Tropical, un siglo de historia que merece premio

La compañía recibe la Medalla de Oro de Las Palmas de Gran Canaria

La empresa nació como una pequeña fábrica en la calle Canalejas y tras un centenario es «líder» en Canarias

Barriles en la fábrica de Tropical en Barranco Seco.

Barriles en la fábrica de Tropical en Barranco Seco. / LP/DLP

En un local de Canalejas nació una pequeña empresa cervecera bajo la dirección de Castor Gómez. El empresario quiso completar su industria chocolatera, El Escudo, con una fábrica de cervezas. Con cinco empleados y un motor diesel que le permitía producir tan solo 2.000 litros diarios comenzaron las andanzas de Tropical. En el lugar, los clientes se reunían para merendar una fresquita rubia servida en jarras de porcelana o cristal y acompañada con una gran variedad de tapas. En la actualidad, la cerveza típica de Gran Canaria ha crecido de forma exponencial durante los 100 años que lleva en las neveras de los consumidores canarios. Precisamente por su trayectoria social y económica ligada a la urbe, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha otorgado a la empresa la Medalla de Oro de la ciudad. «Es un enorme orgullo para nuestra compañía, ya que supone un reconocimiento a nuestra historia, que está intrínsecamente relacionada con la ciudad», asegura la consejera delegada de Compañía Cervecera de Canarias, Naveen Mehra.

Nació como una empresa familiar que continuó Tomás Gómez Bosch, heredero de la pasión por el negocio cervecero de su padre. Sin embargo, en 1939 fue traspasada a nuevos propietarios: Vito Sánchez Jiménez, Diego Vega Sarmiento y Miguel Curbelo Grondona. Los tres socios fundan la Sociedad Industrial Canaria S.L., con el objetivo de gestionar el negocio familiar. 

Varios sectores

No fueron años fáciles, ya que tuvieron que lidiar con el desabastecimiento de materias primas, problemas de adquisición de maquinaria y escaso nivel de consumo de la población. Por ello, no limitaron la producción a la cerveza sino que mantuvieron el sector del chocolate, e introdujeron otros como el tueste de café y la actividad pesquera. Aunque poco a poco fueron eliminando estos subsectores.

«A lo largo de su trayectoria, ha sabido adaptarse en paralelo a las necesidades del negocio y de la sociedad y ha sido una pieza clave en el impulso económico de la región. A lo largo de estos 100 años, Tropical ha ido consolidando un estrecho vínculo y arraigo con la sociedad grancanaria», apunta Mehra.

Un camión de la cerveza Tropical.

Un camión de la cerveza Tropical. / LP/DLP

Tropical pasó de tener el monopolio de ventas en Canarias a tener competencia. En 1948 nació la Compañía Cervecera de Canarias en Tenerife que le robó parte de la cuota de mercado en la isla vecina. Este hecho sumado a la falta de capacidad de producción provocó que la empresa no pudiera responder a las exigencias del mercado. Por este motivo, en la segunda mitad de la década de los cincuenta decidieron levantar una nueva fábrica. Esta nueva etapa de modernización estará liderada por uno de los hijos de los propietarios, Antonio Vega. «Le dije a mi padre Diego Vega Sarmiento y a Don Vito Sánchez: ‘Oye, aquí hay un solar que me gusta, donde está la fábrica de Tropical ahora, había una ladera allí’. Y convencí a los fundadores de que donde había que construir la fábrica -que diseñé como ingeniero industrial- era allí, a las afueras de la ciudad», aseguró Vega para una entrevista con este periódico en 2014. En 1958 se coloca la primera piedra de las nuevas dependencias en Barranco Seco que serán el hogar de la empresa hasta día de hoy. La fábrica pasó de 60 operarios en 1956 a más de 100 en 1958.

Fusión

La década de los sesenta fue una época dorada para la empresa en la que se incrementó la producción y consiguieron llegar a más público hasta el punto de superar con creces la cuota de mercado de Dorada. Durante los años 80 las ventas se ralentizan y la Compañía Cervecera de Canarias recupera el liderazgo regional, y en 1994 ambas se fusionan. «La fusión de las dos fábricas de cerveza en las Islas Canarias (La Tropical y la Cerveza Dorada) implicó la ejecución de un ambicioso plan de inversiones que colocaría a la fábrica de Las Palmas como la primera en capacidad de Canarias y a la Tropical como cerveza líder en nuestra comunidad», destaca Mehra. 

La fábrica de Tropical con parte de los empleados.

La fábrica de Tropical con parte de los empleados. / LP/DLP

En su última etapa la delegada considera que ha sido muy importante para Tropical «la incorporación desde el año 1992 de socios internacionales entre su accionariado». «En la actualidad, junto con más de 300 accionistas canarios, la presencia de un socio internacional como AB InBev nos ha permitido estar a la vanguardia en materia tecnológica y de gestión, además de dar un respaldo para afrontar los retos de un mercado competitivo y, sin duda, para hacer frente a fuertes golpes como la pandemia o la crisis energética en Europa», añade.

En el futuro la empresa se marca un reto en cuestión de sostenibilidad para abarcar aspectos como la huella hídrica o la reducción de residuos y el reciclaje. En la actualidad, el 98% de los residuos de las fábricas son objeto de reciclaje, las etiquetas están hechas con 100% de material reciclado y las botellas de cristal contienen más de un 80% de vidrio reciclado. Y quién sabe si también podría ser exportar la cerveza a nuevas localizaciones. «Tropical y nuestra compañía es una historia de cambio continuo, por tanto, nunca debemos decir nunca, y exportar nuestra cerveza fuera de Canarias podrá ser un nuevo reto y cambio para el futuro. Sin embargo, ahora mismo nuestro foco es asegurar que los canarios disfruten de una Tropical por otros 100 años más», comenta Mehra. 

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