La Obra Social de Acogida rinde homenaje a los voluntarios ejemplares
El hermano Jesús García Barriga confiesa que la entidad «está en pie gracias a ellos»
Este año premiaron a Claudio González, Juan Antonio Jiménez y a Supermercados Unide
La Obra Social de Acogida y Desarrollo recordó este viernes en un acto a todos los voluntarios que ya no están con ellos, pero que han contribuido a que su labor siga siendo efectiva en Las Palmas de Gran Canaria tras 35 años de vida. Y también a los que en la actualidad colaboran de modo silencioso. Como señaló el hermano Jesús García Barriga, presidente de la entidad social vinculada a la Orden hospitalaria de San Juan de Dios, en la invitación que cursó «las personas necesitadas cada vez somos más y las necesidades más complejas; y las ayudas no cubren todo» de ahí la importancia de contar «con una mirada escrutadora para descubrir quién, dónde y por qué sufren nuestros semejantes, para situarnos adecuada y eficazmente a su lado». Y esa labor, según él, la realizan a menudo los voluntarios, que están cerca de los usuarios y confían en ellos. Este año, reconocieron Claudio González Castillo y Juan Antonio Jiménez Rodríguez. También agradecieron la ayuda que presta la Cooperativa de Supermercados Unide. «Son voluntarios ejemplares, y queremos que nadie les olvide», puntualizó el hermano.
La entidad social sin ánimo de lucro atiende a diario a 170 personas; muchas de ellas con enfermedades mentales y con problemas de toxicomanías
El centro de formación Doctor O’Shanahan de la Obra Social y Desarrollo, en la carretera de Los Hoyos, fue el lugar elegido para la celebración de este acto, que se instauró hace 25 años con el objetivo de agradecer públicamente a los voluntarios de «hacen el bien» y que finalizó con una merienda-cena. Al acto asistió el Obispo Auxiliar de la Diócesis Cristóbal Déniz.
Jesús García reconocía hace unos días que el voluntario que colabora con ellos es muy diverso, Desde personas anónimas que acuden todos los días a otros que solo lo hacen unas horas, así como profesionales y empresarios que les ofrecen ayuda, asesoramiento, suministros o realizan eventos para buscar fondos económicos. «El especialista mejor de cada ramo siempre está al otro lado de la Obra Social para darnos cobertura», dijo. Y añadió que «la Obra está en pie gracias a las voluntades de los demás; yo solo coordino».
Otras personas colaboran con inmuebles y propiedades tras su fallecimiento como ocurrió con María Josefa Toledo Suárez, que dejó a la institución el hotel Los Frailes y una finca agrícola de más de 15 hectáreas que han puesto a la venta por valor de 1,8 millones de euros para conseguir liquidez para terminar de pagar el centro de formación Los Hoyos y poder ampliar la Casa de Acogida Amada Acosta, que tienen en Vegueta.
Antonio José O`Shanahan y Amada Acosta, primeros en prestar ayuda
En la Obra Social de Acogida y Desarrollo hay mucha personas que han dejado huella. Dos de ellas han sido el psiquiatra Antonio José O`Shanahan Roca y Amada Costa, viuda de Diego Vega Sarmiento, fundador de la empresa Tropical. Ambos, ya fallecidos, ostentan el título de Voluntarios Ejemplares de la entidad dado que fueron de las primeras personas en colaborar con el hermano Jesús García Barriga. Sus familias continúan con su legado.
El psiquiatra Antonio José O`Shanahan Roca comenzó a colaborar con la Obra Social desde el instante en que conoció que el hermano Jesús García estaba recogiendo en la parroquia de San Agustín a las personas que deambulaban por el entonces Scalextric, mercado de Vegueta y el Palacio de Hielo. «Tenía la consulta en Rafael Cabrera y un día vino para preguntar qué estábamos haciendo. Yo no sabía que era médico, pero se puso a mi disposición», contó el hermano, que le recuerda como «una persona ejemplar».
0`Shanahan conocía bien los problemas que había producido la ley de Sanidad de 1986, que abolió los manicomios para ofrecer a los enfermos una asistencia en el entorno familia. La ley abrió las puertas sin contar con los recursos asistenciales adecuados por lo que muchos pacientes se vieron en la calle sin poder ser atendidos ni por la administración ni por sus familiares. Su colaboración con la Obra fue primordial para seguir con los tratamientos médicos. En reconocimiento, el centro de Los Hoyos lleva su nombre.
