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Tedax, 50 años desactivando el terror

La especialidad de la Policía Nacional cumple medio siglo de historia y lucha contra la amenaza terrorista y los riesgos nucleares y biológicos

El inspector Andrés Orgaz, jefe de los Tedax en Las Palmas, en las dependencias policiales de Barranco Seco

José Pérez Curbelo

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Carlota Barcala

Carlota Barcala

Las Palmas de Gran Canaria

No tienen margen de error. Su primer fallo es el único. El último. Caminan hacia los lugares de los que los demás huyen. Silenciosos, metódicos, organizados. «Siempre que ven un cable nos llaman», confiesa el inspector Andrés Orgaz. Un tictac, una cuenta atrás, el cronómetro en rojo con cables que cortar. Son los Tedax-NRBQ (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos-Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico) de la Policía Nacional, que este año cumplen medio siglo de lucha contra el terror.

La unidad se creó en 1975. Los años de plomo en España, marcados por los atentados de ETA y los Grapo. Combatir las bandas terroristas desde todos los flancos era objetivo prioritario: desactivar sus artefactos, neutralizar sus bombas. En Canarias, se sumó el Mpaiac, el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago, fundado por Antonio Cubillo.

Ellos fueron los responsables del mayor accidente de aviación de la historia, que dejó 583 fallecidos en el aeropuerto de Los Rodeos. Era el 27 de marzo de 1977. Y también los causantes de la primera muerte de un Tedax en acto de servicio: 24 de febrero de 1978, Rafael Valdenebro, perdió la vida por las heridas ocasionadas cuando intentaba desactivar una bomba en una sucursal bancaria de La Laguna (Tenerife). Luego, llegarían otros doce agentes asesinados en acto de servicio en el resto de España.

Fueron años sin tregua. Desde entonces, las actividades delictivas y el terrorismo han evolucionado de la mano de los avances científicos y tecnológicos. La pólvora y metralla dejaron paso a los agentes NRBQ, las amenazas nucleares, radiológicas, biológicas y químicas, una especialidad que se añadió a los artificieros en 2004. Un riesgo más complejo de combatir y al que dieciséis agentes —ocho en Las Palmas y otros tanto en Santa Cruz de Tenerife— hacen frente.

Trajes de los Tedax-NRBQ y recreaciones de explosivos en las dependencias de la especialidad de la Policía Nacional

Trajes de los Tedax-NRBQ y recreaciones de explosivos en las dependencias de la especialidad de la Policía Nacional / José Pérez Curbelo

En la capital de Gran Canaria, el corazón de los Tedax está en unas dependencias de Barranco Seco. Allí cuentan con una suerte de museo privado: bengalas marinas que pueden alcanzar una temperatura de mil grados y que proceden, en su mayoría, de ejercicios militares; artefactos militares, llegados de entrenamientos o de coleccionistas; proyectiles de mortero, granadas —algunas de la Guerra Civil—, obuses... Todos, obviamente, con la carga principal vaciada.

En las vitrinas se suceden artefactos incautados, hasta un libro bomba que un Tedax asturiano destinado en Gran Canaria tenía como recuerdo de su lucha contra los Grapo. Hay restos del 11-M, el peor atentado terrorista de España y en el que estos agentes actuaron: trece bombas, diez explosionaron y una no lo hizo porque ellos, los Tedax, llegaron justo a tiempo de cortar el cable rojo.

Crimen organizado y brujería

El inspector Andrés Orgaz es el jefe de grupo de los Tedax-NRBQ en Las Palmas de Gran Canaria. «Una vez desapareció el Mpaiac, en las Islas no hemos intervenido en más actos terroristas», dice, pero sí hacen frente a amenazas, sobre todo, a las procedentes de la delincuencia organizada e, incluso, de la brujería. «Hacer explosivos es relativamente fácil, puedes encontrar en internet blogs y vídeos donde lo describen», cuenta el inspector, y añade: «Y no solo eso, nos hemos enfrentado a casos relacionados con temas de brujería, gente que utiliza componentes de los artefactos pirotécnicos como el azufre, la pólvora y cloruros para sus prácticas supersticiosas. Eso puede causar una explosión».

Hace un año, fue el crimen organizado quien los reclamó: en un ajuste de cuentas en una discoteca del sur de Gran Canaria se utilizó un artefacto incendiario con el fin de destruir el local de copas, perteneciente a un colombiano.

