Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Sabías a quién representa la estatua que vigila el Teatro Pérez Galdós?

Viajó en secreto a Canarias hasta nueve veces y dejó obras inspiradas en la isla

Documental gratuito sobre la visita de Camille Saint-Saëns a Canarias

Documental gratuito sobre la visita de Camille Saint-Saëns a Canarias / Arte TV y Platea Magazine

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

No todos los días la historia cultural de una isla se entrelaza con la de un genio europeo. Sin embargo, eso ocurrió en Gran Canaria a finales del siglo XIX, cuando uno de los grandes compositores franceses decidió hacer de este lugar su segundo hogar. El Atlántico se convirtió en su refugio, y la capital isleña en escenario de inspiración, amistad y creación musical.

El profesor y divulgador Luis Cabrera Rodríguez (@historiaparagandules) lo resume con asombro: “Soy canario y no sabía que uno de los grandes compositores de la historia de Francia se enamoró de Gran Canaria”. Ese compositor fue Camille Saint-Saëns, quien visitó la isla en nueve ocasiones, entre finales del XIX y 1909.

Un visitante inesperado

Según un artículo publicado por LPA Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Cananaria, Saint-Saëns, nacido en París en 1835, llegó a Gran Canaria buscando un clima más benigno para sus frágiles pulmones.

Lo hizo casi de incógnito, presentándose como Charles Sannois, un comerciante francés que pronto dejó ver que era mucho más que un viajero. “Cuando realizó su último viaje a la isla, ya llevaba años pasando largas temporadas aquí”, recogen.

Su presencia no pasó inadvertida en los círculos culturales de Las Palmas. El compositor frecuentaba tertulias en el Gabinete Literario y cultivó amistades como la de la pianista canaria Candelaria Navarro Cigala, a quien dedicó una pieza especial: el Valse canariote.

Valse Canariote

Valse Canariote / Memoria digital de Canarias

Música para la isla

Saint-Saëns no solo encontró alivio en el clima canario, también halló inspiración. Durante sus estancias escribió varias obras vinculadas a la isla, entre ellas Campanas de Las Palmas, estrenadas en la propia capital.

Reconocido por la ciudad

La huella que dejó Saint-Saëns fue tan profunda que en 1900 fue nombrado hijo adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria. Hoy, una escultura junto al barranco del Guiniguada recuerda a quienes pasean por la ciudad la estrecha relación entre aquel genio y la isla.

“Así que ya saben por qué nos encontramos esta escultura ”, comenta Cabrera. Su legado también está presente en el callejero: tanto en Ciudad Jardín como en Santa María de Guía, una calle lleva su nombre, adaptado a la forma local: Camilo Saint Saenz.

Un genio universal

Saint-Saëns fue más que un compositor. Además de firmar más de cuatrocientas obras en todos los géneros, fue escritor, caricaturista, viajero y uno de los primeros en componer música para cine. Admirador de Liszt y Wagner, se convirtió en una figura clave en la renovación musical de Francia.

Su vida terminó en Argel en 1921, pero parte de su espíritu quedó anclado en Canarias. El impacto de sus estancias en el archipiélago fue enorme en el mundo cultural y social de la época, influyendo en la historia musical de las islas.

De ahí que una de las calles del barrio inglés de Ciudad jardín, al igual que otra vía en el municipio de Santa María de Guía lleven su nombre. Un flechazo que dejó partituras, homenajes y un recuerdo que todavía resuena en cada esquina de la ciudad.

Tracking Pixel Contents