El Centro de Acogida de la Obra Social y Desarrollo de Vegueta lleva el de Amada Acosta de Vega Sarmiento. La viuda del fundador de la empresa Tropical colaboraba con distintas asociaciones benéficas, pero ello no fue óbice para hacerlo también con la Obra. «Era una persona muy entrañable. Los domingos siempre traía un postre especial; se encargaba de que en invierno no faltaran las naranjas para que los usuarios no se enfermasen sin cogían frío; también de localizar ropa interior porque pese a que se donaba ropa no era habitual traernos calcetines, camisetas. En ocasiones organizaba con sus amigas campeonatos de brigde para ‘sablear a la gente para ayudarnos económicamente», indicó el responsable de la Obra.
El fallecimiento de ambos ocurrió hace 25 años, y fue entonces cuando la Obra tomó la decisión de organizar un acto en recuerdo de los voluntarios.
La hija de Amada Acosta, Pilar Vega, rememoró que su madre colaboraba de forma callada, sin que la familia lo supiera. «Ni los hijos ni nadie sabía lo que hacía, salvo cuando preparaba alguna fiesta o tómbola para recaudar dinero. La iglesia de Monto Coello se hizo gracias a que fue de puerta en puerta», dijo esta semana. Pilar asegura que se siente «muy orgullosa» de que la Casa Hogar de la Obra lleve el nombre de su madre. «Murió hace veinte años un Martes Santo, y para mi lo dijo todo con eso», apuntó. Pilar Vega, al igual que su madre, colabora hoy de modo silencioso con la Obra Social de Acogida.
La viuda de Antonio José O’Shanahan, María López Tomassety, indicó, por su parte, que su marido y el hermano Jesús hicieron mucho por la Obra «en una época muy difícil, en que había envidias y recelos por el trabajo que se estaba haciendo. Lograron abrirla a la sociedad con mucha dificultad». María explicó que su marido tenía en «muy alta estima» al hermano Jesús por su buen hacer. «Confiaba ciegamente en él, en su trabajo. Y el hermano, lo mismo», relató la viuda, muy orgullosa de que el centro de formación Los Hoyos se dedicara a su marido. «Era muy campechano, familiar, siempre le gustaba ayudar. Por eso tenía tantos amigos en todas las esferas sociales», añadió. Ella sigue colaborando con la entidad sin ánimo de lucro. «El mundo se ha materializado tanto que más que nunca hay que ser solidario», afirmó María López.
Pese a que ha habido algunas ofertas económicas, ninguna ha llegado a la cifra que pedía la institución por lo que la finca sigue en venta. «Fue el precio en el que se tasó y sería injusto reducirlo porque se lo estaríamos quitando a los pobres. Somos una institución sin ánimo de lucro y tenemos que administrar los bienes que nos dejan de modo escrupuloso», señaló el hermano Jesús al ser preguntado si no sería mejor reducir el precio de salida para vender la finca, que puede tener uso sociosanitario y hotelero, aunque necesitaría una gran reforma.
Desde hace 25 años agradecen la ayuda que les prestan ciudadanos y empresas
La Obra Social de Acogida trabaja con los más desfavorecidos: las personas que viven en la calle. Gran parte de ellos con trastornos mentales o con toxicomanías, tanto de drogas legales como ilegales, que no cuentan con redes familiares de apoyo, ni de ayudas asistenciales porque al estar enfermos no son capaces de recurrir a las ayudas asistenciales. Como señaló el presidente de la entidad, les hace estar incluso «fuera del radar de las instituciones» por lo que, en ocasiones, «ni son visibles en las estadísticas ni están documentados».

El Obispo Auxiliar de Canarias Cristóbal Déniz en el acto de la Obra Social de Acogida. / JOSÉ PÉREZ CURBELO
Ante el incremento de gente en la calle en situación crítica, la Obra Social de Acogida se ha dirigido a la Fiscalía para que actúe de oficio y pueda ingresar a estas personas en centros terapéuticos. «Son los únicos que pueden proceder al ingreso. Nosotros les invitamos a venir, pero están en tal estado; incluso deliran, que nos insultan y no quieren entrar. No tienen capacidad para hacerlo por sí mismos y necesitan primero pasar por una estancia breve hospitalaria para controlar esas crisis para después poderles atender», cuenta el hermano.
La Obra Social cuenta con una Casa de Acogida en Vegueta y el centro de formación Los Hoyos donde atiende a diario a 170 personas, entre hombres y mujeres. Asimismo, asiste a una media mensual de 200 personas en los distintos programas en los que trabaja para integrarlos en la sociedad.
