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COMERCIOS HISTÓRICOS

La elegancia que acicaló Gran Canaria

La tienda de regalos, bombones, vajilla y decoración importa la máxima calidad europea

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La dueña del local Jícara, Maribel Parres, en una vista a parte de la tienda. Juan Castro

Maribel Parres es la elegancia hecha persona. Con su chaqueta blanca estilo Coco Chanel, sus pendientes de piedras, los anillos en ambas manos y dos colgantes camina por una ciudad soleada hasta llegar a Jícara, la tienda de regalos que lleva 49 años llenando los hogares canarios y extranjeros de productos para regalar, bombones importados de Francia y vajillas de gran calidad.

"Abrir la tienda me sacó de una depresión", confiesa Maribel que añade que el local lo es todo para ella. No consiguió levantar cabeza durante años después de la muerte de sus padres en un aparatoso accidente de coche, cuando ella apenas tenía 26 años. «No quería saber nada del mundo, en mi época no había psicólogos solo psiquiatras, por lo que tuve que superar la depresión sin medicación y sin ayuda", sentencia Maribel. Su marido, preocupado por ella, le propuso abrir una tienda para que se entretuviera y pudiera seguir con su vida. Maribel no lo tenía claro, "¿una tienda de qué?", preguntaba. Antes de casarse había estudiado tres años de Decoración en Madrid pero tiendas de decoración en Las Palmas había muchas y bien asentadas, necesitaba diferenciarse. Por lo que, tomó de referencia los viajes que había hecho a Francia en los que vio tiendas llenas de bombones deliciosos y locales de productos como vajillas, jarrones, recuerdos y regalos de calidad excelente y con un gusto muy refinado.

Maribel combinó estos dos mundos y nació Jícara el 20 de diciembre de 1973 en el número 37 de la Plaza de la Feria. Escogió esa fecha para la inauguración por su cercanía con las Navidades, la época en la que más caja hace. Sin embargo, ese mismo día fue asesinado Luis Carrero Blanco y para evitar malentendidos en un día de luto nacional, la inauguración pasó a ser una fiesta clandestina. "No podíamos perder la oportunidad de celebrar la inauguración porque la gente estaba esperando a comprar sus regalos para las fiestas" y así salieron los 30 invitados con sus bolsas de Jícara del local, según su dueña, "encantados". "Lo que nosotros vendíamos no lo encontraban en ningún sitio porque son artículos de buenas marcas, con buen gusto y sobre todo de calidad", indica.

Tal fue el éxito que al poco abrió una tienda nueva en la calle Cano y algunos años después dos en Tenerife, una en Lanzarote y una floristería en la calle Malteses. También se dedicó a la organización de bodas. "Me encantaba trabajar con las novias, aconsejarles y ayudarles con las listas de regalos, además de diseñar la decoración", recuerda. En el mismo ámbito de la organización, Maribel impartió clases de protocolo en la mesa. "Venían muchas señoras de alrededor 40 años que habían ascendido de clase social y no querían pasar vergüenza por no saber cómo comportarse cuando las invitaban a cenas importantes", indica la dueña que aclara que ella lo aprendió en la escuela.

Tiempos difíciles

En la actualidad, la única que sigue abierta es la ubicada en la calle Cano. El local donde estaba ubicada la floristería ahora es un anexo de la tienda que funciona también como almacén. A su vez, la última boda que organizó fue en 2004, "la gente no se casa tanto como antes y los que se deciden a dar el paso realizan una ceremonia más pequeña que hace años", explica.

La dueña de Jícara lamenta que las personas ya no invierten en productos de calidad pero entiende que los tiempos han cambiado. "La gente no tiene dinero, los salarios son muy bajos en comparación con el coste de la vida", analiza la dueña que recuerda que en su época "no hacía falta endeudarse para comprar una casa y la gente vivía de forma más holgada". Maribel considera que si el nivel de la vida subiera, los clientes volverían a invertir en productos más caros.

En la actualidad, Maribel atiende a través de cita previa, ya que no puede abrir el local todos los días por una enfermedad que cursa su marido.

La tienda está repleta de platos, copas, teteras, cubertería de plata, figuras de porcelana, cuadros, elementos de decoración, figuritas. Cualquiera que entre al local podrá entretenerse durante horas fijándose en todo el stock a la vista. Jícara tiene las mejores marcas, una vitrina enseña la exclusiva platería de la compañía francesa Christofle y expuesto en su escaparate los viandantes pueden contemplar un plato hecho por la fábrica de porcelana Royal Copenhagen expresamente a petición de la tienda decorado con lugares de la ciudad. "Los pedimos cuando Las Palmas de Gran Canaria cumplió 500 años con diferentes localizaciones de la ciudad". Cerca de la puerta, se encuentra una mesa con dos sillas en las que se sienta Maribel con sus clientes, ya que el trato personal y exclusivo es parte de la experiencia de compra.

La película ‘The Mother’, protagonizada por Jennifer López cuenta con productos de la tienda Jícara

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Aunque no estaba entre sus planes convertirse en empresaria, Maribel asegura que la visión de negocio la heredó de su padre que regentaba la tienda de muebles más grande de la capital, Muebles Parres. "El instinto se lleva en la sangre", opina. Su marido, que ha sido un gran apoyo para la gestión de la tienda por su intensa implicación, asegura Maribel que también adquirió ese instinto, en este caso de su suegro.

A pesar de la disminución de clientes, Maribel asegura que sigue recibiendo pedidos de compradores de toda la vida y otros nuevos. El rodaje de la película The Mother, protagonizada por Jennifer López, le dejó grandes beneficios. "Los productores estaban buscando vajilla y utensilios para vestir las escenas y no encontraban nada que les gustara en ninguna parte porque buscaban en las tiendas al por mayor". Maribel cuenta que un día uno de ellos descubrió su tienda y quedó maravillado con todos los productos, "me pedían copas, ceniceros, cubiertos porque tenían que representar una cena en el Gabinete Literario en representación del lujoso Casino de Cuba", indica la dueña. 

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