Entrevista | MARCELA GARRÓN VELARDE HIJA ADOPTIVA DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA

Marcela Garrón Velarde, Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria: "La música no es para vivir, es para ser mejor persona"

Natural de Cochabamba (Bolivia), Marcela Garrón Velarde llegó a Las Palmas de Gran Canaria en 1995 por amor. Desde el 2000 dirige los Coros Infantil y Juvenil de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. El día 23 de junio recibirá el título de Hija adoptiva de la ciudad.

Marcela Garrón Velarde, Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria

La Provincia

La directora de los Coros Infantil y Juvenil de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, Marcela Garrón Velarde, recibe este año el título de Hija Adoptiva de Las Palmas de Gran Canaria por su dedicación a impulsar el canto entre los más jóvenes. También por su labor solidaria en la Obra Social de Acogida y Desarrollo, con cuyos usuarios comparte el amor por la música. Natural de Cochabamba (Bolivia), Marcela Garrón pasó por Suecia, Brasil y Hungría para formarse como concertista y directora de coros antes de llegar a la capital grancanaria, donde reside desde 1995. Tras su paso por el Colegio Sagrado Corazón, en el 2000 se hizo cargo de los coros de la Filarmónica, con los que participa en diversas actividades de la ciudad. Su deseo para Las Palmas de Gran Canaria es que se convierta en Capital Europea de la Cultura.

Estará muy feliz con el título que le otorga Las Palmas de Gran Canaria

¡Muy feliz! Son esas cosas que te pasan en la vida que mejor estar viva, que haberte ido.

Contaba hace unos minutos que tiene la mente puesta en el concierto de los coros del próximo día 22 -Juntos Crescendo-, que del acto de entrega honores y distinciones, al día siguiente

Así es. Es el final de curso, la despedida, y nos hace mucha ilusión, porque se verá el proceso de todo este año. Este curso además ha sido complicado porque los niños han tenido viajes y los jóvenes la Ebau.

¿Cómo llegó a Las Palmas de Gran Canaria?

Mi profesor de Brasil me envió a estudiar a la Academia Liszt de Budapest (Hungría) y allí había una colonia importante de canarios, donde conocí al padre de mi hijo. Al principio nos fuimos a mi país a trabajar, pero luego me dijo que si nos íbamos a su tierra y, le dije que sí. Vinimos y aquí me quedé luego sola.

Y ¿a la música?

Empecé desde muy chiquita. Estudié en el instituto Eduardo Laredo, que es un centro de formación integral y artística. Teníamos ajedrez, teatro, canto, ballet, locución, instrumentos. Y, a partir de ahí, no he dejado de estudiar música. Luego estudié en Suecia dos años, otros cinco en Brasil, y el postgrado lo hice en Hungría.

¿Había algún músico en su familia?

Había una tía que se llamaba Marcela y que amaba las artes, como toda la familia, pero nadie se dedicaba a la música. Las aventureras del arte hemos sido mi hermana y yo. Mi hermana Isabel es ceramista profesional, representante de los artistas plásticos de Bolivia, y yo en piano y coros.

"Es muy divertido trabajar con niños; con ellos he visto la evolución de la sociedad"

Es la directora de los coros infantil y juvenil de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria ¿es divertido trabajar con niños?

¡Muy divertido! Los que me conocen, y que son mayores, dicen que antes era mucho más severa que lo que soy ahora, pero quizás es que es muy importante la resiliencia. Me explico, con los niños y jóvenes he visto cómo ha cambiado la sociedad. Hace veinte años yo no hablaba con los padres, los niños venían y se vestían solos. Hace diez años, la participación e integración de los padres en nuestra actividad fue muy estrecha y cercana. Nos hicimos amigos, los padres también, salíamos hasta de pícnic juntos y estaban siempre conmigo. Ahora, los padres son más jóvenes, los horarios son distintos, pero el problema no son los padres, sino los niños. Ninguno, ni padres ni jóvenes, leen las circulares y entonces tienes que repetir la información en wasap cuarenta veces. Si no me adapto a los cambios va a ser un enfrentamiento innecesario, así que tengo que tener mano izquierda. A los más pequeños los veo más brillantes y, los que tienen pasión, tienen verdadera pasión y voluntad, pero son más inmaduros. La sociedad ha cambiado. Mi relación con los niños y jóvenes es ahora mucho más cercana, y yo no necesito echar ninguna bronca. Ellos me dicen que los chantajeo emocionalmente (Ríe). Ahora no tengo que gritar ¡silencio!, sino que les digo que falta algo de cariño, que no me prestan atención.

¿Siempre trabajó con niños?

En Bolivia trabajé con jóvenes y fui bajando las edades. Y ahora estoy con niños que van a cumplir ocho años.

¿Qué cualidades tienen que tener los niños que quieran entrar en el coro?

La única que les pido es que tengan buen oído. Les hago una prueba de ello y, si va bien, se la hago de ritmo. En general, si un niño tiene buen oído quiere decir que percibe el sonido y emite el sonido adecuadamente; el tipo de voz, de timbre, ya lo trabajará conmigo. Pero, si no hay este recurso mínimo, este [el coro] no es el lugar adecuado porque ese niño tiene que estar cantando en un concierto a los tres meses de empezar. Y ese proceso tiene que ser rápido. Si yo trabajo en un centro con niños con discapacidad o con mayores con enfermedades mentales, que lo he hecho y lo hago en la Obra Social, donde no hay una meta, no pasa nada. Por cierto, mi premio no es solo por ser la directora de los coros de la Orquesta Filarmónica, durante todos estos años también he hecho talleres y actividades musicales con jóvenes y adultos con discapacidades y enfermedades mentales. Mi segunda casa en la Obra Social. Ellos son también mis chicos, aunque son mayores.

