La Base Naval tiende un puente entre mundos con una jornada de cercanía
El Día de las Fuerzas Armadas en Gran Canaria acerca la vida castrense a cientos de ciudadanos entre emoción, curiosidad y proximidad

Instante de ayer, durante la exhibición cinológica BCG Brican XVI, con la participación del público infantil / LP / DLP

Las botas bien lustradas compartían espacio con sandalias de verano. Sobre los blindados, un niño apuntaba con entusiasmo una torreta de simulación mientras su madre le pedía una foto. A pocos pasos, un militar explicaba con paciencia cómo un dron detecta movimientos a kilómetros de distancia. La Base Naval de Las Palmas de Gran Canaria se transformó hoy en un cruce inusual de caminos, donde lo civil y lo castrense se miraron de frente, sin jerarquías ni protocolos.
El evento —organizado como parte de una gran jornada de puertas abiertas— convirtió el arsenal militar en un auténtico parque temático de curiosidad, orgullo y aprendizaje. La gente no solo observaba: se subía, preguntaba, tocaba. Incluso disparaba, aunque fuese con simuladores. «Mi hijo le tiene mucha ilusión a todo esto. Le encanta el ámbito militar, y hoy ha podido ver lo que hay detrás de las películas», comentaba Laura Vargas mientras su hijo recorría emocionado los distintos puestos establecidos en el interior de la base militar.

Instante de la exhibición en la Base Naval a puertas abiertas. / LP / DLP
Un evento para todos los públicos
Otros llegaron motivados por vínculos familiares. «Mi hijo es militar, y para nosotros esto tiene un valor emocional. Pero además, el trato que nos están dando es maravilloso: explicaciones claras, ayuda para probar el material, subirnos a los vehículos, entre otras cosas», explicaba Dolores García, con una sonrisa visible de orgullo.
El evento se distribuyó por áreas temáticas: tierra, mar y aire, incluyendo la presencia destacada de la UME y unidades como zapadores, transmisiones o artillería. El sargento especialista del Ejército de Tierra, Antonio Vivo; que participaba activamente en la organización, detalló que «la idea es mostrar el ejército en su conjunto, dividido entre las Islas». Tras el gran desfile del viernes, que contó con la presencia del rey; el día de ayer vislumbró a la ciudadanía con una exposición que pretendía generar proximidad. Tal y como compartió el sargento: «Es una forma de acercarnos, de enseñar y de despertar vocaciones».
«Es una forma de acercarnos, de enseñar y de despertar vocaciones»
La posibilidad de tocar un RG (vehículo blindado preparado para resistir explosiones en zonas de conflicto), de operar una torre automática con joystick o de simular vendajes de combate para heridas de bala convertía cada puesto en una mezcla de museo y experiencia interactiva. «Todo está diseñado para mostrar la realidad militar sin filtros», añadió Antonio Vivo.

Uno de los niños asistentes al evento probando material de la Armada. / LP / DLP
Muchos visitantes venían de manera improvisada. «Pasábamos por aquí y nos llamó la atención. La verdad, esto está increíblemente bien organizado», compartían Alejandra León y su hija Anahí, fascinada por el submarino, pero aún más sorprendida por todo lo demás. El ambiente que se respiraba era familiar, pero también respetuoso. «Siempre me ha fascinado el Ejército. Traer a los niños, que vean por dentro este mundo, me parece fundamental», decía María Salvador, que no se pierde ni una edición de estos actos. A media tarde, José Manuel Romero se sumaba al entusiasmo general: «Esto es fabuloso, algo diferente. Ayer vi el desembarco en Las Alcaravaneras, y al enterarme de la existencia de esta exposición, no dudé en venir hoy».
«Siempre me ha fascinado el Ejército. Traer a los niños y que vean por dentro este mundo, me parece fundamental».
Más actividades el domingo
Las exhibiciones dinámicas del viernes, con presencia real de buques, helicópteros y unidades de tierra, dejaron paso a este sábado a un espacio más íntimo, pero no menos revelador. Durante el domingo, los asistentes podrán aún ver repeticiones de ejercicios como defensa personal, combate cuerpo a cuerpo o desactivación de explosivos.

Instante de la apertura a la exhibición a puertas abiertas en la Base Naval de Las Palmas de Gran Canaria. / LP / DLP
Más allá del despliegue técnico, el Día de las Fuerzas Armadas dejó claro que el verdadero impacto no lo hacen los uniformes, sino la posibilidad de acercarse sin miedo. De mirar a los ojos a quienes, desde una vocación compleja, también forman parte del tejido social. Y de eso se trataba este sábado: de que los niños soñaran, de que las familias aprendieran, y de que, por un día, la distancia entre el que mira y el que sirve se redujera a cero.
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