Suscríbete

La Provincia - Diario de Las Palmas

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cuenta atrás para el apagón comercial nocturno en Las Palmas de Gran Canaria

El sector en la capital ve con escepticismo las medidas del paquete de ahorro energético y espera ver cómo repercutirá en los negocios en los próximos meses

11

Escaparates iluminados por la noche Andrés Cruz

La estampa de los escaparates completamente encendidos a lo largo y ancho de la calle Mayor de Triana o de las ramblas de Mesa y López no volverá a repetirse el próximo fin de semana, ni tampoco durante los meses sucesivos. El paquete de medidas de ahorro energético entrará en vigor el miércoles hasta noviembre de 2023, una serie de medidas que el sector capitalino ve, por el momento, con escepticismo.

Sábado por la noche, las luces de los escaparates iluminan Triana y calles aledañas. Una estampa que el próximo fin de semana no volverá a repetirse. El comercio comienza así una cuenta atrás para el apagón nocturno que estará vigente hasta el 1 de noviembre de 2023, una medida decretada esta semana por el Gobierno central dentro del paquete de medidas en materia de ahorro y eficiencia energética. Las zonas comerciales abiertas de Las Palmas de Gran Canaria toman esta decisión con escepticismo, a la espera de ver cómo repercutirá en los negocios y el consumo; no obstante, el sector reconoce que la inflación y la subida de la factura de la luz comienzan a complicar las cuentas.

Las de este fin de semana serán las últimas noches hasta noviembre del próximo año que el comercio capitalino mantenga los escaparates encendidos. Todos los comercios deberán apagar a partir de las 22 horas sus escaparates, según el Real Decreto -ley 14/2022 publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 2 de agosto. La medida entrará en vigor el próximo miércoles, 10 de agosto, y afectará a todos los comercios, locales y edificios públicos que no tengan ocupantes en su interior. Otra de las medidas controvertidas insta a los locales a mantener las puertas cerradas para evitar el derroche y que se escape el aire acondicionado a la calle.

Mujeres mirando un escaparate en Triana. ANDRES CRUZ

Triana

«Creemos que lo que hace falta es impulsar el sector comercial», apunta Carlos Bethencourt, presidente de la zona comercial Triana, y quien se muestra escéptico a la medida. A su juicio, «si los empresarios mantienen sus escaparates encendidos por las noches es porque les aporta beneficio». Además, argumenta que las zonas comerciales abiertas tienen «problemas de dinamización» para poder afrontar la inflación y la salida de la crisis generada por la pandemia, «y en cambio nos dicen que apaguemos los escaparates, cuando eso crea inseguridad al que pasea». «Nosotros fuimos los que tiramos del carro de la economía cuando el turismo se hundió.

Bethencourt indica que el Gobierno central ha actuado «sin atender a las especificidades de Canarias». El de la inseguridad que generaría una calle menos iluminada de lo habitual ha sido uno de los argumentos que más han repetido los comerciantes a nivel nacional esta semana. Un discurso que se ha visto replicado en las Islas; no obstante, hay comercios en la capital grancanaria que este fin de semana ya han optado por apagar sus escaparates. 

Así, reconoce que la factura de la luz y la inflación se están «comiendo los beneficios» de numerosos comerciantes; por lo que teme que más de uno «deba cerrar a partir de septiembre, si al final es como apuntan». Eso sí, en este caso habla más como presidente de la Federación de Zonas Comerciales Abiertas de Gran Canaria (Fecogranca) que como representante de Triana, donde la hostelería está teniendo tirón este verano poscovid a pesar de que las rebajas han ido «a un nivel ligeramente inferior a lo esperado».

El Corte Inglés apaga sus escaparates. ANDRES CRUZ

Mesa y López

Mientras, al otro lado de la ciudad, Francisco González, presidente de la zona comercial de Mesa y López señala que «la gente en general está molesta de tantas imposiciones». En su opinión, las administraciones públicas tendrían que apostar más por «un nivel pedagógico e informativo, en lugar de imponer, nos habría gustado que fuera más opcional, que hicieran entender al comerciante de esta necesidad». Según el empresario, apagar los escaparates significa «despojar a los comerciantes de una herramienta para las ventas, porque el consumidor se fija también en los productos expuestos cuando la tienda está cerrada». Por otro lado, se apoya también en la «inseguridad» que podría generarse en la zona.

Según González la capital grancanaria ya está notando un verano «anómalo» en cuanto a la llegada de turismo urbano -con respecto a antes de la pandemia-, por lo que están expectantes por lo que pueda pasar en invierno. Y es que la sombra de la inflación está siendo alargada. Precisamente, el hecho de mantener las luces apagadas tiene el objetivo de reducir la factura de la luz, «pero no está claro que eso sea tan eficiente como hacen ver». Además, resalta el «gasto extra» que tendrán que afrontar los comercios para instalar puertas automáticas con sensores en los establecimientos -en este caso, las empresas tienen de margen hasta el 30 de septiembre-.

Santa Catalina

La «inseguridad» también es la principal preocupación para los empresarios de la zona de Santa Catalina. «Hay cierto miedo, una calle sin luz no es fenomenal para pasear», indica la gerente de la asociación, Angélica Rodríguez. No obstante, señala que «es de obligación acatar las medidas, porque al final algo hay que hacer». Y es que, tal y como precisa ella misma, «hay controversia con las medidas, porque la luz ha subido mucho y hay que ahorrar». «Lo peor será poner puertas, porque ahora no es el momento para hacer inversiones así», añade.

La gerente de la zona comercial de Santa Catalina apunta que ya se empieza a notar una caída en el consumo en el comercio. Aunque destaca que el pasado fin de semana de carnaval de verano fue un auténtico «revulsivo», principalmente para la hostelería. Sector este último que, a pesar de haber retirado en la capital ya el 80% de las terrazas exprés, se mantiene en buenos números.

Incumplir medidas como la de no apagar los escaparates por la noche o bajar la temperatura más de lo permitido conllevará una infracción de carácter leve en base al régimen sancionador de la Ley 21/1992 de Industria. En este caso, la multa sería de hasta 60.000 euros. Las infracciones graves ascienden hasta los seis millones y las muy graves a los 100. 

Compartir el artículo

stats