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Movilidad

El pulso de la ciudad, a golpe de pedal

Cientos de ciclistas rodaron por las calles capitalinas durante la celebración de la ‘Fiesta de la bici’. La actividad se enmarca dentro de la Semana Europea de la Movilidad

Fiesta de la bici, una actividad enmarcada dentro de los actos de la Semana Europea de la Movilidad en Las Palmas de Gran Canaria

Fiesta de la bici, una actividad enmarcada dentro de los actos de la Semana Europea de la Movilidad en Las Palmas de Gran Canaria Xavier Leal

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Fiesta de la bici, una actividad enmarcada dentro de los actos de la Semana Europea de la Movilidad en Las Palmas de Gran Canaria Xavier Leal

La ‘Fiesta de la bici’ volvió a las calles de la capital tras no poderse celebrar los dos últimos años por el covid-19 dentro del programa de actos de la Semana Europea de la Movilidad. Niños, jóvenes y no tan jóvenes no quisieron perder la oportunidad de recorrer un circuito que partió de la plaza Stagno hasta la Fuente Luminosa, en la que las actuaciones de El Vega, el grupo Último Parada y el dj Ulises Acosta pusieron el broche final.

Sonido de engranajes y de ring ring de timbres anunciaron la llegada de la serpiente multicolor que se deslizó por las calles capitalinas, marcando el pulso de la Ciudad Baja a golpe de pedal. La Fiesta de la bici que se celebró ayer en Las Palmas de Gran Canaria congregó a cientos de amantes no sólo de las dos ruedas, sino también de las cuatro en línea -los patines- o incluso de los monopatines, que irradiaban buen ánimo después de dos años sin que este evento se pudiese celebrar por el covid-19.

El acto, enmarcado dentro de la Semana Europea de la Movilidad, estuvo organizado por la Concejalía de Movilidad del consistorio local, y contó con la participación del alcalde, Augusto Hidalgo, y el edil del área, José Eduardo Ramírez, que no dudaron en vestirse de corto y rodar con sendas sítycletas municipales. 

La plaza Stagno fue el lugar de concentración para los participantes que a cuenta gotas se fueron acercando conforme se acercaba el inicio del paseo. Niños, jóvenes y no tan jóvenes se animaron a dar una vuelta en bici, alrededor de un trazado por el que habitualmente no se circula con tranquilidad, con el aliciente además, de poder compartir la experiencia con otras personas que ven en la bicicleta, no sólo un método de transporte limpio y sostenible para el medioambiente, sino incluso una forma de entender la vida. 

Casi en el medio de la plaza, con la música ambiente sonando a un volumen relativamente alto -cosas de los animadores en su afán de meter a los participantes en el ritmo-, se encontraba Geysel Pacheco, con una bicicleta blanca -de las plegables- vigilando a sus dos hijos que montaban en bicis conforme a su tamaño, a la vez que hacía una videollamada enseñando el ambiente pre-fiesta. Geysel estaba esperando a Eduardo Pajuelos, su pareja, que llegaba en monopatín y con sus correspondientes protecciones -casco-. 

Ejemplo de familia sensibilizada con la movilidad sostenible, Eduardo explica que intentan «que los niños participen de este tipo de actividades», ya que creen que «es importante que entiendan que hay medios de transporte alternativos». De hecho, afirma que los desplazamientos en monopatín -«no eléctrico», aclara- están presentes en su rutina. «Todos los días voy al trabajo patinando», indica. Sin duda, la mejor forma de concienciar y educar es dando ejemplo. En cuanto a su participación en anteriores ediciones de la Fiesta de la bici, Eduardo Pajuelos matiza que no habían podido hacerlo antes en familia porque «los niños son mellizos, tienen seis años y todavía no estaban muy sueltos con la bici como para asistir a este tipo de eventos», pero matiza que «están acostumbrados a ir otros actos populares como conciertos». 

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Fiesta de la bicicleta en Las Palmas de Gran Canaria

Apenas a treinta metros, junto a la carpa en la que la organización repartía dorsales -valederos para sorteos posteriores-, Shaila Godoy junto con su pareja y su hija hacían algunos ajustes en su bicicleta de montaña -la de él montaba una silla infantil en la parte de atrás-. Ataviados con indumentaria deportiva, maillot incluido -en concreto del equipo de montaña Tirusamat de San Mateo-, son de los que van «los fines de semana a hacer alguna ruta por el campo». Aficionados al deporte, consideran que llevar a su hija «a un acto como este (Fiesta de la bici) es positivo para que ella vaya cogiendo este hábito saludable». 

