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Tesoros para las futuras generaciones en la Feria de Coleccionismo de Gran Canaria

Más de medio centenar de coleccionistas se reúnen en Vegueta para vender e intercambiar sus reliquias como monedas, postales, antigüedades o juguetes

Feria del Coleccionista.

La Provincia

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

las palmas de gran canaria

La XIII Feria de Coleccionismo de Gran Canaria llegaba ayer a Santo Domingo con 42 puestos compartidos por 65 expositores con todo tipo de reliquias. Monedas, postales, antigüedades, juguetes, muñecas, tazos, videojuegos o arte africano, entre otros, en un evento enmarcado dentro de las fiestas del Rosario que se celebran estos días en Vegueta, Las Palmas de Gran Canaria. «Queremos defender el coleccionismo y la investigación, porque legamos muchas cosas a las futuras generaciones que si no es por nosotros se perderían», expresa Santiago Medina desde su stand. Cada una de las mesas albergaba tesoros que el público ojeaba con curiosidad. 

Desde uno de los puestos se escuchaba una canción que acompañaba a los transeúntes. Un antiguo tocadiscos funcionaba como el primer día y, a su lado, máquinas de escribir, teléfonos o cámaras de foto esperaban por un próximo dueño y una nueva vida. José Luis Ramírez repara aparatos viejos: «Me gusta ver las cosas en marcha otra vez, y también me gusta que las nuevas generaciones entiendan cómo funcionan los aparatos y se interesen por ellos». Ramírez trabaja sobre todo con dispositivos de imagen, sonido y telecomunicaciones que encuentra en tiendas de segunda mano, amigos que se los regalan o incluso en la basura. Empezó a arreglar los aparatos desde que era un niño a modo de ensayo y error: «A veces los terminaba de romper hasta que aprendí». Sobre la mesa hay varios teléfonos antiguos que funcionan con tecnología actual, se les puede conectar al router y recibir y realizar llamadas. Ramírez explica que algunos coleccionistas los quieren para decoración y otros hacen uso de ellos. 

Herramientas de oficios

Adán Hernández es de los primeros, tiene una enorme colección de herramientas antiguas de todos los oficios. Desde hace 30 años atesora estos artefactos, y ahora busca vender algunos para pasar más tiempo con la familia. «Se me fue de las manos, quiero una colección más pequeña para atenderla menos, uno va cumpliendo sus años», apunta. Hernández nació en una familia de agricultores, pero cuando creció cambió de profesión porque el campo es muy sacrificado, sin embargo, empezó a guardar las herramientas que usaba en su infancia por los recuerdos que le transmitían. Entre sus objetos más destacados se encuentra una alcuza usada para proyectar aceite a los coches o máquinas de escribir que puede tener unos 100 años, o un soplete para calentar las tuberías o quemar el pelo del cerdo durante la matanza. 

El coleccionismo de Martín Muñoz también se remonta a la infancia, cuando era pequeño jugaba con figuras de acción. Muñoz es de Tenerife y viaja hasta Gran Canaria solo para asistir al evento e intercambiar o comprar nueva mercancía. «Aquí vengo para reducir mi colección, pero siempre termino comprando», cuenta. Muñoz empezó a coleccionar playmobils cuando su hijo mayor se empezó a interesar por ellos. Sin embargo, hace unos años se pasó a las figuritas de acción. 

Una vuelta de tuerca a los playmobil

Los playmobil son uno de los productos que más se repiten entre los stands, aunque Artemi Melián les ha querido dar una vuelta de tuerca. Melián explica que no son los clásicos, sino que él los customiza para convertirlos en personajes de películas, videojuegos o series famosas. Busca las piezas, las une, las pinta y además crea más piezas con la impresora 3D. 

También hay espacio para el arte. Santiago Medina vivió durante varios años en África por su trabajo de agente de viaje y cada vez que regresaba a Canarias traía la maleta llena de piezas. Una de las obras que más destaca es una máscara teke de Uganda, que se puede colgar hacia arriba o abajo. «Es como la vida misma a veces estás arriba y otras abajo», expresa. Aunque el grueso de su colección se la llevan las monedas, y es que no tiene ningún recuerdo en el que no esté con una moneda a lo largo de su vida. «No están a la venta, pero lo más importante que tengo son las monedas de Canarias, que pensábamos que no existían y sí se acuñaron en 1513 por parte de Fernando el Católico», afirma. 

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