Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las tortillas de Las Palmas de Gran Canaria que son un auténtico milagro: "son adictivas"

El bar La Milagrosa celebra el día de la tortilla en el barrio homónimo de Las Palmas de Gran Canaria, situado en los altos de San Lorenzo

Las tortillas del Bar Restaurante La Milagrosa

Juan Castro

Las Palmas de Gran Canaria

Situado en los altos de San Lorenzo, el barrio de La Milagrosa guarda un secreto entre sus calles. Un secreto a voces mejor dicho. «Los tortillas de aquí son adictivas, quien las prueba repite», señala Ángel Hernández mientras se hecha un buchito de Tropical y, con destreza, parte un buen trozo de tortilla antes de echarselo a la boca. El bar apenas tiene un puñado de mesas, pero son apenas las dos de la tarde y el ajetreo en la cocina es un no parar de sartenes, huevos cascados y kilos y kilos de papas cortadas a cuadritos. ¿La previsión? De los fogones debían salir este sábado casi 50 tortillas entre encargos y comensales.

Javier Bolaños tomó las riendas del bar La Milagrosa hace cinco años. Estaban a las puertas de la pandemia cuando decidió suceder a Pepe Perdomo y a su esposa Nanda. «Ella era la estrella de todo esto, tenía una mano increíble con las tortillas», explica el hostelero. El bar había abierto dos décadas atrás en la trasera de la plaza de La Milagrosa y pronto se corrió la voz. A pesar de estar en un barrio de medianías, apartado del centro de la capital y de las carreteras principales, los fines de semana se ponía aquello de bote en bote. Todo el mundo quería conocer si aquellas tortillas eran tan buenas como algunos decían.

«Nuestra idea fue desde el primer momento seguir haciendo tortillas, es un producto que siempre funciona», apunta Bolaños. Consiguieron sortear la pandemia, las restricciones y las vicisitudes que dejó el coronavirus. Pero, en noviembre del año pasado, este hostelero tomó una dura decisión. «Decidimos cerrar cara al público porque no terminaban de cuadrar las cuentas, eran muchas horas y tengo niños pequeños», aclara. En su lugar, se ha centrado en hacer pedidos, «bautizos, comuniones, cumpleaños, aniversarios, reuniones de amigos». 

Bodegón de tortilla y cerveza en La Milagrosa.

Bodegón de tortilla y cerveza en La Milagrosa. / Juan Castro

Actualmente distribuye también a supermercados y participa en eventos -previsiblemente, irán a la feria de Kilómetro 0 que tendrá lugar en Santa Catalina los próximos 15 y 16 de febrero-. Mientras tanto, la actividad en el bar del barrio no decaerá del todo. Este sábado decidieron hacer «el día de la tortilla», aunque en realidad tenían un poco de todo de la carta, y junto a los pinchos corrían las raciones de croquetas o una tapa de papas arrugadas.

Dinamizar la vida del barrio

«La idea es ir haciendo este día de vez en cuando», explica; el primero lo hicieron el pasado mes de diciembre, coincidiendo con el encendido de Navidad que preparó la Comisión de Fiestas del barrio, «el próximo nos gustaría que fuera el 8 de marzo, que están preparando una fiesta de Carnaval». A fin de cuentas, no solo aprovechan para abrir el negocio, también ayudan a dinamizar la vida en este apartado barrio de Las Palmas de Gran Canaria donde, normalmente, reina la tranquilidad.

Y lo cierto es que Javier y sus tortillas tienen poder de convocatoria. La llegada de vehículos con gente deseando encargar un par de tortillas es un goteo constante. «Hoy saldrán como 45 tortillas», cuenta. Al mismo tiempo pueden tener en los fogones diez sartenes con los mágicos ingredientes cociéndose a fuego medio. Cada una lleva 1,8 kilos de papas, en cuanto al número de huevos, eso, dice, es «un secreto» que desea guardarse para sí mismo, apunta mientras no para de batir en un bol.

Eso sí, recalca que van con cebollas, «para que sean sin tienen que pedirlo», y es que para Bolaños, «una tortilla sin cebolla es como si no tuviera sal, para mí no tiene sabor». Pero, como se suele decir, el debate está servido y todo queda a gusto del consumidor. De hecho, los clientes tienen también la versión con pimientos y otra con queso de rulo de cabra.

A tiro de piedra de la capital

«Yo conocí a Pepe cuando era niño, llevaban el quiosco que había en el campo de fútbol de Piletas», y cuando este matrimonio decidió soltar el bar en La Milagrosa, vio una oportunidad. «El que lucha lo consigue», señala mientras le da, con destreza, la vuelta a una de las famosas tortillas. «Aquí viene gente de todos lados», apunta Bolaños, natural de Tamaraceite, aunque lo más asiduos son vecinos de todos estos pequeños barrios de los altos de San Lorenzo, donde, a pesar de estar tiro de piedra de la mayor ciudad de Canarias, la vida tiene otro ritmo.

Y es que parroquianos como Ángel Hernández nunca faltan en establecimientos como este. Vecino de San Lorenzo, señala que «vale la pena desplazarse». «Toda mi sangre es de aquí, del Masapez», resalta, por lo que ir a tomarse un enyesque al bar La Milagrosa es algo que no puede faltar si han decidido abrir las puertas por un día y echarse a la boca unas tortillas que son un milagro.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents