HONORES Y DISTINCIONES DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 2024

La médico de los pobres y las 15 especialidades

Carlota de la Quintana y López de Arroyave (1910-2011) , pionera de la medicina española, recibe el título de Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria por sus Fiestas Fundacionales

Nacida en Artenara, fue conocida por su labor en asistir a los más desfavorecidos en los años cuarenta

Fany-Lilia, hija de la doctora Carlota de la Quintana, en la foto.

Fany-Lilia, hija de la doctora Carlota de la Quintana, en la foto. / JUAN CASTRO

En tiempos en donde la sanidad no estaba al alcance de todos, mujeres como Carlota de la Quintana y López de Arroyave (1909-2011) fueron claves para la atención de la población más humilde de Gran Canaria. La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria reconoce en sus Fiestas Fundacionales a esta mujer de ascendencia noble portuguesa por parte materna, conocida en los años cuarenta del pasado siglo como la 'médico de los pobres' por su entrega y dedicación a los enfermos más desfavorecidos, algunos de los cuales vivían en cuevas sin las condiciones adecuadas de salubridad. Su hija Fany-Lilia Mendoza recogerá el próximo 23 de junio el título de Hija Adoptiva que le entregará la ciudad a título póstumo.

Trece años después de su muerte, Las Palmas de Gran Canaria rinde homenaje a una de las pioneras de la medicina española y primera doctora especialista en Canarias, ya que con 25 años Carlota de la Quintana y López de Arroyave, natural de Artenara (Gran Canaria), se licenció en Medicina después de hacerlo en Magisterio en un solo año, en una época -años 30- en la que pocas mujeres cursaban estudios superiores, menos aún para hacer una especialidad científica.

Con 25 años se licenció en Medicina tras hacerlo en Magisterio en una época en que pocas mujeres cursaban formación científica

Solo hay que tener en cuenta que la primera fémina que entró en la universidad fue Concepción Arenal en 1842, pero para poder estudiar Derecho tuvo que hacerlo vestida de hombre. No será hasta 1910 cuando una Real Orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes igualará a hombres y mujeres en la materia. Desde entonces, las peticiones de las mujeres se aceptaban sin necesidad de que pasaran por un tribunal. En 1910, solo 13 mujeres estaban matriculadas en Medicina.

Más allá de la labor altruista que realizó en la ciudad cuando abrió su despacho en la calle Canalejas de Las Palmas de Gran Canaria, Carlota de la Quintana destaca por su intelectualidad científica, ya que fue una de las primeras médicas especialistas de Canarias y la tercera en España, según señaló el Colegio de Médicos de España en un libro que publicó en el año 2000 sobre las mujeres que abrieron camino en la medicina española. Casualmente, publicado cuando la hoy alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria Carolina Darias era ministra de Sanidad.

Carlota de la Quintana.

Carlota de la Quintana. / JUAN CASTRO

Su curriculum es excepcional, ya que pasó dos años en Alemania y Suiza para completar su formación en especialidades como urología, pediatría, aparato digestivo y traumatología. En Las Palmas de Gran Canaria ejerció cirugía y otorrinolaringología, áreas en las que también se especializó, antes de irse a Madrid en los años 60 para atender a enfermos de salud mental en el centro madrileño San Cipriano de la Sierra. Llegó a tener 15 especialidades, sin olvidar que hablaba 13 idiomas.

"Defensora de la sanidad pública, estudió 15 especialidades y hablaba 13 idiomas además de pintar y tocar varios instrumentos"

Carlota de la Quintana fue galardonada internacionalmente en vida, aunque no logró en España el mismo reconocimiento pese a ser la representante oficial del colegio de Médicos de Madrid y de Las Palmas de Gran Canaria. En 2005, su pueblo natal Artenara le entregó la insignia de oro, mientras que el Colegio de Médicos de Las Palmas le rindió un homenaje al cumplir los cien años de edad. Ahora le toca el turno a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

Carlota de la Quintana, a caballo.

Carlota de la Quintana, a caballo. / JUAN CASTRO

Su hija Fany-Lilia lamenta que no pudiera recibir en vida este título, puesto que llegó hasta la edad de 102 años. "Se han olvidado de ella durante años, siendo la única representante culta de verdad que ha paseado el nombre de España y de Canarias por el mundo. Hasta tal punto, que cuando estaba fuera y la preguntaban de dónde era, les hacía un mapa para explicarles donde estaban las islas Canarias", recordaba este miércoles, entre anécdotas de su madre, que nunca quiso que cambiaran el nombre del centro de Canalejas por el suyo.

Alemania, su segunda casa

Carlota de la Quintana tuvo la suerte de nacer en una familia culta que la permitió desarrollarse como persona. Los primeros años lo hizo acompañada de su padre, posteriormente por sí misma. "Se tuvo que ir a Alemania para especializarse en Urología porque los catedráticos no la dejaban entrar en clase", comentó su hija. Una prohibición que la sirvió para tener el pasaporte alemán y poder moverse después por otros países del este europeo en libertad cuando España no tenía acuerdos con ellos. "Alemania fue para ella su segundo país", añadió.

Cuando ejerció como profesional, siempre tuvo en cuenta que lo primero era la salud de las personas más allá de si podían o no pagar la consulta médica y de si era tarde para llegar a casa. "Sufrió muchas caídas subiendo por las laderas para atender a los pobres de la ciudad que vivían en cuevas. Era muy alta, pero se fue curvando producto de esa asistencia, aunque hizo gimnasia hasta sus últimos días", comentó.

Pero si su vida profesional fue brillante -ejerció hasta los 78 años- y abrió las puertas de la medicina a las nuevas generaciones, en su faceta personal fue muy discreta, pese a la personalidad tan marcada que poseía. Casada con Manuel Jesús Mendoza Ramírez, un agaetense al que conoció en Suiza de profesión ingeniero, tuvo la mala suerte de enviudar con apenas cuarenta años y quedarse con dos hijas de corta edad -Carlota Angélica; ya fallecida, y Fany-Lilia- a su cargo, pero no abandonó su profesión. Nunca más se volvió a casar. "Era muy católica y cristiana", comentó su hija, que señaló que no la faltaron pretendientes por su belleza y talento. "Tenía los ojos verdes y lilas según los días; la confundían con Liz Taylor. De hecho, los compañeros de carrera la llamaban la niña de los ojos extraños", recordaba este miércoles su hija.

Carlota de la Quintana tenía además cualidades artísticas. Estudio pintura en la Escuela de San Fernando de Bellas Artes de Madrid, aunque firmaba con seudónimo, y también en la Escuela de Música, aprendiendo a tocar piano, violín, guitarra, laúd, bandurria y hasta timple, un instrumento que tocó ya de mayor. También para la hípica, donde llegó a participar en eventos hasta los 87 años. Su vida fue plena hasta los 102 años, en que falleció en su casa con plenas facultades mentales. Según su hija, indicando a los médicos que la atendieron "lo que tenían que ponerla".

Suscríbete para seguir leyendo