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Carrera en el Puerto de Las Palmas para domar los drones del mar

Expertos de todo el país se reunieron en Gran Canaria para diseñar el contenido de la formación para obtener el título oficial para manejar embarcaciones autónomas 

Los miembros de la tripulación de un barco autónomo levanta las manos como prueba de que no lo manejan.

Los miembros de la tripulación de un barco autónomo levanta las manos como prueba de que no lo manejan. / LP / DLP

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Esther Medina Álvarez

Esther Medina Álvarez

Las Palmas de Gran Canaria

Mientras los drones en el aire forman parte del paisaje y el sector automovilístico avanza hasta el punto de que ya hay países que tienen taxis autónomos sin conductor, el ámbito marítimo es de los últimos en llegar a esta tecnología porque «es mucho más conservador» y ahora emprende la carrera para ponerse al día y aplicar esta tecnología a la marina. Así lo explica el consejero técnico de Seguridad Marítima y Medioambiente del Cantábrico, Hernán del Frade, que coordinó hace unos días en el Puerto de Las Palmas un encuentro de profesionales del sector portuario para diseñar la titulación nacional para el manejo de embarcaciones autónomas o drones del mar, una labor que se emprendió hace más de dos años para dar respuesta a las nuevas necesidades de la marina mercante

El objetivo de esta mesa de trabajo que reunió a medio centenar de expertos de diferentes puntos del territorio nacional, una treintena de ellos de forma presencial en las dependencias de la Incubadora de Alta Tecnología en Analítica de Datos e Inteligencia Artificial aplicadas al entorno marino marítimo, es ofrecer a los marinos una formación oficial para manejar de forma remota «embarcaciones autónoma de hasta 24 metros, especialmente en los ámbitos de la investigación científica, de la vigilancia, de las batimetrías, de la exploración del fondo marino» y de las múltiples actividades que este tipo de naves puede tener.

Este grupo de trabajo, añade, lleva desde 2020 abordando los nuevos escenarios que conllevan para la marina los buques autónomos y en él están representadas «a día de hoy a unas 50 entidades entre instituciones públicas, universidades, colegios profesionales, astilleros, consultoras, oficinas de ingeniería, aseguradores, consignatarios y un elenco muy variado de profesiones» para realizar un «trabajo interdisciplinar» que recoja los conocimientos de cada uno de estos sectores dado que se trata de «una cuestión innovadora». De esta manera, se atiende a los sectores que utilizan estas tecnologías que reclamaban la necesidad de que exista una titulación específica, precisa Del Frade.

Equipo multidisciplinar

Entre las entidades representadas físicamente en el encuentro celebrado en Las Palmas de Gran Canaria se encuentran el Centro Tecnológico de Ciencias Marinas, la Plataforma Oceánica de Canarias, ABS, la Universidad de Cádiz, el Instituto Hidrográfico de la Marina, Salvamento Marítimo, GPA Seabots, Inta Cedea, los prácticos, el Clúster Marítimo Marino de Canarias, Navantia, Hiades, Datadron, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Dirección General de la Marina Mercante, entre otras.

Expertos nacionales debaten en el Puerto de Las Palmas sobre drones del mar

LP/DLP

Este grupo multidisciplinar comenzó a reunirse en 2020 de forma virtual tres veces al año, pero una vez pasadas las restricciones propias de la pandemia se decidió empezar a hacer las reuniones presenciales «porque siempre son más efectivas, mucho más productivas y el contacto humano, además, favorece la interrelación entre los grupos representados». La primera de estas reuniones presenciales fue en 2022 en Madrid, en el Palacio de Zurbano, y en 2023, en Cádiz. En esta ocasión, gracias a la «gran acogida por parte del Cabildo de Gran Canaria y del Clúster Marítimo Canario» escogieron la capital grancanaria para el tercer encuentro.

Temario teórico y práctico

El currículo educativo que está diseñando este equipo tendrá finalmente entre 40 y 60 horas, de las que el 40% se destinará a la formación teórica y el resto a la práctica, en el caso de que la persona disponga de una titulación náutica previa. En el caso contrario, conllevaría un mayor contenido y, por tanto, una mayor duración. Todo ello dependerá también «del cargo que se vaya a ocupar, de si se va a ejercer el mando, de la potencia del buque, del arqueo y de su eslora», entre otros factores. «Un título profesional marítimo depende mucho del tamaño de la embarcación, de su potencia y también de la navegación que se vaya a emprender», señala el consejero técnico de Seguridad Marítima y Medioambiente del Cantábrico.

Algunas de las personas que participaron presencialmente en la reunión celebrada en Las Palmas de Gran Canaria

Algunas de las personas que participaron presencialmente en la reunión celebrada en Las Palmas de Gran Canaria / LP / DLP

Hernán del Frade explica que estas embarcaciones, dependiendo de sus características, podrán llevar parte de la tripulación propia de un barco convencional o ninguna, lo que supondrá un ahorro económico. Pero más allá de eso, la utilización de estos drones del mar, algunos de ellos con dimensiones que no superan los dos o tres metros, pueden utilizarse «en situaciones de trabajos tediosos», como podrían ser los «levantamientos de fondo marino, es decir, hidrografía y batimetrías -una embarcación autónoma puede ir arriendo toda una zona de forma regular y automática- o hacer mediciones ambientales».

Asimismo, pueden utilizarse para misiones en las que «sea deseable que no haya tripulación a bordo por el riesgo que puede implicar».

Defensa ya los usa

En España y en el resto de países ya hay muchas de estas embarcaciones navegando y hay varios fabricantes que, principalmente, se dedican al ámbito de la Defensa, la vigilancia y la investigación científica. «También es verdad que en el ámbito de los grandes buques dedicados al transporte de mercancías, en la Organización Marítima Internacional se está regulando esta materia a la vez que se están desarrollando las tecnologías. En este caso, en Europa, Noruega y Finlandia, y en Extremo Oriente, China, Corea y Japón, están desarrollando las tecnologías ya para hacer mercantes autónomos, ya sea con tripulación reducida y manejado remotamente o sin tripulación y manejado en remoto o, en un futuro, por la inteligencia artificial».

A remolque

Hernán del Frade reconoce que el ámbito marítimo es de los últimos en llegar a esta tecnología porque «es mucho más conservador» y ahora «bebemos de las fuentes del dron aéreo y también de los vehículos autónomos terrestres, que en algunas partes del mundo hay a taxis autónomos sin conductor». En ese sentido, apostilla que en la marina «no se va a inventar nada».

Durante estos días se han «cerrando los flecos» del programa educativo para, en los próximos meses, «cerrarlo, limarlo y enviarlo para que Madrid lo autorice», un trámite que confían en que no se dilate en el tiempo porque «en España estamos muy vinculados y muy involucrados en la regulación de los buques autónomos en la organización marítima internacional y este sería un gran paso que nos haría estar más aún en el grupo de cabeza de la regulación de los buques autónomos», sentencia Hernán del Frade.

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