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Gritos, música y noches sin dormir en Guanarteme: "Voy a trabajar agotada"

Los vecinos de la Plaza Alcalde Fernando Ortiz Wiot reclaman al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria el cierre nocturno del parque tras años de quejas ignoradas

Vecinos de Guanarteme alzan la voz contra el ruido nocturno

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Las Palmas de Gran Canaria

Lo que durante el día es un espacio de encuentro familiar se convierte, cuando cae la noche, en una pesadilla para los vecinos. La Plaza Alcalde Fernando Ortiz Wiot, en pleno barrio de Guanarteme (Las Palmas de Gran Canaria), ha pasado de ser un parque infantil y deportivo a un foco constante de ruido, gritos y música a todo volumen que se prolonga hasta la madrugada.

Los residentes ya no pueden más. Hartos de noches interminables sin poder descansar, han decidido dar un paso más y exigen al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria una medida contundente: cerrar el parque por las noches.

El problema se concentra en torno a las canchas de baloncesto y el área infantil. Allí, decenas de jóvenes se reúnen a altas horas para jugar, escuchar música y circular con coches por las inmediaciones. Lo que podría ser una estampa de ocio normal, se convierte en un auténtico suplicio cuando el eco de los balones, los gritos y la música se cuela en los dormitorios de cientos de familias.

“Trabajo agotada física y emocionalmente”, confiesa Erlinda, una vecina cuya ventana da directamente a las canchas. “El ruido es insoportable. En verano es peor porque hay vacaciones y el parque se usa toda la noche. No se cumple el horario y nadie lo controla”, según expresó a los micrófonos de COPE Gran Canaria.

Una normativa que no se respeta

El Ayuntamiento estableció que las luces del parque debían apagarse a las 22:00 horas, pero los vecinos denuncian que esta medida jamás se cumple. En la práctica, las instalaciones continúan en uso hasta entrada la madrugada, todos los días.

El resultado: familias enteras que no pueden dormir, niños que van a la escuela cansados y adultos que arrastran agotamiento crónico al trabajo.

El conflicto no es nuevo. Los vecinos aseguran que llevan años presentando quejas con llamadas continuas a la Policía Local y escritos al Ayuntamiento. Incluso llegaron a reunirse con la concejalía de Deportes, que prometió colocar carteles con el horario y garantizar el apagado de luces.

Pero nada cambió. “La situación sigue igual que siempre. Ni carteles, ni horarios, ni control policial”, lamentan los residentes.

“No queremos cárceles, queremos dormir”

La paciencia vecinal ha tocado fondo. Ahora piden directamente el cierre nocturno del parque, con un vallado que impida su uso fuera del horario permitido.

Sin embargo, aseguran que las respuestas institucionales rozan la indiferencia. “Nos dicen que no pueden convertir todos los parques en cárceles”, critica Erlinda. “Pero eso lo dicen quienes duermen tranquilos en sus casas, no los que sufrimos cada noche”.

Más allá de las molestias, los especialistas recuerdan que la contaminación acústica es uno de los factores que más afectan a la salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la falta de sueño provoca estrés, ansiedad, problemas cardiovasculares y bajo rendimiento escolar y laboral.

El derecho al descanso está recogido en la legislación española y europea, lo que obliga a las administraciones locales a garantizar que los niveles de ruido no superen los límites establecidos.

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