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De las plataformas a la economía azul, reconocimiento al Clúster Marítimo de Canarias

El colectivo que gestiona Elba Bueno recibe la medalla de oro de Las Palmas de Gran Canaria por sus 15 años de innovación en el sector marítimo

Tamara Hernández, Sonia Luis, Mónica Quesada, Elba Bueno, Carmen Muñoz, Nicola Lombardi y Yolanda Ramal, el equipo del Clúster Marítimo de Canarias.

Tamara Hernández, Sonia Luis, Mónica Quesada, Elba Bueno, Carmen Muñoz, Nicola Lombardi y Yolanda Ramal, el equipo del Clúster Marítimo de Canarias. / LP / DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

El Clúster Marítimo de Canarias (CMC) se constituye en octubre de 2008, con el afán de convertirse en un lugar de encuentro entre la empresa privada y las instituciones públicas para trabajar en beneficio del sector marítimo

Ahora, 15 años después de su nacimiento, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria reconoce su labor social con la medalla de oro de la ciudad, una distinción que agradece su gerente, Elba Bueno, al tiempo que brinda el reconocimiento municipal a sus socios y al equipo que la ha acompañado durante esta exitosa andadura.  

Entre sus funciones principales, la mejora de la competitividad y la internacionalización del sector, dos objetivos en los que el Clúster Marítimo de Canarias se ha volcado desde su fundación, con socios fundacionales como Astican, empresa que ha contribuido a desarrollar el proyecto y sentar las bases de su éxito.

Ese «proyecto tractor», explica Elba Bueno, puso sus ojos sobre las plataformas de extracción de gas y petróleo que comenzaban entonces a recalar en el Puerto de Las Palmas. La «visión» de Astican se unió al impulso del Clúster, que logró «facilitar y acelerar» toda la certificación necesaria para trabajar con la industria auxiliar de este sector, donde son necesarios determinados estándares internacionales de calidad y de seguridad para funcionar.

Con ese proyecto tractor se logró la certificación del astillero, cayendo luego «en cadena» el resto de habilitaciones necesarias para activar la industria auxiliar. Esto hizo por primera vez «muy visible» al Clúster Marítimo de Canarias en el panorama internacional, convirtiéndose en la carta de presentación antes los armadores que comenzaban a demandar servicios para sus plataformas en Canarias.

Así, sin saber aún muy bien la sociedad qué era eso del Clúster Marítimo, la bahía de Las Palmas de Gran Canaria se llenó de estas estructuras gigantes, hoy tan habituales en el puerto para realizar sus mantenimientos, reparaciones o cambios de tripulación y aprovisionamientos, entre otros servicios punteros.

Visibilidad internacional

Fue, quizá, el proyecto que más sentido le dio al Clúster Marítimo de Canarias en sus comienzos. Luego le siguieron otras iniciativas importantes, como las aportaciones al Libro Verde de la Política Marítima Europea, así como el desarrollo de la Economía Azul y la innovación en este pujante sector, con sello incluido nacional para fomentar la cooperación empresarial.

Estos cimientos han permitido al Clúster impulsar muchos proyectos que promueven la mejora competitiva del tejido empresarial en el ámbito marino-marítimo. Destaca, en el plano europeo, la alianza macaronésica, que ha permitido estrechar lazos con Azores, Madeira y Cabo Verde para potenciar la Economía Azul, con los proyectos Smart Blue y Smart Blue-F, enfocados en implementar estrategias comunes para promover la competencia entre las pequeñas y las medianas empresas del sector.

Y aquí, claro, entra la apuesta por las energías renovables marinas, sobre todo la eólica, una oportunidad de negocio en la que el Clúster lleva trabajando desde 2019, con la finalidad de acercar este sector a los empresarios canarios y fomentar la diversificación del empleo. Esa labor está dando sus frutos, como revelan los proyectos que varios desarrolladores de esta tecnología tienen para el sur de Gran Canaria.

El reto, quizá, pasa por acercar esta industria emergente a los puertos canarios, pues «necesitamos unas terminales que estén muy preparadas», asegura la gerente del colectivo, que se diferencia de las patronales tradicionales por su espíritu transversal, no tan enfocado en los problemas del día a día de sus empresas o asociados.

Y es que la competitividad, la innovación y la internacionalización son las señas de identidad de los clúster, entidades que siempre tienen en su junta directiva un «centro de conocimiento», como ocurre aquí con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan). Esa mezcla de patronales, empresas e instituciones públicas hace que las decisiones estén orientadas hacia la mejora general del sector marítimo.

La formación dual profesional en el sector de las reparaciones navales es otro de los proyectos del Clúster, con un claro componente social destinado a generar empleo e introducir a los jóvenes en esta actividad industrial, tan necesitada también de un relevo generacional. 

Todo ello sin olvidar el papel que desempeña la mujer en el puerto y en el sector de la economía azul, con una capital grancanaria cada vez más dispuesta a integrar a sus jóvenes en esta revolución que tiene en el mar a su principal protagonista, siempre en la estela del proyecto Puerto-Ciudad y sus propuestas para borrar los límites actuales.

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