Todos juntos contra los vertidos de combustibles

Era la primera vez que el puerto de Las Palmas acogía un simulacro en el que intervenían todas las administraciones implicadas en la acción de un vertido de estas características.

El ejercicio permitió testar la capacidad de organización y comunicación entre las distintas entidades que deben intervenir en la gestión de estos riegos medioambientales para proteger, no solo el mar, sino también la costa.  

Simulacro de vertido de combustible en la bahía de Las Palmas de Gran Canaria

José A. Neketan / Andrés Cruz

José A. Neketan

José A. Neketan

Siete bocinazos del buque 'María Immaculat'a, de 103 metros de eslora y 18 de manga, daban la señal de alarma en el Puerto de Las Palmas. Una de las gabarras que se había aproximado para suministrar combustible en fondeo vertió durante la operación al mar 1.000 litros de combustible, aunque en realidad no era combustible, sino roscas, y lo que estaba sucediendo era un simulacro

Los primeros en actuar fueron los trabajadores del propio barco, utilizando sus propios recursos, ya que parte del vertido, supuestamente, también había caído en la cubierta. El personal con palas y fregonas, entre otros medios, intentaba devolver la normalidad a bordo, mientras que la mancha de fuel en el agua seguía dos rumbos, uno hacia mar abierto y otro hacia la playa de Alcaravaneras, por lo que se tuvo que activar dos sistemas a la vez, uno marítimo y otro costero.

La imposibilidad del 'María Immaculata' de afrontar con sus propios medios el vertido hizo que lo tuviera que comunicar al centro de control de la Autoridad Portuaria, para que activara su plan interno. Al no poder afrontar con sus medios la incidencia y tras haber hecho todo lo que estaba en sus manos, porque el vertido en el agua seguía expandiéndose, se activó el plan interior del Puerto de Las Palmas. El vertido siguió sin control, por lo que siguió subiendo el escalafón en el protocolo de emergencia para frenarlo. 

En momento del simulacro, mientras un bote desplegaba una barrera oceánica de contención que bordeaba el perímetro de las embarcaciones para intentar que la mancha no se alejara mar adentro, una embarcación ‘pelícano’ succionaba la mancha en la zona del vertido. Helicópteros, drones y barcas rápidas siguieron de cerca la evolución del combustible sobre el agua para tomar datos e informar a los profesionales que estaban interviniendo. 

Planes de emergencias

El desarrollo del vertido activó el Plan Interior Marítimo (PIM) del Puerto, el Plan Territorial de Emergencias de Canarias (Plateca), el Plan de Emergencias Municipal de Las Palmas de Gran Canaria (Pemulpa) y el Plan Marítimo Nacional, movilizando medios y recursos marítimos, aéreos y terrestres de las distintas administraciones y entidades coordinadas, según el nivel de emergencia que se iba estableciendo en cada momento.

El simulacro de vertido de combustible en la zona de entre diques del Puerto de Las Palmas, organizado por la Federación Canaria de Empresas Portuarias (Fedeport) y la Autoridad Portuaria de Las Palmas con la participación de los servicios municipales de Ciudad de Mar y Seguridad y Emergencias, la Delegación del Gobierno, la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias, Cecoes 112, Capitanía Marítima y las empresas de bunkering del puerto capitalino, fue el broche de la celebración de la segunda edición de la conferencia Maritime Week Las Palmas.

Despliegue en tierra

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria también participó en el simulacro de contaminación marina por vertido de combustible. La operación permitió testar la capacidad de respuesta y coordinación de todas las instituciones para gestionar un riesgo ambiental de estas características en el litoral de la ciudad.

El concejal de Ciudad de Mar, Pedro Quevedo, celebró el desarrollo de este simulacro «porque nos permite testar nuestra capacidad conjunta de actuación ante situaciones de emergencias de este tipo en el litoral y estar preparados». El edil añadió que «estos ejercicios deben formar parte de la rutina habitual de la actividad Puerto - Ciudad» y apuntó que «la capacidad de respuesta del Ayuntamiento y sus trabajadores en situaciones de seguridad y emergencia funciona perfectamente».

Las concejalías de Seguridad y Emergencias, y la de Ciudad de Mar, del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ubicaron su puesto de mando avanzado en la zona de aparcamiento del Muelle Deportivo, y desde allí coordinaron las acciones, tanto en mar como en tierra. 

Una incidencia del 0,02%

La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, destacó el «éxito» de congregar a todas las administraciones en este simulacro. «Nuestro puerto es el segundo más importante en cuanto a suministro de combustible, con más de 2.100.000 toneladas de combustible suministrado al año, casi 12.000 operativas anuales, con una incidencia de apenas un 0,02%».

Calzada aseguró que estos datos son una muestra «de la altísima calidad y profesionalidad del sector portuario, tanto en sus administraciones como en sus empresas», y añadió que con este simulacro se ponen a prueba para ver lo que hacen bien, «pero también para detectar posibles errores y establecer los mecanismos para mejorar».

El director ejecutivo de Oryx Iberia, Pedro Mendoza, miembro de la Comisión de Bunkering de Fedeport, explicó las novedades de este simulacro respecto a los desarrollados en el pasado. «Este es un simulacro más inclusivo en el que todos los intervinientes probamos la coordinación y la efectividad de los planes de protección de cada una de las entidades con competencias en la materia», afirmó. 

La subdelegada del Gobierno en Canarias, Teresa Mayans, también intervino para destacar que el Puerto de Las Palmas «es muy seguro» y que «precisamente son estos ensayos los que nos permiten evaluar posibles errores para superar con éxito una emergencia real». Mayans apuntó que «estábamos seguros de que este ejercicio iba a confirmar que tenemos un puerto muy preparado», dijo a los medios de comunicación.

Por su parte, el concejal de Seguridad Emergencias del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Josué Íñiguez, destacó la filosofía municipal en la respuesta a estas emergencias «en las que tanto las administraciones como las muchas empresas privadas que trabajan en el puerto, no tenemos competencia, sino incumbencia, para dar respuesta a los intereses de los ciudadanos». 

El edil también manifestó la necesidad de que el Ayuntamiento pueda participar en estos ejercicios «para mejorar nuestra capacidad de respuesta».

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