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Las asociaciones culturales de Tamaraceite luchan contra el "mutismo" en torno al Centro Jesús Arencibia

El espacio cultural lleva clausurado dos años tras haber sido inaugurado en campaña electoral y cerrado por obras a los pocos meses

Los colectivos del barrio enviarán un escrito conjunto al Ayuntamiento para exigir información sobre el estado del edificio

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Gretel Morales Lavandero

Gretel Morales Lavandero

Las Palmas de Gran Canaria

El Centro Cultural Jesús Arencibia lleva dos años cerrado sin una fecha prevista de reapertura. Mientras, el tejido cultural de Tamaraceite lucha por recuperar uno de los pocos espacios culturales que hay en el barrio. Para ello, han acordado enviar un escrito conjunto para solicitar información al Ayuntamiento capitalino sobre el futuro del inmueble. Para disfrutar de eventos y actividades los residentes tienen que desplazarse a otras zonas de la ciudad o incluso a otros municipios, ya que la oferta cultural en el barrio es prácticamente inexistente. El sector acogió con entusiasmo la apertura del Jesús Arencibia, pero la alegría fue efímera, ya que pocos meses después cerró sus puertas, tras haber servido como escaparate en campaña electoral. "Hay un mutismo total por parte del Ayuntamiento", lamentan los colectivos culturales.

Lorena Naranjo, integrante de la asociación Sociocultural y Ambiental La Periferia, exige mayor transparencia sobre el estado del centro. "Pedimos una estimación de apertura y cuál será el programa", detalla. El recinto abrió en febrero de 2023, pocos meses antes de las elecciones municipales, bajo la administración del exalcalde Augusto Hidalgo, a pesar de que el proyecto no estaba terminado. Por ello, en junio de ese mismo año la programación cultural fue cancelada para poner en marcha la segunda fase de las obras. Estaba prevista la construcción de accesos peatonales, rampas para las personas con movilidad reducida y la creación de los jardines exteriores. Así como una plaza interior y una terraza para que puedan ser disfrutadas por todos los vecinos además de los asistentes a cualquier evento. Las obras debían terminar ese mismo año, pero a día de hoy no ha habido novedades.

Varias asociaciones reclamaron su reapertura durante el segundo aniversario de su cierre, el mes pasado. En la concentración, a la que asistieron colectivos artísticos y vecinos, los asistentes recitaron poesía, tocaron música en vivo y hubo proyecciones audiovisuales. El encuentro fue una muestra de la voluntad del barrio por crear y disfrutar de la cultura. A su vez, la manifestación ayudó a sentar las bases para "tejer relaciones" entre las asociaciones del barrio. "Ha servido de punto de encuentro para conocernos y darnos cuenta de que hay muchas demandas y necesidades", destaca Naranjo.

Aportar a la programación

Naranjo espera que el Ayuntamiento tenga en cuenta las opiniones de las asociaciones a la hora de crear el plan de dinamización. "No queremos ser meros consumidores de la cultura, tenemos ganas de aportar nuestras propuestas", refleja. Los colectivos buscan que las actividades programadas sean de interés para la ciudadanía, y que no se convierta en un espacio alejado de los gustos y las necesidades de su entorno. "No se trata solo de que las salas estén llenas sino también que sea útil. Por ejemplo, los centros educativos de la zona demandan poder hacer las orlas en el centro o si hay representaciones teatrales que puedan acudir ahí a ensayar o a realizarlas. En definitiva, que el espacio esté a disposición del barrio", explica.

La asociación cultural Grupo Albahicín fue uno de los últimos grupos en actuar en el centro antes de su cierre. Su directora, Consuelo Macías, recalca que los más afectados son los grupos pequeños, como el suyo, que buscan un lugar en el que actuar una vez al año para demostrar el trabajo preparado con tanto esfuerzo. "Durante la presentación Augusto dijo que sería un sitio en el que los colectivos pudieran estar", reclama.

La directora del Club de Danza deportiva Wall St & Broadway y Emelese School, Rudeina Bethencourt, asegura que no hay suficiente oferta cultural en el barrio. Ella misma lo vivió en carne propia, ya que para formarse como bailarina siempre tuvo que desplazarse fuera del barrio. Tras su formación, cuando decidió emprender abrió un centro de baile en La Galera, que tuvo que cerrar porque "todo ocurría fuera de Tamaraceite". Bethencourt considera que el Jesús Arencibia era una oportunidad para reanimar la zona con oferta cultural y también para organizar exhibiciones de baile o incluso entrenar. "Ahora no tenemos sala, sino que bailamos por freelance buscando locales para desarrollar nuestra actividad", afirma.

Los grupos y artistas han solicitado una reunión con la concejalía de Cultura, que por ahora no ha sido atendida. "Entiendo que no es una prioridad para ellos", lamenta Naranjo. Desde el Ayuntamiento aseguran que en breve habrá novedades sobre el asunto. Sin embargo, los grupos no saben nada al respecto. El único lugar donde el centro aparece como abierto es en el horario que indica Google, en el que el centro abre las 24 horas del día. "¿Qué clase de broma de mal gusto es esto?", pregunta una usuaria en los comentarios.

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