ha pasado ahora en el Cono Sur, va a ser imposible erradicarla», sostiene.

Por el momento, la llegada masiva del alga exótica ha provocado la extrañeza de los bañistas de las piscinas de La Laja, una de cuyas piscinas ha inutilizado, y de la playa de La Puntilla en San Cristóbal, lugares de recreo que han sufrido la arribazón de esta especie.

La gran concentración en la zona del Castillo de San Cristóbal, donde la afluencia es mayor, se percibe incluso por el olor cuando se pasa en coche por la Avenida Marítima. El Ayuntamiento ha desplegado un dispositivo para recoger las algas.

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