Opinión
Gestionar sin rumbo: la deriva de la náutica en el Muelle Deportivo

Un crucero en el Puerto de La Luz. / LP/DLP
Nin Rosa
Siempre se ha considerado, equivocadamente, que la náutica deportiva va asociada al lujo más elitista, no sin algo de razón, aunque desde hace ya bastantes años, poca o ninguna atención se le ha dedicado a este sector que hoy agoniza lentamente. La realidad, sin embargo, nos demuestra que es un motor económico muy relevante para los países que han sabido aprovecharlo y Europa se ha posicionado estos últimos años como el mayor constructor de embarcaciones de recreo del mundo, acumulando más de la mitad de la cuota del mercado mundial.
En España, el numero de embarcaciones ronda las cuatro por cada 1.000 habitantes, uno de los más bajos de los países europeos, sectores como el de alquiler de embarcaciones han demostrado sobradamente su potencial por explotar y su vocación de sostenibilidad, pese a todo, el mar continúa siendo un gran olvidado. Con más de 8.000 kilómetros de costas y una tradición naval inigualable, apostamos con fuerza por reconvertir los espacios marítimos en zonas de bares y copas, restaurantes, discotecas que eluden las normativas urbanas, siempre a costa de su principal objetivo, ya en los años 80, a pesar de contar con una industria que emergía con fuerza la excesiva burocracia, la falta de incentivos y la competencia feroz de los fabricantes extranjero consiguieron en muy poco tiempo llevar a la ruina a todos los astilleros de este país, la rentabilidad del vasallaje impuesto a las importaciones en detrimento de la industria propia que demandaba subvenciones e inversión para equipararnos al mercado Europeo, fue clave para que en menos de 15 años obligaran a todos los fabricantes de embarcaciones a cerrar sus puertas y los 90 marcaron el pistoletazo de salida a la reconversión de las marinas en centros comerciales de mal gusto, cuando no en lujosos y privadísimos clubes al alcance de los pocos y mismos de siempre.
Durante este tiempo, inevitablemente, los problemas de la náutica deportiva se han ido enquistando y no vemos en el horizonte que a corto o medio plazo se vayan a solucionar. Fiscalidad abusiva, normativas obsoletas, funcionariado con escasa o nula formación, corrupción portuaria, criminalización de los navegantes, contaminación, ¿es esta de verdad la náutica que queremos?
En la guinda del pastel podríamos colocar a las marinas públicas –las pocas que deben quedar ya- y en concreto, a la que hoy vengo a referirme; la Marina del Puerto de la Luz y de Las Palmas, enclave estratégico importantísimo en las rutas trasatlánticas provenientes de Europa y auténtica puerta de América. Los más veteranos recordamos la afluencia masiva de embarcaciones que empezaban a arribar al Muelle Deportivo casi siempre coincidiendo con el verano y hasta finales de marzo-abril, cuando con la llegada de la estación de huracanes el trafico empezaba a disminuir, barcos tan representativos como la goleta América, el Elena, Wally, Alexandra, Ghost, Canica y tantos otros que podría recordar de memoria, barcos exclusivos que durante años arribaban a esta Marina, última escala antes de afrontar el cruce del Atlántico y junto a estos titanes de los mares también lo hacían infinidad de embarcaciones menores que elegían Las Palmas como puerto de recalada, navegantes en vuelta al mundo, regatistas, familias que muchas de las veces motivadas por los atractivos de la isla decidían pasar aquí largas temporadas, hace ya mucho tiempo que dejaron de venir.
Privada de una gestión responsable y sobre todo profesional, los problemas de nuestra marina han ido multiplicándose ante la continuada inacción de una administración que no ha sabido o no ha querido ver esa peligrosa deriva que ha trasformado lo que debería ser una instalación referente en Canarias en gestión de puertos, en un enclave dejado de la mano de Dios y alejado de la que debería ser su seña de identidad.