Dos Tedax-NRBQ descontaminándose tras una intervención con material químico

Dos Tedax-NRBQ descontaminándose tras una intervención con material químico / LP/DLP

«Nosotros tenemos que estar disponibles las 24 horas los siete días de la semana. Siempre hay gente de servicio por si entra una llamada o aviso», cuenta Orgaz. Nunca saben cuándo el teléfono va a sonar, cuándo se va a producir la amenaza. Hasta que la alarma llega, realizan prácticas periódicas, intervienen en dispositivos de seguridad y llevan a cabo cursos de formación. «El mundo NRBQ es inabarcable, neutralizar un dispositivo químico es complejo. El explosivo lo tenemos controlado, es muy raro que no podamos resolver esa amenaza, pero el NRBQ es inabarcable...», subraya el jefe de grupo: «La tecnología evoluciona tanto que el artefacto también».

Volcán de La Palma

En 2021, la erupción del volcán de La Palma ocupó casi todo su tiempo. «Estuvimos mucho tiempo con el control de gases. Se produjeron más de mil intervenciones reales, había que garantizar la seguridad del personal que entraba en la zona de exclusión...», rememora. Para ellos, el trabajo real comenzó cuando el volcán se apagó. «Al principio el riesgo de gases era secundario, pero a medida que bajaba el riesgo de lava, aumentaba el de gases. Fueron entre cuatro y cinco meses de trabajo, de realización de mediciones, después del fin de la erupción», recuerda.

Otras de sus intervenciones son las falsas alarmas. «Hace seis o siete años, al Consulado de Marruecos llegó un sobre de ántrax. Aislamos la zona, pero el laboratorio no determinó que el material fuese agresivo. Hubo amenazas también dirigidas a Delegación del Gobierno», revela el inspector. «El ántrax fue una moda hace años, ahora ya no estamos recibiendo amenazas de ese estilo».

Pero si antaño hubo un incidente, además del atentado del Mpaiac en el aeropuerto de Gando que desencadenó en la catástrofe aérea de Tenerife, fue una serie de extorsiones que sufrieron en los años ochenta los hoteles de la Isla. «Las mafias pusieron bombas tipo mina en la playa y pidieron a los empresarios dinero para decir dónde estaban», afirma Orgaz. «Los compañeros pasaron días buscando las bombas en la arena. Un perro saltó por los aires. Encontrar esos artefactos es más complejo que desactivarlos», desvela.

Un Tedax desactiva un artefacto explosivo localizado en la vía pública

Un Tedax desactiva un artefacto explosivo localizado en la vía pública / LP/DLP

Orgaz ha vivido el cambio de la amenaza terrorista a la amenaza nuclear y biológica. «Al principio eran bombas simples, con sistemas de iniciación relativamente fáciles de desmontar. Empeoró cuando las bandas empezaron a meter los mandos a distancia y los sistemas de activación remotos. Ahí incluimos los robots, manejados a distancia para no adentrarnos en la ‘zona cero’. En solo un año fallecieron once compañeros», cuenta el jefe: «ETA incluso avisaba para que cayeras en la trampa. Ahora no te avisan, o te ponen la bomba o es un ajuste de cuentas».

De esos años del plomo, incluso tras el 11-M, poco queda, aunque España continúa en nivel 4 antiterrorista. «Ahora todo es más tecnológico», manifiesta Orgaz. «Casi todos los Tedax tienen conocimientos en ingeniería química o física. La llegada de los agentes nucleares, coincidiendo con el atentado de las Torres Gemelas, supuso el punto de inflexión y un cambio en su forma de trabajar. «Debemos detectar los gases tóxicos, proteger y asegurar. Neutralizar dispositivos químicos es complejo. En muchos casos no podemos eliminar el riesgo, tan solo evacuar y ventilar».

Por ahora, esa amenaza no ha llegado a Canarias. «Hemos tenido liberaciones químicas, pero han sido accidentales, ninguna intencionada y mucho menos con fines terroristas», asevera el especialista. Hace unos meses intervinieron en La Paterna por una liberación accidental producida por la mezcla de lejías y desinfectantes con raticidas. El edificio fue desalojado. También los colegios demandan su presencia cuando encuentran ácido pícrico en los laboratorios, un material que puede explosionar cuando se cristaliza y pierde la humedad.

En 2024, el equipo liderado por el inspector Orgaz intervino en 79 búsquedas preventivas de explosivos; cinco incidentes con artefactos reglamentarios y dos con NRBQ; cinco amenazas con artefactos explosivos reales y uno incendiario; cuatro falsas alarmas y cuatro requisas de material peligroso.

Son los datos de los Tedax-NRBQ en la Isla, una unidad de élite que cumple medio siglo en continuo aprendizaje y actualización para hacer frente a las amenazas explosivas y biológicas a riesgo de perder sus vidas.

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