"Lo único que pido a los jóvenes que quieran entrar al coro es que tengan buen oído"

Y ¿se nace con buen oído o se puede aprender?

Se puede aprender. Según el estudio de mi profesora de dirección coral, que hizo su doctorado en esto, la sociedad se divide en cinco partes, como los dedos de una mano. La mayor parte de la sociedad está en los dedos del centro, son los que tienen oído relativo, oído absoluto y un oído que se puede educar. El porcentaje de gente que ha nacido para la música es tan pequeño, como los que no van a poder hacer música nunca. Es decir, los dedos que están al extremo de una mano. Por eso es tan importante la formación y la cultura para salirse de ese centro en el que está la mayoría. En Canarias, la gente canta muy bien y tiene muy buen oído, pero antes, la gente cantaba mucho más y mejor. ¿Por qué? Porque tenían abuelos, y ellos siempre tienen canciones para enseñar a sus nietos. Ahora, la mayor parte de los niños no tienen abuelos; los llevan y los traen a la escuela, pero no sé si les cantan. Los míos sé que cantan con sus abuelos y viceversa, por eso están aquí. Pero el hecho de no tener una familia con abuelos, primos, tíos, como las de antes influye a la hora de cantar. Ahora la mayoría, o son monoparentales o son muy pequeñas, y no da tiempo de relacionarse, ni de organizar una fiesta en el campo, donde divertirse; y todo eso ha perjudicado al hecho de cantar. Todo esto lo digo bajo mi experiencia. Las canciones infantiles son muy, muy importantes en la infancia. Mis chicos de la Obra Social, por ejemplo, se saben las letras y es que lo que se aprende de niños no se olvida nunca.

Habla de la importancia de la familia para acercar a los niños a la música, pero ¿y las administraciones públicas?

También. Por eso este premio me hace tan feliz, porque veo que en Las Palmas de Gran Canaria se ha promocionado y facilitado el acceso a este tipo de formación. Tenemos la Orquesta Filarmónica, las Escuelas municipales de Música; que también existen en los pueblos, el Conservatorio y ya se ha incluido en el curriculum Iniciación musical o Música y Movimiento. Esto quiere decir que se está favoreciendo y atendiendo y, aunque haya, por supuesto, escuelas privadas, lo público está cubriendo en gran medida toda la franja importante que es la de los menores. Todavía se tiene el concepto de que si te dedicas a la música de qué vas a vivir. Pero es que la música no es para vivir, es para ser mejor persona. Es para desarrollar otras capacidades. Tengo niños que serán médicos, arquitectos, ingenieras, informáticos y que no serán músicos, aunque, por supuesto, tengo cantantes líricos, de musical, también; algunos de ellos ya ejerciendo. Pero estos médicos, ingenieras que han cantado en un coro no serán igual que uno que nunca lo ha hecho.

¿Serán más sensibles?

Sí, habrán desarrollado su intelectualidad y capacidades mucho más

"Los concursos son los que destrozan el camino de la profesionalidad"

¿Qué niños de los que llegan al coro se decantan luego por la música profesionalmente?

No podría decir porcentaje, pero tengo alumnos que ahora están cantando. Tania es cantante de ópera en Suiza; Víctor es director de Coros; Esther está terminando canto lírico; Nía ganó 'Operación Triunfo'; Nati es actriz y cantante; Cristina Ramos es también cantante. En general, los concursos son los que perturban o destrozan el camino de la profesionalización porque les venden que pueden ser famosos rápidamente y de manera fácil. Y los concursos solo se te hacen ganar un premio; en cambio, la formación te va a dar profesionalidad.

Ahora que habla de concursos ¿son una gran competencia?

No. Cada año me llaman para ver si tengo niños para participar y les digo que no. Pero, si los tuviera, tampoco se los daría. No me gustan, les venden un objetivo inmediato y solo los que ganan tienen salida, pero ¿y los demás que participaron? Los míos que han ido a un concurso han dejado de cantar.

¿Un deseo para los coros?

Me encantaría volver a tener como antes del covid un coro con más niños y jóvenes. Después del covid ya no tengo las cantidades que tenía, ha mermado la participación y la permanencia. Ahora se diversifican más las actividades, los padres buscan cosas al aire libre o quizás es que hay otras modas. Lo que me entristece es que no se enteran de las audiciones, y mira que hacemos publicidad. Además, tienen la creencia de que no pueden acceder. Y hay que probar. Quizá es otro daño que han hecho los concursos, esas enormes filas de gente para hacer el casting y que luego solo entren diez. Aquí no. De una fila de 30 es probable que 25 entren porque yo los voy a educar.

¿Y un deseo para Las Palmas de Gran Canaria?

¡Dios Mío! Quisiera que la nombraran Capital Europea de la Cultura, me encantaría. Cualquier persona de cualquier lugar del mundo que llegue va a estar a gusto con el clima, va a tener paisajes y comida deliciosa y una diversidad de estilos de arte increíble. Pero si la nombran, más tendremos.

¿Qué canción le recuerda a esta ciudad?

Enamórate de mí (Sindro Saavedra) y el Arroró ¡por supuesto!.

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