La afluencia de ciclistas era cada vez mayor y costaba ya caminar entre las monturas dentro de la plaza. En una de las escalinatas de acceso lateral al teatro Pérez Galdós, un padre y un hijo jugaban a subir los escalones con unas mountain bikes que tenían unos neumáticos anormalmente gruesos. «Es que son para rodar en nieve o arena», señala Carmelo Cubas. Camionero de profesión, tiene el ciclismo como uno de sus principales hobbies. «Es importante hacer algo de deporte, estar activo», dice. Residente en Ingenio, Carmelo reconoce que le gusta mucho «salir en ruta con mis hijos», pero siempre bajo el prisma de «disfrutar del camino». 

Disfrutar sobre ruedas

«Nosotros somos aficionados, no deportistas de élite. Al ser de Ingenio, normalmente hacemos recorridos con rumbo hacia al sur, que sean más llanos, porque no estamos preparados para hacer grandes subidas», lo que no quita para que en alguna ocasión hayan completado etapas de hasta 92 kilómetros. «Sin embargo», apunta, «no es una carrera. Si tenemos sed, siempre llevo líquido en la mochila. Buscamos un apartadero en la ruta, bebemos y luego seguimos. Esto es para sentirnos bien, no para sufrir», asegura. 

Una de las mejores cosas que tiene la Fiesta de la bici es que en ella caben todos los tipos y formas de entender el ciclismo. Un viejo conocido, el diseñador Aníbal García -que ya estuvo en Teror con algunas de sus creaciones referidas a películas tan conocidas como Cazafantasmas o Regreso al futuro- no quiso perder la oportunidad de exhibir su talento en la celebración capitalina. 

Familias, deportistas, aficionados al diseño y restauración de bicis, todos tuvieron su espacio en el evento

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Para la ocasión trajo una bicicleta inspirada en la Santa Muerte, una figura de culto en México, por lo que el cuadro al completo parecía formado por los diferentes huesos que conforman el esqueleto humano, incluyendo algunos adornos como ramos de flores e incluso la imagen de la propia Santa Muerte. 

García, que comenzó «hace algo más de diez años a personalizar bicicletas», se muestra satisfecho porque con este diseño ha ganado «dos concursos que se celebraron en Barcelona», llegando a tener incluso «el reconocimiento de algunos grupos culturales chicanos», que consideran que la reproducción de la bicicleta está «muy bien lograda». 

El diseñador terorense señala que para lograr las molduras que hacen las veces de huesos alrededor del cuadro usa «porcelana fría, que viene a ser como una plastilina que se puede moldear y que endurece con el enfriamiento». La pintura, los lacados y los amarres de alambre los hace él artesanalmente. 

En la misma línea, pero con un concepto distinto se mueve Braulio Peña, que tiene por afición la modificación de bicicletas, aunque también hace «restauración de modelos antiguos y ahora también fabricación». 

Peña decidió asistir al evento con dos bicicletas clásicas -o custom-. Por un lado, una con cuadro verde decorado con llamas anaranjadas, un volante elevado y unas ruedas bastante gruesas. «En concreto es una Rat Fink Electra y hay pocas unidades ahora mismo» a la que le ha modificado las llantas, los manillares del volante y la posición de los cambios, entre otras cuestiones. Por otro lado, un modelo impresionante, color rojo teja y beige, que recuerda una motocicleta de época. Braulio reconoce que este tipo de bicicletas «son más de exhibición que utilitarias -no son demasiado cómodas para la conducción-», pero lo que intenta es encontrar «un equilibrio entre lo estético y lo práctico a la hora de montar». 

Espacio solidario

Y entre el buen ambiente reinante siempre hay espacio para la solidaridad. Jennifer Navea es voluntaria en el programa Sítycleta Sin Límites, con el que el área de Movilidad del consistorio capitalino tiene como objetivo ayudar a personas que tienen más inconvenientes para desplazarse por su propio pie, tengan la oportunidad de conocer la ciudad de una manera diferente, a bordo de un triciclo avanzado. Para Jennifer la experiencia está siendo altamente gratificante, aunque asegura que «al principio tenía un poco de miedo, porque es una responsabilidad trasladar a personas que están a tu cargo». En la actualidad, los temores pasaron y sólo está deseando «que sea mi turno para salir a rodar», de hecho, está intentando organizarse para que «sean dos veces en vez de una al mes», ya que es una actividad que le «llega al corazón» y le «transmite mucha paz interior».

El broche final al acto festivo, llegó de la mano de El Vega, el grupo Última Parada y el dj Ulises Acosta, que actuaron en el escenario de la Fuente Luminosa.

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