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La feria kilómetro cero aterriza en Las Palmas de Gran Canaria: Vinos, dulces y más de 300 especias

La cita del producto local concentra a 60 productores de 15 municipios

Entre ellos, un joven belga que prepara una "mezcla mágica" que sirve para condimentar cualquier tipo de plato

Feria de km.0 Gran Canaria

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Benyara Machinea

Benyara Machinea

Las Palmas de Gran Canaria

La primera vez que Henri Scholz puso un pie en Pozo Izquierdo a sus 11 años, se sintió fascinado de inmediato por las Salinas de Tenefé. A pesar de su corta edad ya tenía dos intereses muy claros: el mundo de los minerales y la cocina, que le viene de familia al haberse criado entre los fogones de su padre en su Bélgica natal. Así que decidió unirlos. Lo que empezó por vender saquitos de sal en los mercadillos ha ido evolucionando y ahora, a sus 18 años y mientras se saca el bachillerato, expone más de 300 variedades distintas de especias en la Feria KM.0 Gran Canaria, que se inauguró este sábado en la trasera del Parque Santa Catalina

La cita del producto local reúne a 60 productores de 15 municipios de la Isla y aterriza por primera vez en Las Palmas de Gran Canaria. El objetivo del encuentro es promover el consumo de alimentos cercanos y fomentar hábitos que ayuden a preservar el paisaje rural. Para ello, los expositores muestran todas las variedades imaginables de frutas, verduras, panes, dulces, patés, helados, mieles, licores y mermeladas, entre otros tantos.

El joven belga, que plasma su trabajo en Especias del Chef Henri, explica que "con la sal vino la pimienta, con la pimienta ha habido más especias" y agradece a su padre por ayudarle a "crear las mezclas para que sean muy ricas en los platos". Las más típicas son el ajo, la cebolla, el pimentón y la pimienta, que elabora con productos "típicos de aquí". Pero el ingrediente estrella es su "mezcla mágica", un conjunto secreto que se llama así porque se puede "usar con todo" y sirve para sazonar tanto ternera como pollo, pescado o, incluso, una ensalada.

La cita concentra a una afluencia importante de público en la trasera de Santa Catalina

A solo unos metros de distancia, Carmelo Peña Santana, dueño de la bodega Bien de Altura, pasó la jornada descorchando vinos. Embotella todo de forma natural y trabaja con viñas que están entre los 1.100 y 1.400 metros de altura en la zona de Cueva Grande, en San Mateo

"La mañana ha ido en progresión ascendente porque al final traemos vino y la gente se va animando a partir de las 11 de la mañana", aclaró. La estrella de la jornada fue el tinto Ikewen, que ya ganaba adeptos en el extranjero antes de pasar a los paladares regionales tras la pandemia con un descorche de los reyes de España.

Patés y cremas vegetales

Enrique Linares se familiarizó con la comida vegetariana tras conocer a su mujer, la mente pensante detrás de Babanam cream. Sus patés y cremas vegetales captan la atención por sus mezclas insospechadas, como berros y anacardos, hummus de zanahoria o algarroba y albaricoque. "La gente no está acostumbrada. Ya llevamos cuatro años vendiendo estos productos, pero se siguen sorprendiendo", aseguró. 

Otro concepto que sorprende es el de Frutizum, que despacha polos recién salidos del campo con bases de frutas y sabores canarios. Su creador, Eliecer Monzón, explicó que trabaja sobre todo con productos de kilómetro cero: los mangos vienen del sur de la Isla, el maracuyá de Ingenio y la leche de ganaderos locales. "Visualmente, son bastante llamativos y, cuando los pruebas, están mucho más buenos. Había muchos helados artesanos en Canarias, pero no de este estilo ni en forma de paleta", indicó. 

Los expositores muestran todo tipo de frutas, licores, patés, mermeladas o dulces, entre otros

Alejandra Núñez, una agricultora de la huerta ecológica de El Cordel, en Arucas, expone frutas y verduras de todos los tamaños y formas, algunas de sus compañeros. Hojas de lechugas, berros, espinacas, cebolletas, aguacates o acelgas. "La calidad y la frescura se notan. Mucha gente vuelve por eso a comprar", aseguró.

En el puesto de Exquisito y artesano lo primero que vuela es el pan de papas. Su dueño, Sergio Pérez, indica que viene de la panadería de San Andrés El rincón del Pan de Canarias y los dulces de la Tartería Ca’ mi Suegra de Moya. Resaltó que "hay que darle las gracias al público que ha venido y que se ha aportado maravillosamente. Ya se han llevado todo prácticamente y mañana más todavía".

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