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Trece familias de Guanarteme temen ser desalojadas por la inminente subasta de sus casas

Critican que la concursal que tramita la quiebra de su inmobiliaria les ignora

El edificio en subasta por el que los vecinos permutaron sus hogares. juan castro

Las consecuencias de la crisis del 2008 siguen afectando a los vecinos de la capital. En Guanarteme trece familias temen ser desalojadas tras haber permutado sus casas a una empresa que quebró.

Las huellas de la crisis del ladrillo de 2008 siguen causando estragos y algunos vecinos de la capital aún pagan las facturas de esta depresión financiera años después. En Guanarteme hay una manzana envenenada, en la zona rodeada entre las calles Pavía, Secretario Padilla, Numancia y Covadonga estaba prevista la construcción de un edificio de siete plantas que pretendía modernizar la zona. La constructora, Estudios y Proyectos Canarios S. L., llegó a acuerdos con los vecinos de la zona para adquirir los solares a través de permutas pero en plena crisis la empresa quebró y las trece familias afectadas consideran que están en un limbo judicial hasta el día de hoy en que temen ser desalojados de sus viviendas. 

La constructora planteaba edificar un edificio de siete plantas en el que los vecinos tendrían una vivienda

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El barrio de Guanarteme, característico por las viviendas de una planta ha experimentado un cambio a lo largo de los años en el que los edificios de pisos han ido tomando mayor relevancia. Los vecinos del edificio Viera, 17 de la calle Pavía llevan viviendo toda la vida en esta zona pero sus casas de la infancia ya no existen. Para la construcción del edificio la empresa necesitaba el espacio, por lo que ofreció, por medio de una permuta, una vivienda en el futuro proyecto inmobiliario y mientras estuviera en construcción las familias podían vivir provisionalmente en el edificio de la calle Pavía. El tiempo de ejecución de la obra era de dos años con una indemnización a los propietarios si se retrasaban. Han pasado trece años y "todas las promesas que hizo la constructora no se cumplieron", asegura una de las afectadas, Carmen Díaz. 

El comienzo de la debacle

Estudios y Proyectos Canarios S. L., entró en concurso de acreedores tras quebrar en 2009 y comenzar en 2013 la apertura de la fase de liquidación. La empresa concursal, International Auction Group, ha sacado a subasta pública las trece viviendas del edificio en el que viven los vecinos como parte de la permuta y que para muchos es su único hogar. "Nos hemos enterado porque han venido curiosos a preguntarnos si estos son los pisos que están en subasta y luego encontramos el anuncio en el portal Idealista", explica Díaz. Los vecinos lamentan que la inmobiliaria no tuviera la "deferencia" de comunicarles que este procedimiento se iba a realizar. "Los vecinos tienen miedo de ser desalojados y que los dejen en la calle", asegura Díaz y añade que hay personas de hasta 80 años con problemas de salud que no saben dónde ir si esto ocurre tras el 21 de este mes, fecha en la que se plantea la subasta. 

Cada vecino tiene su propio asesor legal que ha tomado las iniciativas pertinentes. En el caso de Díaz cuenta que su abogado habló con el representante de International Auction Group para intentar paralizar el proceso de subasta y la respuesta del grupo fue tajante. Díaz señala que la empresa les comunicó que habían esperado siete años para realizar la subasta y en ese período los vecinos podrían haber planteado una oferta de compra. Este periódico ha intentado contactar sin éxito con la empresa. Ante la negativa del nuevo grupo, Díaz indica que están intentando negociar que les den la primera opción para comprar estas propiedades. "Nosotros no sabíamos que podíamos poner sobre la mesa una oferta de compra para las viviendas, nunca nadie nos dijo nada", aclara. 

Por lo tanto, los vecinos han perdido sus hogares iniciales y es probable que pierdan el piso en el que llevan viviendo desde hace años sin ninguna indemnización. "La constructora prometió que no teníamos que pagar agua, luz ni comunidad al igual que no era necesario el pago de alquiler pero desde la quiebra hubo que hacerse cargo de los gastos del suministro eléctrico y de aguas y todos los habitantes se pusieron de acuerdo para activar la comunidad de propietarios a través de un administrador de fincas y de esta forma arreglar, por ejemplo, el ascensor, que estaba roto". 

"Hay personas mayores con problemas de salud que no saben dónde ir", asegura una vecina

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"Además, el que compra de buena fe tiene que empezar los procedimientos de desalojo de todas las familias que habitan en los pisos", apunta la afectada y teme que un inversor grande las compre en lote porque "está en un sitio muy goloso, es el lugar de moda". "Imagínate lo triste que es que permutes tu solar familiar a cambio de una casa provisional, ahora construyen en tu terreno y no te dan absolutamente nada de lo que te habían prometido y además te quieren echar de donde únicamente te han dejado vivir", añade una vecina que prefiere no identificarse por miedo a las consecuencias que pueda tomar la empresa concursal.

Aunque las preocupaciones de los vecinos se han incrementado debido a la subasta, con anterioridad ya habían presentado alegaciones. «Cada vez que uno de los afectados acudía a la concursal para informarse le decían que fuera al juez y se personara en el procedimiento», explica Díaz y comenta que algunos afectados lo hicieron y tuvieron que pagar los costes de un abogado. 

Los vecinos están afectados por la inquietud por un futuro en el que no hay previsiones de mejora y en el que tienen las esperanzas puestas en el trabajo que puedan realizar sus abogados. A pesar de todo, Carmen Díaz asegura que no ha podido conciliar el sueño en las tres últimas noches a causa de la angustia del problema.

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