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Fallece Antonio del Pino, histórico líder vecinal de Las Alcaravaneras y defensor de la convivencia en Las Palmas de Gran Canaria

La ciudad despide a Antonio del Pino, conocido como Tito el de Las Alcaravaneras, quien durante tres décadas presidió la asociación vecinal y luchó por los derechos sociales y la unión del barrio

Antonio del Pino.

Antonio del Pino. / Juan Beltrán

Las Palmas de Gran Canaria

Las Palmas de Gran Canaria despide con tristeza a Antonio del Pino, el que fuera presidente de la asociación de vecinos de Alcaravaneras durante 30 años y uno de los defensores de la convivencia ciudadana y los derechos sociales, que falleció la madrugada de este lunes con 83 años.

Antonio del Pino, conocido por todos como Tito el de Las Alcaravaneras, no pudo ver uno de sus sueños cumplidos: que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria cediera el local prometido al colectivo vecinal en el antiguo Estadio Insular, un pesar que le acompañó durante los últimos años con la esperanza de que llegara el día en el que el compromiso adquirido por Jerónimo Saavedra durante el tiempo que ocupó la Alcaldía y que reclamó en una de sus últimas reuniones con el gobierno local.

Emigrante como sus padres

Tito era el menor de cuatro hermanos y es el primero en fallecer tras cerca de dos años de salud delicada. Él, Nena, Miguel y Dely eran hijos de Adela Naum -de origen libanés- y Miguel del Pino, quienes se conocieron en el barco cuando emigraban a Cuba y al regresar a la isla de Gran Canaria abrieron el Bar Polo, cerca del Teatro Pérez Galdós. Allí vio pasar a muchos intelectuales y artistas que se subían al escenario del teatro y aprovechaban la cercanía del café para descansar, como Antonio Gardel, Carmen Sevilla o Lola Flores, tal como recuerda uno de sus sobrinos, Carlos Beltrán.

Antonio del Pino en el regazo de su madre y junto a sus hermanos.

Antonio del Pino en el regazo de su madre y junto a sus hermanos. / La Provincia

También él emigró. En los años 60 se trasladó a Inglaterra, donde vivió durante algunos años hasta que pudo volver y formar su propia familia en Gran Canaria. Casado dos veces, tuvo cuatro hijos, Pilar, Javier, Dimas y Eduardo, a quienes crio en Las Alcaravaneras, el barrio por el que luchó durante décadas. Ni siquiera cuando el Ayuntamiento expropió la casa familiar de la calle Leopoldo Matos para construir el túnel de Julio Luengo abandonó esta zona de la capital; tan solo se trasladó unos metros hasta la calle Italia.

«Voz incansable»

Tito fue la «voz incansable» del barrio, como le recordaban este lunes, e incluso cuando la enfermedad le apartó de la acción desde la primera línea dejó de preocuparse por el devenir de sus vecinos. Su sobrina Josefa, conocida por Mari Pepa, cogió su relevo y colabora con el colectivo, y se encargaba de informarle de todo lo que ocurría.

Su sobrino Carlos Beltrán destaca que siempre defendió que el barrio era un espacio para convivir y compartir, y no solo se refería a las personas que residían allí, sino a todos. De hecho, cuando se creó una polémica alrededor de un grupo de magrebíes que dormían en Las Alcaravaneras, él fue uno de los que levantó la voz para reclamar solidaridad con la situación que había llevado a esas personas a estar en la arena, y pidió que se les buscara una solución porque la playa no era un lugar adecuado para vivir dignamente.

Encadenado para pedir más seguridad

Otro de los logros vecinales en los que el papel de Tito fue fundamental fue la construcción del paso elevado que conecta el barrio con la playa de Las Alcaravaneras y la mejora del tráfico y la movilidad de los ciudadanos en la zona. Después de numerosos accidentes, muchos de ellos mortales, el colectivo decidió pasar a la acción para reivindicar la seguridad de los peatones.

Una de sus hermanas recuerda que en aquel momento se manifestaron de diversas maneras para reivindicar estas mejoras e, incluso, llegaron a amarrarse a los postes.

Amante del Carnaval

Pero la vida de Tito el de Las Alcaravaneras no fue solo una vida de activismo social. «Él me enseñó una lección importante: la vida hay que bebérsela, bailarla y gozarla», afirma emocionado Beltrán, que comparte que su tío era muy fiestero y un gran amante del Carnaval. Este lunes lamentaban que no pudiera disfrutar, aunque fuera a través de la televisión, del 50 aniversario del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.

Antonio del Pino con tres amigos durante unos carnavales

Antonio del Pino, con una peluca rubia, junto a su amigo José Manuel, su hermana Nena y su sobrina Maripepa / La Provincia

Desde que se recuperó esta fiesta en la ciudad hasta que la salud se lo impidió, acudía cada año disfrazado con sus amigos a los diferentes actos programados por el Consistorio y sufrió con cada uno de los problemas que hacían peligrar la continuidad del Carnaval. Y tanto le gustaba esta fiesta que no se conformaba con acudir a la de Las Palmas de Gran Canaria, sino que realizaba la ruta por varias localidades de la isla. Por eso, este lunes, había quien pensaba que el mejor homenaje para Tito era salir a la calle en las fiestas de invierno con un disfraz y brindar y bailar por él.

Reacciones

La asociación de vecinos Alcaravarán que presidió ha publicado en sus redes sociales un emotivo mensaje para lamentando este óbito: «Hoy es un día triste para nosotros, para esta asociación, ya que en la madrugada de hoy ha fallecido Antonio del Pino o como lo conocía nuestro barrio, Tito, una persona que durante décadas luchó por nuestro barrio llegando a poner el barrio donde correspondía, pelando por los objetivos que él consideró que era necesario».

Antonio del Pino está siendo velado en la sala 106 del tanatorio de San Miguel y será incinerado en la madrugada de este martes.

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