Claudio González: «Lo principal es escucharles»
Claudio González Castillo tiene 69 años y desde hace 23 colabora con la Obra Social de Acogida como monitor en el taller de manualidades y marquetería, donde asegura los usuarios «recuperan su autoestima» «Trabajaba en una empresa privada de geriatría atendiendo a los mayores y siempre que podía echaba una mano en la Obra. Y aquí seguiremos hasta que el cuerpo aguante», cuenta Claudio, que asegura que se ‘enganchó’ a la institución porque veía en ella «mucha verdad» y un equipo fantástico de trabajo que actúa como una familia tras dos décadas junto a ellos. «Ahora tengo a todos los vecinos de mi calle de La Isleta colaborando con la Obra en lo que pueden. Hasta que no estás aquí [en la Obra] no sabes lo que hay», apunta sobre la importancia de acercarse a la institución para conocer la realidad de la calle. Claudio se ha convertido en una mano amiga de los usuarios. Y es un claro ejemplo de lo importante que es escuchar a las personas que tienes a tu lado. «Muchas personas vienen asustadas y atoradas a la Obra Social de Acogida hasta que empiezan a coger confianza y puedes entonces comenzar a trabajar con ellos. Lo principal es escucharles para que depositen en ti la confianza; y yo les escucho continuamente. Lo que me comentan a mí no se lo cuentan ni al psicólogo. Me cuentan hasta los sueños que tienen», aclara sobre la necesidad que tienen los enfermos mentales de que alguien escuche sus pensamientos. La institución le ha reconocido su dedicación en estos años, algo que le ruboriza. «El reconocimiento es para el hermano Jesús y para todos los que trabajamos; todos tiramos del mismo remo», puntualiza.

Claudio Domínguez junto a Pilar Vega y el Obispo Auxiliar de la Diócesis Cristóbal Déniz. / JOSÉ PÉREZ CURBELO
Juan Antonio Domínguez, el embajador del cochino
Juan Antonio Domínguez es el embajador del cochino en la Obra Social de Acogida. El hombre trae cada quince días a la institución un cochino para que los usuarios disfruten de este rico manjar en agradecimiento a que se lleva los desperdicios de comida de la entidad social. El hermano Jesús García Barriga asegura que se trata de una persona «muy sencilla y humilde» que vive en el campo con su familia y al cuidado de su ganado, aunque no se echa atrás si tiene que hacer otro tipo de trabajo por lo que siempre «anda muy ocupado». «La comida es una de las cosas que más cuesta a la Obra Social y, aunque nos llegan muchos alimentos frescos en forma de donaciones con muy buenas intenciones, no siempre se puede consumir toda y se caduca. Todos esos desperdicios, más los de la comida diaria, se los lleva Juan Antonio Domínguez. Y él a cambio, nos trae cada quince días un cochino», explica el director de la entidad sobre este peculiar trueque. La entidad ha querido reconocer esta donación que hace Juan Antonio Domínguez cada quince días y es por ello que le ha nombrado uno de los voluntarios ejemplares de este 2024 junto al monitor Claudio González y Supermercados Unide. La Obra Social de Acogida da de comer a diario a 170 personas que tiene entre la Casa de Acogida y el centro de formación Los Hoyos, donde precisamente tienen un huerto de 8.000 metros cuadrado, donde cultivan verduras, hierbas aromáticas y frutas para la comunidad a la vez que sirve de espacio terapéutico.

Juan Antonio Domínguez junto al hermano Jesús García Barriga, María López y el Obispo Auxiliar de la Diócesis de Canarias Cristóbal Déniz. / JOSÉ PÉREZ CURBELO
El granito de arena de los supermercados Unide
La Cooperativa de Supermercados Unide lleva colaborando con la Obra Social de Acogida desde que el primer establecimiento se abrió en el barrio de Las Torres. Semanalmente, hacen controles de la mercancía envasada y cuando detectan que hay un etiquetado mal o cualquier defecto en los envoltorios lo retiran y lo apartan para la entidad social. «No se trata de mercancía que vaya a caducar, sino que no está apta para ponerla a la venta», aclara el responsable de Logística en Canarias, Jonás Fajardo. «En el sector de la Alimentación tenemos claro que no se puede desechar alimentos a la basura cuando son tan necesarios; y si se puede evitar lo hacemos donando los productos que tienenalgún defectos en el embalaje», continúa Fajardo. El equipo humano que trata con la Obra Social de Acogida está aún sorprendido por el reconocimiento que la institución les ha hecho este año, aunque lo han recogido «con gratitud». El responsable de Logística añade que es especialmente importante para los compañeros que realizan esta tarea, que nadie ve, pero que es muy importante en una cadena de alimentación. «Eso les recordará que el tiempo invertido va a un buen fin», puntualiza. El premio fue recogido por la cocinera de la Obra Social Raquel Santana en nombre de los supermercados Unide. «Es una pena que no podamos hacer algo más. Sobre todo en Canarias, donde el nivel de pobreza y las diferencias de salario son tan importantes. Ojalá pudiéramos hacer algo más», señala Fajardo.

La cocinera de la Obra Social Raquel Santana, que recogió la distinción en nombre de Unide, junto al hermano Jesús. / JOSÉ PÉREZ CURBELO
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