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¿Cuándo llegan las aguavivas a Las Canteras?

Un estudio de la ULPGC desgrana la estacionalidad de estos animales en el litoral de Las Palmas de Gran Canaria

Aguavivas en la playa de Las Canteras.

Aguavivas en la playa de Las Canteras. / José Carlos Guerra

Las Palmas de Gran Canaria

Dolor intenso, enrojecimiento, ardor o hinchazón son solo algunos de los efectos que puede provocar la picadura de una aguaviva o medusa. La llegada de estos animales marinos a la orilla de la playa de Las Canteras es una estampa más que habitual cada año. Un estudio elaborado por la ULPGC desvela los patrones que siguen las tres variedades de esta especie que habitualmente arriban al litoral de Las Palmas de Gran Canaria y qué factores ambientales influyen en su llegada a la costa.

El estudio, titulado Desentrañando la temporalidad y los factores ambientales que impulsan la presencia de medusas en una playa urbana y liderado por personal del instituto Ecoaqua, señala la existencia de tres especies de aguavivas habituales en Las Canteras: Physalia physalis (carabela portuguesa), Velella velella (vela de mar o vela púrpura) y Pelagia noctiluca (clavel de mar). Para descubrir los patrones que siguen el equipo ha utilizado datos facilitados por el servicio de salvamento de Cruz Roja a través del número de picaduras registradas de 2009 a 2023 y muestreos de ejemplares recogidos en la arena con marea baja de 2014 a 2021.

Según las conclusiones del estudio, Pelagia noctiluca es la especie de aguaviva más abundante en la playa de Las Canteras. Está presente habitualmente durante todo el año, aunque su pico se produce en los meses de verano. En este sentido, los investigadores han establecido una correlación «significativa entre el número diario de picaduras y la presencia diaria» de estos seres invertebrados.

Especies más comunes en Las Canteras

En cambio, la presencia de las otras dos especies más comunes en Las Canteras, Physalia physalis y Velella velella, se concentra en invierno y primavera. La primera aparece sobre todo en los meses más fríos, con los mayores picos en febrero. La segunda es la menos abundante de las tres en la playa capitalina y tiene sus picos en torno a marzo y abril.

A lo largo de todo el periodo analizado, Physalia physalis apareció de manera regular cada año y las otras dos fueron más aleatorias, incluso algún año suelto su presencia fue testimonial. El año con mayor abundancia de estos tres tipos de aguavivas fue 2014. Entre ese año y 2019 se produjo el mayor número de picaduras, en gran medida de Pelagia noctiluca, la más abundante en verano.

Ejemplar en la arena.

Ejemplar en la arena. / José Carlos Guerra

Precisamente, el estudio resalta que es en los meses de verano cuando se registran el mayor número de picaduras. Los autores indican que esto no es señal directa de una mayor afluencia, dado que Las Canteras es una playa urbana donde «la presencia de bañistas no se limite a estaciones específicas». No obstante, matizan que los surfistas usan menos el traje de neopreno en los meses más calurosos, lo que podría «contribuir a explicar este incremento de picaduras en esa estación» del año.

Estos comportamientos de las aguavivas o medudas a lo largo del año están íntimamente ligados a una serie de factores externos. Según el estudio, esta variación entre estaciones está ligada con los cambios en condiciones ambientales, «como vientos hacia la costa y corrientes costeras que transportan medusas hacia las playas, así como por el aumento de la temperatura superficial del mar». Esto último puede estimular la reproducción estas especies.

La intensidad del viento

Por ejemplo, las altas temperaturas favorecen la aparición de Pelagia noctiluca -de ahí que sea más abundante en verano-. En cualquier caso, el estudio resalta la intensidad del viento como una de las claves que explican la llegada de estos seres a Las Canteras por arrastrar «pasivamente las medusas hacia la orilla», de tal manera que hicieron una relación directa entre la intensidad del viento y un alto número de picaduras.

Es más, en el estudio subrayan que son los meses de comienzos de verano cuando el alisio golpea con mayor intensidad el Archipiélago, un factor que ayuda a elevar ese número de incidencias entre los usuarios de la playa. Con todo, «este estudio proporciona un marco sólido para predecir y mitigar proliferaciones de medusas en zonas costeras urbanas».

Y es que la presencia de aguavivas o medusas en las costas pueden suponer un impacto negativo en varias actividades económicas, algo constatado en estudios anteriores. Agaete, Santa Cruz de Tenerife o Puerto del Rosario son algunos de los municipios canarios que han tenido que prohibir el baño en sus playas por auténticas invasiones de estos seres.

En Las Canteras también ha ocurrido, de ahí la importancia de estudios como este para comprender su comportamiento y la frecuencia con la que arriban a las costas y avanzar en labores preventivas ante un problema que también es de salud pública. En el mismo han participado los expertos J. Roca, F. Tuya, M. Gómez y F. Machín.

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