Los comerciantes de La Minilla se unen contra la zona verde de aparcamientos
Un total de 22 empresas han presentado, hasta el momento, varios escritos ante la Concejalía de Movilidad con las quejas de 259 trabajadores

La calle Pintor Juan Guillermo, con la zona verde y las obras del carril bici a la altura del centro comercial. / ANDRES CRUZ
Un colectivo empresarial formado hasta el momento por 22 comercios y 259 trabajadores de La Minilla ha dirigido varios escritos a la Concejalía de Movilidad a raíz del establecimiento de la zona verde de aparcamiento en tres de las principales calles del barrio: Pintor Juan Guillermo, Concejal Luis M. Pereira García y Federico García Lorca.
El documento recoge la «profunda preocupación» de los comerciantes ante la implementación de los nuevos aparcamientos de pago. «Ha generado un grave perjuicio para los trabajadores de nuestras empresas, afectando directamente a la operatividad diaria y a la economía de la zona», continúa el escrito. «La mayoría de los empleados reside fuera de Las Palmas de Gran Canaria y dependen de sus vehículos privados para acudir a sus puestos».
La queja de los comerciantes se centra en la falta de plazas de estacionamiento público, lo que hace que para el colectivo, la «única alternativa» sea el alquiler de plazas de garaje privadas, «una opción que por su elevado coste y escasa disponibilidad resulta inasumible para la mayoría del personal», subrayan.
"Explorar" alternativas
Ante esa situación, los 22 representantes empresariales instan a la Concejalía a «explorar» alternativas viables «que garanticen el derecho al trabajo sin castigar a quienes, por su lugar de residencia, dependen de su vehículo para llegar al trabajo».
Una de ellas es Norma Garzón, asistente de Dirección de Viajes Insular. «El 80% de los trabajadores de esta empresa son de fuera de Las Palmas de Gran Canaria, por lo que el desplazamiento en coche se vuelve para ellos mucho más necesario que para alguien de la capital».
Llegar a tiempo para empezar la jornada laboral, que en su caso comienza a las 8:00 horas, supone adelantar la salida para coger una guagua «hasta dos horas antes». Añade que «no nos pueden poner una zona verde sin una alternativa de aparcamiento».
Una de las justificaciones del área de Movilidad para implantarla ha sido, tanto a raíz de una petición vecinal, como la intención de incentivar el transporte público. En cambio, la opinión generalizada entre los trabajadores es otra. «Creo que tiene más un ánimo recaudador», apunta Norma.
«Si hubiese un servicio de transporte público puntual y en condiciones, nos lo plantearíamos». Para ella, uno de los principales obstáculos es la falta de una «zona de conexión» con las guaguas que llegan de fuera de la capital. «Como el que existe en la zona norte, por Las Arenas. Esa es una buena alternativa, pero ¿y para los que venimos del sur? Para nosotros no hay esa opción», lamenta.
La propuesta del colectivo
Los comerciantes y trabajadores de La Minilla proponen una serie de alternativas en el escrito dirigido a la Concejalía. Una de ellas, asignar un número determinado de plazas por empresa, basándose en la cantidad de empleados que esta tenga. La otra, establecer una tarifa de estacionamiento reducida para los trabajadores, previa justificación de su condición laboral.
Fuentes de la Concejalía de Movilidad indican que el responsable del área, José Eduardo Ramírez, «valorará las peticiones de los comerciantes para ver, incluso, la posibilidad de reunirse con ellos» aunque aclaran que el edil aún no ha recibido la documentación presentada por los empresarios.
Mientras las quejas y la inconformidad se sucede desde hace poco más de un mes de su entrada en vigor, la picaresca de algunos residentes tampoco se ha hecho esperar. «Hay quien teniendo plaza en sus edificios, están aparcando fuera para pedir por ellas precios desorbitados», comentan varios empleados de la zona.
Lista de espera
Al mismo tiempo, la lista de espera para obtener lugar en uno de los únicos parkings privados más cercano -el del edificio de la gasolinera Repsol- aumenta.
Coraima García es la encargada de la tienda Spar. Acude a trabajar desde Tenoya, donde vive, y ha tenido que alquilar una ahí para estar a tiempo en su puesto. «Soy la encargada, no puedo permitirme llegar tarde», aclara. En su caso, por 50 euros al mes, pero lamenta verse orillada a eso. «Por culpa de la zona verde ahora tengo una cuota más que pagar, cuando que uno lo que hace es venir a trabajar».
Un alquiler que, aclara, es de «uso laboral» y para el que ha tenido que entregar comprobante de nómina con la condición de utilizarlo 12 horas al día, como máximo. Antes de la normativa, asegura que estacionaba sin problema, «ahora es imposible».
Y, lo peor, añade, «ves muchas zonas verdes vacías, y podríamos utilizarlas nosotros». La lucha por un hueco en el asfalto hace que algunos arriesguen. «Si me multan, pues la pago, qué le vamos a hacer», lamentan.
A esas molestias se suma una más: las obras para añadir un carril bici. «Si ya estábamos notando que la clientela ha bajado, con esto más», subrayan. «Me gustaría ver cuántas personas usarán el carril bici, en cambio, eliminan un espacio con el que podríamos contar», añade uno de los trabajadores del restaurante Porto Meridiano.
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