Es imprescindible que salvaguardemos el carácter público de esta estratégica e importantísima instalación y que protejamos a cualquier precio el acceso al mar de pequeños navegantes, maniobrar con inteligencia para que medianas y grandes esloras en rutas trasatlánticas vuelvan otra vez a recalar en nuestros puertos, Canarias necesita con urgencia la creación de nuevas y eficientes infraestructuras, no solo a nivel medioambiental, sino centradas y enfocadas en su totalidad en el desarrollo de la náutica deportiva, que promueva la creación de muchísimos más amarres, marinas secas, rampas de acceso al mar, pañoles, locales para el desarrollo de las industrias náuticas y auxiliares y generadoras de potenciales empresas dinamizadoras del sector y sobre todo puestos de trabajo -dejando de una vez de proteger e incentivar el monopolio-, respetar y ampliar las zonas de fondeo y sobre todo exigir más experiencia formación y honestidad a los gestores de estos espacios que son de todos.
Hipotecar el futuro de la marina, entregándola en exclusiva y sin condiciones a un particular extracomunitario, que durante las fechas más importantes del año desaloja arbitrariamente y sin miramientos a barcos que atracan de manera regular, al corriente de pago y sin ofrecer alternativas, no es ni marinero ni moralmente aceptable, vender ese mismo acontecimiento como algo de inusitada relevancia en el mundo de las regatas, tampoco.
Debemos colocar en su justo lugar a la ARC, existen fórmulas para adaptarla a las fechas de su celebración sin menosprecio de todas las necesidades que los navegantes demandan de Gran Canaria, el enorme descredito generado al sector náutico canario tardara mucho tiempo en recuperarse.
Tratar de prohibir arbitrariamente que los navegantes utilicen sus barcos como residencia, impedir la recepción de correos y paquetería en la Marina, coaccionar dificultando la posibilidad de poder empadronarte en tu barco, subcontratar y gestionar de manera lamentable instalaciones vitales de la marina como el aparcamiento, cerrar con cadenas la rampa de acceso al mar, carecer de un servicio competente de marinería después de las 20.00 horas y hasta las 08.00 de la mañana, rentabilizar económicamente absolutamente cualquiera de los servicios propios de una marina, como las tarjetas de acceso a los pantalanes, los movimientos de remolque, el acceso a la rampa, prohibir inexplicablemente el fondeo, importantísimo y fundamental sin justificación ni explicación de ningún tipo, no ayudan en absoluto a la navegación.
Denunciar a los navegantes sale gratis y si seguimos tolerando estas actitudes llegara el día en el que será tarde para reaccionar, o se conoce y se pertenece a este mundo y disponemos de información precisa sobre lo que significa de verdad la navegación en nuestra sociedad o por el contrario se desconoce y se criminaliza absolutamente todo convirtiendo a los navegantes en apestados y las infraestructuras portuarias en cotos privados sujetos a especulación.
Una vez más, estamos regalando un espacio público en un concurso de dudosa trasparencia, ignorando la realidad y la esencia real para el que fue creado y –como siempre- actuando de forma torticera enmascarando las verdaderas intenciones de renovación con discursos sesgados y prácticas mafiosas.
- La Policía acude a un local de Las Palmas de Gran Canaria que estaba abierto a altas horas de la noche
- Ni uno, ni dos: una niña de Gran Canaria consigue tres funkos dorados de Harry Potter que valen miles de euros
- Jaleo en Las Alcaravaneras: 'Ha tenido que venir un Borbón para que arreglen la playa
- Todos los barrios de Las Palmas de Gran Canaria por donde pasará el punto limpio móvil en febrero
- Una canaria tras superar las oposiciones al Registro de la Propiedad: 'Cuando vi que tenía la plaza, sentí que respiraba otra vez
- Desalojo en el campus de Tafira de la ULPGC tras el envío de un correo con amenazas terroristas
- El 70048 llega a Las Palmas de Gran Canaria: cuatro trabajadoras de una firma de moda pellizcan el segundo premio de la Lotería de Navidad en Mesa y López
- ¿Amante de las croquetas? Este fin de semana podrás probar más de 30 sabores en Gran Canaria