HONORES Y DISTINCIONES DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA 2024 | Hamid Blell Gestor cultural y escenógrafo

Hamid Blell, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria: «Tenemos que ilusionar para conseguir ser capital europea de la cultura»

Gestor cultural y escenógrafo, es un libro abierto en el ámbito de la cultura de la capital. Dedicó más de 30 años al CICCA y ha trabajado con artistas canarios como Saulo Torón, Jesús Arenbia o el inglés Lindsay Kemp. Su amor y compromiso por el arte continúa latente

Hamid Blell, Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria 2024

José A. Neketan / Juan Carlos Castro

José A. Neketan

José A. Neketan

¿Dónde estaba cuando recibió la llamada para anunciarle que sería nombrado Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria?

Pues estaba en el parque Santa Catalina, entre los edificios Elder y Miller, cuando recibí la llamada de la alcaldesa Carolina Darias. Realmente agradezco que me lo hayan dado. Es un reconocimiento a mi profesión, a mi persona y en realidad a todos los que me han ayudado, porque esto no es una labor solo mía. Esto es como los equipos de fútbol, si vale el símil, porque yo solo sin los demás jugadores difícilmente podría haber hecho todo lo que hice desde hace una pila de años. Pero también se lo debo a mi familia. A mi mujer, Irma, y a mis hijos e hijas Aday, Yaira y Lucía, que han sido siempre los grandes aguatandores de mis penas y mis alegrías. Y es curioso porque yo he trabajado en no sé cuántas ediciones el acto de Honores y Distinciones, pero desde el otro lado, y ahora me toca recibirlo a mí.  

A lo largo de su trayectoria profesional lo hemos visto haciendo de rey mago o la escenografía del Carnaval.

Sí, las dos cosas llevan al mismo final. El mundo del espectáculo y la Cabalgata de Reyes, las dos crean ilusión. Y lo del rey mago, hago de Gaspar desde hace 25 años, y si nadie lo remedia este será el 26. Siempre me pasa algo que me emociona y a veces se me han saltado las lágrimas en más de una ocasión, pero lo tengo que disimular porque voy de rey mago. Ahora me he implicado a otros niveles, quiero decir, con la figuración o el diseño de vestuario, junto con colaboradores como Víctor Medina, que ha estado junto a mí en varios carnavales en los últimos años, desde el Carnaval del Olimpo hasta el del Mar, no solo la parte estética, sino también en la parte técnica. Pero sí, he hecho muchas cosas en el ámbito de la cultura.

¿Recuerda cuál fue el primer Carnaval que diseñó?

Pues fue en el teatro Pérez Galdós. También recuerdo que vi esa gala por Televisión Española sentado en mi casa. Fui uno de los que luchó en aquel entonces, junto con varios miembros más del entorno, para sacar el Carnaval a la calle, porque las condiciones técnicas y de seguridad del Pérez Galdós dejaban mucho que desear. Y fue cuando salimos a la Plaza de Santa Ana, que el escenógrafo, en aquel entonces, fue uno de mis maestros, Ramón Sánchez Prat, y con él pudimos hacer aquel Carnaval en 15 días. El guión se hizo en la cafetería que había en Santa Ana que vendía bocadillos de pata. Lo presentaron Rosi Curbelo y el actor Luis Suárez García.

¿Qué opinión le merece lo que está pasando con el Carnaval de las Palmas de Gran Canaria?

Bueno, lo que está pasando con el Carnaval de las Palmas de Gran Canaria es que está desubicado. Yo siempre que he podido he dicho que esta ciudad necesita un espacio donde hacer eventos que no sean deportivos. Que los espacios deportivos están hechos para deportes. Cuando hablan de polivalencia a mí me asusta un montón porque suele ser algo que no sirve para nada o sirve muy mal para todo. Entonces falta un espacio de ubicación. El Carnaval no empezó en el parque de Santa Catalina, comenzó en el Estadio Insular, en el López Socas... En la grada aquella todo el mundo era feliz con dos altavoces y siete micrófonos, ahora tienen 30 micrófonos y no sé cuántos mil watios. Hace falta un lugar donde hacer no solo los carnavales, sino eventos de una magnitud y con ciertos criterios, porque cada vez que hay que hacer un evento grande se va un chorro de millones que después no sirven para nada, no quedan para el siguiente paso.

Sabe que Las Palmas de Gran Canaria se postula como Capital Europea de la Cultura 2031.

Sí, por segunda vez. Espero que seamos capaces de venderlo bien. Pero yo creo que para ganarlo fuera primero hay que ganarlo dentro. Si no nos movemos no hay nada que hacer. Yo estuve en la primera vez, que fue en la época de Jerónimo Saavedra. Hicimos un esfuerzo importante. Se regeneró el Manuel Lois, el Manuel López se regeneró. A mí me tocó un poquito de soslayo, y había gente como Víctor Medina y Pepe Martín, que luchó por ello y se quedó en aquello. Y al final toda aquella reforma que se hizo solo ha quedado como en las páginas de la historia, que supongo que estarán escritas en algún lado. Pero yo te digo, Manuel Lois se ha quedado en una ciudad para ensayos de murgas, que no me parece mal, porque habrá que ayudarles en algo. Pero esa no era la razón del aprovechamiento de ese espacio. El reconocimiento de nuestra ciudad, y nuestra isla en general, es una buena cartera de presentación, y también trae turismo. No todo va a ser sol y ron.

¿Cómo ve la cultura actualmente en la ciudad?

Bueno, creo que hay de todo o casi de todo, en cuanto a oferta. Quizás debemos cuidar más la demanda. Hay que ilusionar a la gente con la cultura.

La gente que lo conoce desde hace muchos años siempre ha tenido la impresión de que usted ha disfrutado mucho de su profesión.

Sí, porque en el sufrimiento también está el disfrute de lo que haces. Cuando alguien viene a hacer un evento, que a nosotros muchas veces se nos hace interminable, porque creemos que lo que se puede hacer en una hora y dura dos es porque alguien tiene la auténtica necesidad de desplayarse en lo que viene a mostrar. Pero les tienes que ayudar. Eso sí, si se portan bien. Si muestran alguna falta de respeto a alguno de los miembros del equipo técnico, el primero que saca la parte mala de Hamid soy yo. Entonces me da igual quién sea. Igual que cuando algún técnico se equivoca reiteradamente en cosas, entonces me cabreo mucho. Ya dije que soy muy exigente con todo lo que hago. Me gustan las cosas bien hechas. Y cuando termino el trabajo lo hago sudado, pero con la satisfacción de haberlo conseguido.

Suscríbete para seguir leyendo