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Un diamante entre la basura en Las Palmas de Gran Canaria

El histórico mirador de la zona alta del risco de San Nicolás permanece oculto bajo montañas de residuos

Basura y suciedad en la zona de Punta de Diamante

LP/DLP

Las Palmas de Gran Canaria

"Camino arriba hacia el Risco de San Lázaro se llega a una explanada en cuyas orillas está fabricada con esmero una punta de diamante, la cual señorea toda la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria". En 1678 se refirió así el padre Fray José de Sosa a el 'Mirador de Punta de Diamante', un lugar histórico de la capital que en la actualidad permanece oculto bajo montañas de basura.

Para los residentes del Risco de San Nicolás, en muchos casos de edad avanzada, realizar una acción tan cotidiana como ir al supermercado supone una odisea. Llevan sin línea de guagua desde 2018, cuando hallaron los restos de la muralla original de la ciudad. "Mi padre, de 90 años, no puede salir de casa", narra la vecina María Jesús González a fin de explicar la falta de accesibilidad del barrio para las personas mayores.

La larga espera colma la paciencia de los 'risqueros', e incluso la de los residentes de los barrios colindantes como Gema Cárdenes, de Cruz de Piedra, quien señala el olvido al que se ha visto sometido el lugar alegando que "los vecinos se encuentran incomunicados". Otros acuden a métodos más rudimentarios y dejan mensajes en el cartel que cataloga la localización como "patrimonio histórico" manifestando su descontento: "Terminen esto de una vez cuentistas", reza escrito con rotulador.

San Francisco en abandono

Desde la Carretera del Norte sube hasta el Castillo de San Francisco una escalera en severo estado de abandono. Los 'rabos de gato' (una especie de planta declarada como invasora) crecen hasta la cintura en algunas partes de la travesía. El vecino del Lomo Apolinario, Enrique Lázaro, pasea por la zona a su perro cada mañana y pasa por delante de este camino, pero comenta que ya no lo toma porque el pavimento se encuentra "plagado de cristales rotos que podrían dañar las almohadillas de su perro". Esta es la realidad de los habitantes de la zona, que no pueden disfrutar de los espacios públicos porque los desechos se han adueñado del lugar.

El pasadizo desemboca en su subida en la calle Sierra Nevada y por él se pueden encontrar heces, prendas de ropa, latas, dispositivos tecnológicos abandonados y restos de cables enmarañados de los que se ha desvalijado todo el cobre. Además de ser una zona con poca accesibilidad para las personas mayores por el diseño de unas rampas demasiado pronunciadas y la vegetación descontrolada en su crecimiento.

¿Cuánto tiempo llevan las escaleras en este estado? Un casete antiguo señala que el terreno lleva de esa manera un largo periodo. González protesta mientras baja del Castillo de San Francisco y reivindica la necesidad que de la zona de "un mantenimiento continuo". "Aquí debería de venir una persona al menos una vez al mes para cortar la vegetación", reclama González al tiempo que asegura que "pierde la fe" al ver la situación que lleva sufriendo durante años el barrio en el que se crio.

Una historia de evasivas y falta de acuerdo

El 'Mirador de Punta de Diamante', bautizado también como plataforma de San Francisco, ofrece unas vistas panorámicas de la ciudad que en el pasado fueron usadas por los militares del siglo XVI para combatir las tropas de piratas y flotas enemigas. La única señalización que advierte de la condición de patrimonio histórico que posee el sitio es un letrero colgado en una de las verjas que delimitan el área de los restos arqueológicos, ahora convertidos en un improvisado punto limpio.

El 8 de febrero de 2018 el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria adjudicó las obras del mirador a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Pérez Moreno e Imesapi con un presupuesto de 438.781,89 euros. Cinco años dura el 'pleito' entre Defensa, la actual titular del terreno, y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que paraliza el desplazamiento de la calle Sierra Nevada hacia los terrenos más cercanos al hospital Juan Carlos I. De la orden original solo queda la promesa del cartel ilegible por los grafitis que cubren la superficie y el imparable paso del tiempo.

El enclave cumple con todos los requisitos para convertirse en uno de los lugares más relevantes y transitados de la capital, principalmente por las vistas tan increíbles, que hacen ver a los barcos atracados en el Puerto de la Luz y a la catedral de Santa Ana como si fueran de juguete. La falta de acuerdo entre las autoridades, las evasivas burocráticas y la inconsciencia por parte de los que dejan sus desperdicios en la zona merman poco a poco la conservación de un patrimonio cultural de casi 400 años que pertenece a todos los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria.

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