Tres fruterías del Mercado de Altavista venden productos a mitad de precio: "Da mucha pena tirar comida"
Los comercios utilizan la aplicación Too Good to Go para dar salida a productos con pequeños defectos

Paquetes sorpresa en Altavista para evitar el desperdicio de comida / Andrés Cruz
El desperdicio de alimentos es uno de los grandes problemas de los comercios gastronómicos. Al final del día se tira a la basura todo aquello que ha quedado en los expositores, con pequeños desperfectos aunque siguen estando en condiciones para consumir. De esta manera se tiran a la basura cientos de kilos de comida. En el Mercado Altavista, tres fruterías han puesto freno a este problema a través de la tecnología. Los comercios se han inscrito a la aplicación móvil Too Good to Go, un portal en el que pueden ofrecer los productos que normalmente desecharían por un precio reducido. Esta semana fue la primera vez para la Frutería Chago y Amada, que vendió un paquete por 4,99 euros, pero que tenía un valor de 15 euros. O lo que es lo mismo, con un descuento del 66,7%.
«Da mucha pena tirar mercancía», afirma el dependiente de la frutería, Marcos Castellano. «Espero que llegue a la mayor gente posible porque la comida cada vez está más cara, y al final, esto es poner un granito de arena de tu parte», considera Castellano. El frutero explica que ha notado una menor capacidad económica de sus clientes ante la inflación que se recrudeció con el bolsillo de los canarios: «Antes se compraba por kilos, ahora por unidades».
El primer día que utilizó la aplicación vendió dos paquetes, cuyo contenido es sorpresa para los clientes. En el más grande había un surtido de manzanas, mandarinas, una manga y peras. Y en cuanto a las verduras había zanahorias, pimientos, cebollas, calabacines, judías, berros, tomates y una cabeza de ajo. «Estamos hablando de un pimiento que tiene una picadita negra, un tomatito que está un poco feo. Son cosas que no las puedo vender a su precio, pero el objetivo es que se pueda aprovechar», apunta Castellano.
El primer local
A la hora de luchar contra el desperdicio, la veterana en la plaza de abastos es la Frutería Hawai. Al frente del comercio está Davinia Quintana, que lleva ocho años utilizando la aplicación. Cada día vende un paquete variado de frutas y verduras con todo aquello que ya no puede vender. «Ayuda a no tener que tirar los productos y vale más ganar poco que tener la pérdida que tenemos», opina Quintana. Esta aplicación también le ha ayudado a ganar nueva clientela porque al comprar los paquetes vuelven en otras ocasiones y compran los productos al precio completo.
Desde que lleva a cabo la iniciativa «no tira nada». Quintana calcula que salva unos 200 kilos de comida al mes a través de los paquetes. «Hay clientes que pagan los precios y quieren un producto normal, pero hay otro tipo de clientes que independientemente de si está un poco rozado lo aprovechan», explica la frutera.
Más paquetes
En la Frutería Quintana llevan un año utilizando la plataforma. En el puesto les ha ido tan bien que el propietario, Óscar Florentín, está barajando incrementar el número de bolsas que ofrecen. «Es una solución para las familias de escasos recursos», destaca. Incluso, a estos clientes de bajos recursos cuando compran los productos de primera les hacen un precio especial. «Le reducimos los precios también, porque no todas las personas ganan igual», indica.
El frutero reconoce que hay muchos clientes que no llegan a fin de mes y utilizan esta plataforma para conseguir productos más baratos. Por ello, tienen previsto incluir productos de carnicería del puesto que también regentan. «Queremos hacerlo con las comidas preparadas como las croquetas», detalla.
Florentín también pone sobre la mesa que han conseguido reducir drásticamente el desperdicio de alimentos. En un mes ha conseguido salvar alimentos de ir a la basura entre 150 a 200 kilos al dar una doble oportunidad a la mercancía. En algunas ocasiones a las siete de la mañana ya tienen todos los paquetes reservados. «Hay gente que nos llama para que aumentemos el número de bolsas porque en seguida se acaban», refleja Florentín.
El número de bolsas que venden es variable, ya que las ventas fluctúan y no todos los días tienen la misma mercancía sobrante. «Hay días que puedo tirar tres pimientos, otro día que tiro uno, y otros que no tiro nada», resalta el frutero de Chago Amada, Marcos Castellano.
Ilenia Marín ha comprado en algunas ocasiones paquetes en fruterías, y asegura que es un buen método para conseguir más comida a un precio que de otra manera sería impensable. A su vez, Elena Padrón ha explorado otros comercios y ha comprado en pastelerías para satisfacer su paladar dulcero. Padrón es pensionista, por lo que ahorra cada céntimo: «La comida siempre está en buenas condiciones y más barata, no tengo quejas». De esta forma, la lucha contra el desperdicio de alimentos consigue calar entre los clientes que cada vez más se animan a comprar estos paquetes y olvidarse de los ‘estándares estéticos’ en los alimentos, que son desechados por tener pequeños defectos, o incluso, que están a punto de caducar, pero que pueden ser cocinados en un corto período de tiempo.
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