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Las tartas de queso de unos ingenieros que nacieron del ensayo y error

La cocina de Carlos Hernández y Patricia Reyes se convirtió en un obrador improvisado cuando decidieron probar a hacer tartas de queso, hoy regentan Aristeo en la zona Triana

Obrador de tartas de queso Aristeo en la zona de Triana

Adzubenam Villullas

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Las Palmas de Gran Canaria

Todo comenzó con una operación de rodilla. Carlos Hernández y Patricia Reyes, ingenieros de profesión, decidieron que era momento de poner un negocio. Él especialmente tenía tiempo libre y empezó a darle vueltas. «Siempre habíamos tenido ganas de emprender o de tener algo nuestro», señalan, «salíamos a comer mucho, viajábamos para comer, dedicábamos tiempo a la gastronomía sin ser nosotros nada de eso, sin saber de hostelería». Tras mucho ensayo y error, probar ingredientes y darle vueltas a la cabeza nació Aristeo, un local especializado en tartas de queso en Las Palmas de Gran Canaria.

La mitología griega cuenta que el dios Aristeo, hijo de Apolo y la cazadora Cirene, enseñó a los hombres a hacer queso. Hoy el nombre de esta deidad de la Antigüedad cuelga en la fachada de un pequeño local de la calle Arena, una de las transversales de la calle Triana. El local apenas tiene un par de mesas y la carta se reduce a una serie de tartas de queso y unas pocas bebidas. Nada más. 

«Decidimos lanzarnos con las tartas de queso porque vimos que en Madrid se llevaba mucho, en Barcelona, en Sevilla, en Tenerife tienen la Varguita», apunta Carlos, «así que vimos la oportunidad». Por el camino descartaron otras ideas, aunque siempre tuvieron claro que querían enfocarse a en los desayunos y las meriendas, que es lo que realmente les apasiona, «nos gusta mucho, más que ir a comer». Una idea que fueron madurando durante el tiempo libre obligado que tuvo tras la operación de rodilla.

Ensayo y error en su propia cocina

Comenzó entonces un proceso de ensayo y error en su propia cocina. El horno de casa se convirtió en un obrador improvisado, con todos patas arriba. «Las primeras parecían tortillas francesas», apunta Carlos. «La receta es fácil, pero que jugar mucho con lo que tienes, lo que te dura cada tipo de queso, la temperatura», precisa Patricia. Tuvieron que hacer múltiples pruebas hasta conseguir el punto que ellos querían.

Tarta con queso de Pajonales.

Tarta con queso de Pajonales. / Aristeo

«El cumpleaños de mi cuñado, el hermano de Patricia, fue la prueba de fuego», indica él, «la llevamos, a la gente le gustó y preguntaron qué dónde la habíamos sacado y y así nos tiramos a la piscina ya del todo». Pensaban que las habían comprado, pero «tuvieron muy buena aceptación». Y tanto que gustó el experimento, «los amigos de mi cuñado siguen viniendo aquí, son clientes fijos».

La idea cuajó. Nunca mejor dicho. Tocó entonces buscar un local. Encontraron un local pequeño a unos pocos pasos de Triana. Hicieron una pequeña reforma en la que también implicaron a su familia y el negocio quedó materializado el 3 de enero, día en el que abrieron las puertas.

El local se hizo viral

Todo esto, compaginándolo con su trabajo como ingenieros, él aeronáutico y ella civil. «Para cuando llegó final de mes el local se hizo viral después de venir un influencer», relata Patricia. Por ese entonces tenían poca producción de tartas, «unas diez al día», por lo que ese primer boom provocó que «algunos días cerráramos antes porque no teníamos más».

Ahora ya han contratado a una pastelera y han aumentado la producción, aunque siguen al pie del negocio «echando una mano, ayudando y cuando ella no está», además de idear nuevas recetas. Innovando sabores que van más allá de la tarta tradicional de queso. Para el día de Canarias idearon una de ambrosías Tirma y otra de merienda canaria con gofio y plátano.

A diario, en la carta son ya fijas la clásica, con queso de flor de Guía; la canaria, con queso de pajonales; la de galleta belga de caramelo; la de pistacho; la de gorgonzola; y la de chocolate al 70%. «Todas tienen una base de queso crema y luego ya vamos innovando con otros sabores», apunta ella. De hecho, ya de cara al verano están valorando «algo más afrutado».

Y es que también han hecho algún evento, como la fiesta que montaron en abril sacando «una tarta distinta cada hora». Tarta de Petit Suisse incluida. Estuvieron en Gran Canaria Me gusta y la experiencia fue muy buena, cuentan. Y es que el obrador va viento en popa pese a que todavía les llega alguna persona con la pregunta: «¿Y no tiene nada salado, mi niña?».

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