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Q’damos Aquí: la tasca donde la cocina casera y la cerveza mandan

Tras quedarse sin trabajo a los 50 años, Marisol Martín abrió el restaurante donde ofrece una variada carta, además de una amplia selección de cervezas

De izquierda a derecha, la empleada Tamara Hernández y la propietaria, Marisol Martín en la tasca.

De izquierda a derecha, la empleada Tamara Hernández y la propietaria, Marisol Martín en la tasca. / J.PEREZ CURBELO

Las Palmas de Gran Canaria

La crisis de 2008 truncó la vida de muchas personas. Pero, en ocasiones, cuando una puerta se cierra, otra se abre. Esto sucedió con Marisol Martín, que llevaba toda una vida en el sector de las agencias de viaje. Sin embargo, en la coyuntura económica se quedó sin trabajo con 50 años, ya que en el momento de recesión económica las ventas de viajes cayeron drásticamente. «Conseguir algo nuevo a esa edad es muy complicado y más para una mujer», explica. Entonces, a Martín no se le abrieron las oportunidades de la nada, sino que por necesidad le dio un golpe a esa otra puerta y la abrió a la fuerza. Así surgió la tasca Q’damos aquí, en Las Palmas de Gran Canaria, que lleva doce años ofreciendo una gran variedad de cervezas y gastronomía que enamora a sus clientes.

Martín se planteó tres opciones para abrir su propio negocio: un bar de copas, un lugar de juego o un lugar de comidas. «Como los bares no me gustan y el juego tampoco, me metí con la comida», explica. Invirtió el dinero que le dieron en la liquidación de su anterior trabajo en su nueva empresa.

Tapeo

Comenzó con un concepto diferente, decidió que quería abrir un bar de tapas. Martín estudió el bachillerato en Salamanca y se quedó prendida de la idea del tapeo, que es tan típica en esa ciudad universitaria. «De hecho, el bar tenía doble barra, y las sillas eran altas», recuerda.

Un plato de ropa vieja y ensaladilla rusa de salmón.

Un plato de ropa vieja y ensaladilla rusa de salmón. / J.PEREZ CURBELO

Sin embargo, Martín asegura que a la gente le empezó a gustar la comida y le pedían constantemente más opciones, además de las tapas. «Cambiar el negocio a tasca fue la forma de seguir vivos», reflexiona.

Los platos más reconocidos

El cambio conllevaba más trabajo en cocina, sobre todo porque era su primera vez en el sector de la hostelería. Aunque nunca se imaginó en una tasca, la cocina le llamaba la atención: «A quien le gusta comer, algo sabe de comida». Pero no era una experta, así que estudió todo lo que pudo antes de la apertura y recolectó recetas de su abuela y su madre, así como suyas propias.

Martín cocina todos los platos el mismo día, y asegura que es uno de los puntos claves, así como huir del precalentado o el congelado. «Los bares se están acomodando mucho a cosas preelaboradas», lamenta. En su carta, algunos de los platos más especiales son las carajacas, que hoy en día no es habitual encontrarlas en otros sitios, también los calabacines rellenos, los caracoles, la ropa vieja («la de toda la vida», apunta) o la tortilla de bacalao, entre otros platos.

Nuevas recetas

«De la carta hoy en día no puedo quitar nada porque todo sale», afirma. No en vano empezó con tan solo diez platos, y en la actualidad ya suma 35. «Empiezas por una cosita, luego la gente te va demandando otras y como hay clientela fija, tienes que variar un poco porque si no se aburren», detalla.

Por eso, suele tener opciones fuera de carta o, también, incluye nuevas recetas internacionales como el pollo al curry o las gyozas. «No hace falta sustituir lo nuestro por lo de fuera, puedes mezclarlo y hacer las dos cosas», considera.

Además de la buena comida, la cerveza es protagonista en el local. El cliente puede escoger entre una variedad de 30 marcas; casi todas las de España y muchas belgas. «Empecé con un par de ellas y la gente fue pidiéndome más», comenta. En el marco de las paredes están colgados todos los botellines de las marcas con las que trabajan. «Así cuando alguien me pregunta qué tenemos solo tengo que señalar a la pared», dice entre risas.

Precio popular

Y a la buena comida y bebida se suma el último factor de la ecuación: el precio. Uno de los aspectos que más valoran los clientes es que los precios siguen siendo populares, a pesar de la constante inflación, que ha afectado al bolsillo de todos. «Lo he mantenido a consecuencia de no sacar mucho beneficio», explica.

Tras más de una década en la hostelería, Martín valora que es un sector que desgasta mucho. «Yo estoy aquí desde las ocho de la mañana hasta a la una de la madrugada», refleja. A pesar de lo negativo, la empresaria destaca que el trato con el público es lo mejor de su trabajo, así como experimentar en la cocina. «Conoces a muchísima gente y te gusta ver sus caras cuando salen contentos», señala. En la tasca, que cuenta con tan solo unas pocas meses, Martín destaca que el tamaño ayuda que los clientes se sientan cómodos, en un ambiente familiar. Para que cuando quieran disfrutar de una buena experiencia digan: «¿Quedamos aquí?».

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