Satocan y Disa negocian la explotación conjunta de la primera hidrolinera del Puerto de Las Palmas

La gasolinera BP del Puerto de Las Palmas, cerrada en la actualidad.

La gasolinera BP del Puerto de Las Palmas, cerrada en la actualidad. / José Carlos Guerra

Los grupos empresariales Disa y Satocan negocian un acuerdo para explotar de manera conjunta la primera hidrolinera abierta al público de Canarias.

Ambas compañías han solicitado a la Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP) la concesión de la gasolinera de la BP que está situada a la entrada del Puerto de La Luz, con la finalidad de reabrirla y combinar los combustibles tradicionales con hidrógeno producido a partir de energías limpias.

Los proyectos, que están en trámite de competencia, se presentaron el pasado mes de noviembre, pero las fuentes consultadas aseguran que hay un acuerdo entre las empresas para combinar sus propuestas y gestionar de manera conjunta la instalación, que lleva cerrada desde 2022 al dejar BP la concesión.

Trámites

Dicho acuerdo eximirá a la Autoridad Portuaria de tener que elegir entre uno y otro proyecto y, llegado el caso, tampoco será necesario abrir un concurso público para adjudicar la parcela si los proyectos son similares o no se ajustan del todo a la planificación de la Autoridad Portuaria. 

Antes, eso sí, una de las dos compañías debe dar un paso atrás y desistir en su solicitud de concesión, además de abordar en paralelo la integración de ambos proyectos en una misma línea de actuación. 

Las fuentes consultadas confirman que se han realizado las primeras gestiones para combinar los proyectos. El acuerdo final, por tanto, es más que probable, pues los objetivos de las dos compañías son similares: reactivar el antiguo surtidor de la BP y posicionarse en el mercado de las energías renovables, sobre todo ante la llegada del hidrógeno verde, unos de los combustibles que están llamados a liderar la descarbonización en el ámbito del transporte pesado, pues su producción parece más rentable y tiene mayor autonomía que otros sistemas como el eléctrico.

Inversión

Las inversiones de los proyectos originales, además, son similares en cuanto a rentabilidad, sobre los tres millones de euros, con una duración de la concesión que aspira a los 15 años.

La idea es hacer la reforma de la gasolinera por fases, a medida que aumente la demanda de este tipo de vehículos. La industria espera que la pila de hidrógeno se extiende al transporte pesado en los próximos años, sobre todo al calor de las ayudas y las exigencias de la Unión Europea para avanzar en la descarbonización del sector.

Los puertos, en ese sentido, son unos de los objetivos prioritarios en los planes europeos de transición energética, como acredita la reciente tasa que grava las emisiones al transporte marítimo. De ahí que la Autoridad Portuaria de Las Palmas vea con buenos ojos que la iniciativa privada abra una hidrolinera en el Puerto de La Luz para posicionarse en el mercado de los combustibles limpios.

Proyecto público

En la esfera pública también existe otro proyecto piloto para generar hidrógeno en el Puerto, con la participación del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), Megaturbinas Arinaga y el Cabildo de Gran Canaria, cuya finalidad es alimentar las guaguas de nueva generación que se van a incorporar a las flotas de Global y de Guaguas Municipales

El ITC, además, ha estrenado recientemente una biorrefinería pionera en Europa, que funciona de manera integral con energías renovables, sin conexión a la red eléctrica convencional. 

La intención de la Autoridad Portuaria es llevar la experiencia de ese proyecto pionero con el hidrógeno a los recintos de La Luz y de Arinaga, con la finalidad de dar cobertura a las guaguas como primera experiencia piloto. El objetivo es poner en marcha la planta en 2026.

Tanques especiales

Los proyectos de Disa y de Satocan, en cambio, se centran más en la explotación de la gasolinera y en la comercialización del hidrógeno como valor añadido, con la construcción de unos tanques especiales para poder almacenarlo y suministrarlo. 

La parcela a la que aspiran ambas empresas está situada en la explanada Tomás de Quevedo, a la entrada del puerto por su lado norte, y también dispone de un edificio anexo con oficinas y zona comercial o de cafetería. 

Todos esos elementos tendrán que integrarlos ambas compañías en la propuesta que finalmente presenten a la Autoridad Portuaria. La estrategia de dar un paso atrás y presentar un proyecto común es toda una novedad en el puerto, tan dado siempre a la competencia extrema y presentar recursos judiciales para defender sus intereses, como sucedió con la planta de gas y la disputa entre Totisa, Endesa y Disa, adjudicada finalmente a Totisa, pero sin visos de ejecutarse el proyecto cinco años después.