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«Sólo soy un simple okupa ermitaño»

El ocupante del centro de interpretación del espacio protegido de Jinámar afirma que no se opondrá al desalojo. Ha instalado cocina, baño y placas solares para tener luz porque el centro había sido desmantelado

Las Palmas de Gran Canaria

«Si me dan un sitio donde vivir, me voy ahora mismo de aquí», sostiene Mario Santana Calderín, que lleva tres años y medio de okupa en el centro de interpretación del Sitio de Interés Científico (SIC) de Jinámar. El equipamiento, situado en Bocabarranco, en el límite entre Las Palmas de Gran Canaria y Telde, ha sido transformado en una vivienda, con baño, cocina, dormitorio y su sala de estar. Su interior poco tiene que ver con el inmueble que se construyó hace más de 10 años, dentro del proyecto que impulsó el Cabildo de Gran Canaria para proteger la planta en peligro en extinción Lotus Kunkelii, aunque nunca llegó a inaugurarse.

La institución insular ha iniciado el proceso para desalojar a Mario Santana, una circunstancia que le tiene «desquiciado», aunque asegura que todavía no le han notificado nada.

Dice haberse enterado por los periodistas del desahucio, pero aclara que no opondrá resistencia cuando le digan que se marche. «Me pondré aquí fuera en una tienda de campaña, porque estoy enfermo y no tengo ningún sitio donde vivir», avisa, mientras reconoce que tanto la gente del Cabildo, como el Seprona y la Policía Nacional se han portado siempre muy bien con él. «No tengo ninguna queja del Cabildo», puntualiza.

Era vecino del Valle de Jinámar donde vivía con su madre hasta que la convivencia se volvió imposible, relata sin más explicaciones, mientras insiste en dejar claro que no ocupó por capricho en el centro de interpretación.

«Nadie se mete por gusto en un sitio como este que no tiene ni agua ni luz. Estoy enfermo y ya no podía seguir viviendo en la calle. He pasado por cuatro infartos y tres anginas y ahora me están tratando de tres nódulos cancerosos que tengo en un pulmón. El día 17 tengo la última prueba para ver si me intervienen ya», afirma.

Un fumadero

Cuando se metió en el centro en abril de 2020, el centro era «un fumadero», sostiene. «Vi la puerta abierta, entré y aquí me quedé. Esto estaba lleno de basura, todo desmantelado, se habían llevado todo. No hay corriente porque los que estaban antes se llevaron los cables. He sacado mucha basura de aquí», mientras muestra como ha instalado el baño, la cocina y hasta unas placas solares que compró, asegura, con el dinero que le pagaron por actuar de figurante seis días en el rodaje de la película The Mother, protagonizada por Jennifer López.  Reconoce que ha trabajado de todo.

Ha sido albañil, freganchín, ayudante de cocina y cuando joven formó parte de un grupo de rock y otro de salsa, tocando percusión, mientras señala la guitarra recostada en un sillón. Reconoce que en su momento tuvo «problemas con las drogas, pero ya las dejé». 

A sus 50 años asevera que lleva mucho tiempo sin trabajar, «primero porque no encontraba curro y ahora porque no puedo por mi estado de salud. Estoy muy débil. Tengo que tomar 19 pastillas por la mañana, 19 por la tarde y 19 por la noche». Le han concedido la pensión del Ingreso Mínimo Vital hace poco, pero indica que si paga el alquiler no le queda para comer». Solicitó vivienda en 2019, pero no ha habido respuesta. 

«Yo vivía en la calle, pero por mi salud ya no aguanto ese tipo de vida. No tengo a donde ir. Estuve viviendo en los portales de los polígonos y luego me quedaba en un coche abandonado, hasta que la policía me lo quitó», relata.

Fueron los agentes del Seprona los primeros que le advirtieron en 2021, según recuerda, que el lugar «no estaba habilitado como vivienda. Y yo les respondí: ahora sí que lo está. Luego vinieron del Cabildo, hicieron fotos y vieron como estaba el lugar. Vieron que lo tenía limpio y cuidado. Al principio pensé que no habría problema en vivir aquí, pero el año pasado fue cuando los del Cabildo me preguntaron si estaría dispuesto a irme si me encontraban un sitio donde quedarme. Y les respondí: por supuesto, ya mismo. Les doy las llaves ahora mismo. Desde entonces no los he visto».

Santana se ríe cuando le preguntas si conoce la Lotus Kunkelii, la planta en peligro de extinción también conocida con el nombre de yerbamuda, que fue la que motivó la protección del espacio. «En tres años no he visto ni una Lotus. Y mira que las he buscado. Cuando era niño sí llegué a verlas», subraya Mario, quien asegura desconocer las causas de la desaparición de la repoblación. «Yo sólo soy un simple okupa ermitaño», concluye.

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